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Back Está aquí: Home De interés Cine y solo cine por Patxi Álvarez Poltergeist: Ya están aquíííí...

Poltergeist: Ya están aquíííí...

El cine de terror (el fantástico en general) son dos de los géneros que más espectadores, y por ende dinero, generan alrededor de sí mismo. Estamos muy acostumbrados a que anualmente lleguen multitud de cine de terror y que, a pesar de su poca calidad, logran grandes datos de taquilla. El terror vende. Y mucho. Dentro de dicha –lamentable– fiebre revisionadora de clásicos nos encontramos con este 'Poltergeist', película que actualiza el clásico de 1982 producido por Steven Spielberg y dirigido por Tobe Hooper que forma parte de esa lista de grandes clásicos del cine de terror por méritos propios.

Si me permiten y jugando con la temática de la obra les diré que se meten en terreno sagrado. Ciertamente me asaltan las dudas de si mínimamente han pretendido realizar un film con consistencia y vigor propio o sí simplemente han reproducido casi a raja tabla las líneas maestras que se escribieron hace más de tres décadas, aunque en este caso con un único fin, uno que poco o nada tiene que ver con lo artístico y sí mucho con el monetario. Sin querer realizar una tesis comparativa sobre semejanzas y diferencias o sobre si cierto detalle es mejor o peor en una u otra, diré que es muy osado y absolutamente innecesario tratar de recrear esa atmósfera de proximidad y temor a lo desconocido tan bien armonizada entre imagen y música de la mano de Tobe Hooper/Steven Spielberg y Jerry Goldsmith. Primero por falta de calidad y segundo por un problema ocasionado por la superpoblación y sobreexposición al género: Ahora ya no sorprende casi nada.

El film, por si no lo saben, cuenta el drama paranormal que vive una familia de clase media que cambia de hogar para establecerse en una problemática casa. La hija menor del matrimonio será objetivo de los espíritus que invaden su nueva casa.
Este nuevo 'Poltergeist' está dirigido por Gil Kenan, quién nos trajera en 2006 su debut con esa gran película de animación que es 'Monster house' (nominada al Oscar y al Globo en dicho año), y cuenta con el guion (por decir algo) de David Lindsay-Abaire. La película presenta un reparto suficientemente motivante como para esperar otra cosa diferente a lo que realmente encontramos: Un casi siempre notable Sam Rockwell (¿aún no han visto 'Moon' de Duncan Jones, 2009?), Rosemarie DeWitt, una estupenda Kennedi Clements en el papel de la malograda e inolvidable Heather O'Rourke, un flojo Kyle Catlett (tercer bodrio en el que actúa el niño tras la serie 'The following y 'El extraordinario viaje de T.S.Spivet') o Jared Harris (hijo del gran Richard Harris). A pesar de ello y a excepción de la joven Clements están todos bastante mal. Rockwell, como DeWitt, absolutamente con el piloto automático, Catlett con cara de pánfilo de principio a fin y el resto, ¿Qué decir del resto? Un grupo de intérpretes sin alma ni espíritu por recuperar una obra emblemática del cine de terror en general y del cine de terror ochentero en particular.

¿Había dicho que no iba a entrar en comparaciones? Lo siento. Les he mentido.

El film apenas modifica detalles de la trama original e incluso revela en su inicio asuntos que sólo eran revelados en el espectacular clímax del film de Hooper, aceptando así de alguna manera el hecho de que hayamos visto el film original conociendo así el magnífico clímax al que nos llevaba la película en el 82. Dejémoslo en un canon intrínseco a los remakes puros. Aspectos como el padre en paro, el cambio de casa como 'bajada de peldaño' económico, la utilización de nuevas tecnologías (tablets, móviles o incluso un dron) o el cambio en el experto en factores paranormales (si en la original la memorable Zelda Rubinstein crea un personaje extraordinario en misticismo, Jared Harris, aun pareciéndome de normal un actor decente, no le llega ni a la suela de los zapatos no ya por culpa inherente a él sino derivada de la pobreza de un personaje mal diseñado en el guion) son algunos de los principales detalles que se aprecian a simple vista. Otros aspectos serían la pérdida del televisor como creador de pánico y generador de tensión (provocado por la pérdida de peso dentro del status familiar actual), o el mayor protagonismo –para sorpresa- de unos personajes por encima de otros. Probablemente uno de los aspectos que menos me gustaron del film radica en el giro al humor que toma el film en ciertos momentos. Algo completamente fuera de lugar.
El compositor encargado de la banda sonora (Marc Streitenfeld) no dota suficientemente de intensidad su pieza, y en consecuencia al film, quedando muy desapercibida y muy lejos de la pieza mágica y original de Jerry Goldsmith. Sin embargo el film sí que se defiende bastante bien en cuanto a detalles técnicos: Los efectos especiales sin ser memorables son interesantes (sobre todo en su parte final) y la fotografía es impoluta (a cargo del español Javier Aguirresarobe), rebelando una factura visual muy aseada y moderna.

En definitiva decepcionante y que poco aporta ni al género ni a la historia que idearon hace más de treinta años. Apropiada para quienes no conozcan la obra matriz o sean muy fans del género. Evítenla y disfruten de la vida que ya nos hemos tragado demasiadas bacaladas como para sumar otra mas a nuestro catalogo.