Mié08232017

Last updateVie, 18 Ago 2017 12pm

Back Está aquí: Home De interés Cine y solo cine por Patxi Álvarez The Salvation: Buen tributo al western

The Salvation: Buen tributo al western

Un género en desuso ha sido revivido por europeos, le dan una buena mano de pintura y le dan esplendor, siendo lo mismo de siempre. Una muy grata sorpresa esta producción danesa, un buen western dirigido por Kristian Levring, escrito por el propio realizador junto a Anders Thomas Jensen, no descubren territorios nuevos pero lo que cuenta lo hace con potente fuerza narrativa, con una brillante puesta en escena, con unos actores que cumplen bastante meritoriamente, y con un protagonista Madds Mikelsen que borda su rol de héroe a la fuerza. Es un film que bebe indefectiblemente del subgénero del spagueti-western, con el clásico cliché de un pueblo sometido por un cacique maléfico, con unos vecinos cobardes, al lugar llega un tipo que con su valentía y arrojo pone en entredicho el poder del villano. El film arranca de modo trepidante, no da respiro desde el primer minuto, te sumerge en una espiral de venganzas encadenadas, donde la sangre es la nota predominante, donde la acción brilla con luz propia con tiroteos muy bien estructurados. El relato está imbuido por una visión nada complaciente del mítico Oeste americano en el que el que la Ley del darwinismo reina, la ley del más fuerte y despiadado es el que manda, donde la corrupción moral, la codicia, el salvajismo lo baña todo, ello con una hábil delineación de personajes, muy bien trazados en pocas pinceladas. Por supuesto no es una obra maestra, ni lo pretende, en su falta de ambiciones está su mejor baza, solo aspira a ser un buen producto de entretenimiento que rinda un cálido homenaje al género estadounidense por excelencia, oliendo en muchos tramos a obras como "La diligencia", "Centauros del desierto", "Solo ante el peligro", o "por un puñado de dólares", y aderezado con la violencia explicita estilo Peckinpah.

Estamos en el oeste americano en 1871, el protagonista es Jon (buen Mads Mikkelsen), que junto a su hermano Peter (buen Mikael Persbrandt) llegaron siete años atrás desde Dinamarca buscando un mejor futuro, la esposa e hijo de Jon llegan del escandinavo país para instalarse allí, en el viaje en diligencia con su familia, Jon tiene un enfrentamiento con otros dos pasajeros que acaban de salir de prisión, uno de ellos es hermano de un cacique local, Henry Delarue ( Jeffrey Dean Morgan ), esto lo involucrará en una telaraña de venganzas. En la historia tienen importancia además Madelaine (Eva Green) como la mujer del fallecido hermano del villano y Keane (Jonathan Pryce), el alcalde del pueblo de cobardes, de profesión funerario y el sheriff Mallick (Douglas Henshall), de profesión sacerdote.

Es una historia lineal, una trama simple, sin giros sorpresa, va al grano, no engaña, es el clásico tema del bien contra el mal, y como los cobardes suelen ser los mejores aliados de los malvados, enmarcado todo en el sempiterno circulo vicioso de la Ley del Talión, la venganza, y donde los diálogos son algo muy secundario, prima la acción y las miradas lacónicas. Es una película muy amena, con la que pasas un buen rato, no hay dilemas morales, no se sale de los lugares comunes pero los refresca, pone en alza valores como el coraje, la justicia o la familia, enfrentados esto a la tiranía del gobierno del más cruel. Desarrollado todo con el molde ya mencionado del justiciero anónimo que llega a una villa oprimida, un anti-héroe que suele ser hierático, y donde las fuerzas de la ley suelen ser bastante frágiles, e incluso en connivencia con los villanos. Levring nos obsequia con un vibrante western, capta su esencia, y muestra su visión del oeste americano como una historia de pioneros inmigrantes que intentan abrir nuevas fronteras y para ello deben de superar al hostil territorio. Curioso que uno de los mejores westerns del SXXI sea hecho por daneses, rodado en Sudáfrica y protagonizado por un danés, un inglés (Jonathan Pryce) y unos franceses (Eva Green y Eric Cantona) y solo estadounidense el malo, Jeffrey Dean Morgan.

La ambientación es uno de sus puntos fuertes, con un formidable diseño de producción de Jørgen Munk, mimetizándose los escenario de Sudáfrica con los del Oeste USA, con una estimable creación del pueblo de cobardes, con el meritorio poblado semiderruido cuartel del villano, con paisajes bellos áridos, todo muy bien manejado por la fotografía de Jens Schlosser ("Libranos del mal") para emitirnos la sensación real de estar en un western, todo con un patinado ocre tierra, se respira el polvo, el calor, el sudor te llega, a esto se suma un extraordinario vestuario, muy rico en detalles, y esto punteado por la muy adecuada música de Kasper Winding, sobresaliendo en los momentos más dramáticos para enfatizar emociones.

Madds Mikkelsen compone con carácter y potente carisma al protagonista doliente, de mirada que te congela, su angustia vital te roza, un ser taciturno marcado por la pérdida de su familia, muy dotado para dar hondura a su rol con su pose aletargada, con sobriedad, sabe ser empático, grande. Jeffery Dean Morgan es el antagonista, sin estridencias da el tono de villano plano sin dobleces, un sádico amoral. Eva Green borda su papel de muda, de expresión voraz, juega muy bien sus silentes bazas para dar personalidad y profundidad a su Madelaine. Mikael Persbrandt en su poco tiempo en pantalla demuestra que es un tremendo actor. Jonathan Pryce encarna con pasión a la corrupción de las autoridades, para ello nada mejor que un tipo que es alcalde y además un funerario, alegoría de los buitres que se aprovechan de los muertos. Llama la atención del exfutbolista Eric Cantona como sicario del villano, un rol cuasi-testimonial con apenas un par de frases.

Momentos recordables: Su gran inicio, con la tensa escena nocturna en el interior de la diligencia, hasta que todo explota, tiran fuera a Jon, quedan dentro los malos malísimos con su esposa e hijo, Jon corre desesperado siguiendo la carreta, haya a su hijo muerto en el suelo, lo coge en brazos, encuentra a los conductores de la diligencia muertos por el camino, coge un rifle, y cuando ve el vehículo parado comienza un gran tiroteo, acabando Jon con los dos malhechores en una secuencia espléndida en el tratamiento de la luz de la noche; El arbitrario tramo en que el villano mata arbitrariamente a gente del pueblo para saciar su sed de venganza indiscriminada, salvaje; La ingeniosa huida del calabozo de Peter, me recuerda a la de Billy el Niño en el film de "Pat Garret & Billy The Kid"; Cuando Peter, el hermano de Jon, va a rescatarlo, muy escenificado; Y por supuesto el tiroteo final en el poblado abandonado y quemado de Henry Delarue, con una coreografía de movimientos estupenda, previsible sí, pero muy bien orquestada.

Recomendable a los que gusten de westerns como entretenimiento y pasarratos escapistas que te dejan gran sabor de boca.