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Back **Está aquí: **Home De interés Cine y solo cine por Patxi Álvarez Jersey Boys: Naftalina

Jersey Boys: Naftalina

Da la sensación de que Clint Eastwood ha disfrutado de verdad haciendo esta película. De todos es sabido que es un melómano apasionado, y en este trabajo ha tenido la ocasión de demostrarlo una vez más. Es obvio que no estamos ante su mejor película, y supongo que habrá muchos espectadores que se sientan decepcionados, pero desde luego no es mi caso. Percibo pasión por la música y respeto por la historia, y ambas cosas me fascinan. Aunque, lógicamente, no puedo compartir tanta devoción por las canciones de Frankie Valli, un cantante que no es de mi época ni de mi estilo preferido, pero al que respeto y admiro por haber interpretado canciones que ya son historia de la música. Imagino que para Eastwood se trata de las canciones de su juventud.

El hecho de que se trate de un biopic, para mí siempre es un valor añadido. Si además resulta ser un biopic musical, pues miel sobre hojuelas. En cuanto a su concepción, no hay grandes novedades, se trata de un musical que cuenta la historia real de la formación, triunfo y desintegración de un grupo, añadiendo al musical dosis de drama y de humor. Nada nuevo, como digo, salvo en ciertos aspectos formales, en los que Eastwood ha querido innovar o darle un toque especial, dando más importancia a la parte musical que a todas las demás. Lo cual, personalmente, agradezco.

Clint Eastwood nunca decepciona en lo formal. Su trabajo es estéticamente impecable, como lo son todos los que ha realizado. Elegante y exquisita por fuera, cuidando perfectamente todos los detalles, la fotografía excelente, la ambientación inmejorable. Aquí hay un director que, más allá de la inspiración que puede ir y venir, conoce su oficio y sabe hacer una película de verdad. Además, consigue que las interpretaciones sean, como mínimo, correctas, y los números musicales decentes (aunque esto irá en gustos, claro).

En cuanto a los actores, la película cuenta con varios actores noveles, casi totalmente desconocidos, acompañados por una estrella absoluta como el gran Christopher Walken. Desde luego, Walken no pasará a la historia por el trabajo que hace en esta película, pero yo siempre disfruto viéndole en la pantalla, y siempre pienso que ojalá no sea ésta la última vez que le vea aparecer en una película. En cuanto a los jóvenes actores, se puede decir que más o menos dan la talla. John Lloyd Young está correcto como Frankie Valli y reproduce bien su modo de cantar, aunque quizá exagera la agudeza de su voz. Pero hay uno que sobresale mucho sobre el resto. Se trata de Vincent Piazza (quienes sigan la serie "Boardwalk Empire", el que hace de Lucky Luciano), sin duda el mejor actor de la película, el que sostiene todo el peso interpretativo y te mantiene pegado a la pantalla. Cuando deja de aparecer, la película decae. Logra que su personaje sea el que más interesa al espectador, magnífico trabajo, un actor a seguir.

Como digo, lo musical es lo que manda. La parte dramática queda en segundo plano y no llega a interesar plenamente. Este es el punto flaco de Eastwood en esta película. Especialista como es en dotar de vigor a las escenas dramáticas, en este film le falta intensidad, de modo que los momentos dramáticos no llegan al espectador como lo hiciera en anteriores trabajos.

Pero me gustaron ciertos toques que, sin ser totalmente novedosos, sí que llaman la atención. Especialmente, ese diálogo con la cámara que tienen los personajes. No es algo nuevo en el cine, pero le da un punto de interés. Aparte de que le da un toque de documental a la historia que está contando, ya que da la sensación de que los actores interactúan con el espectador, que asiste a la progresión de sus carreras profesionales y a la de sus vidas privadas. Luego está el número musical que cierra la película. Estoy seguro de que habrá quien esté en contra y piense que es absurdo, pero a mi me gustó. Al fin y al cabo, se trata de una película musical, así que no se qué tiene de malo. Me parece una buena manera de echar el cierre el film. Otra licencia que se permitió Eastwood es sacar una escena de sí mismo en la tele, un cameo televisivo. En fin, que hay varios puntos novedosos que dan la sensación de que el viejo Clint se lo ha pasado bien con esta peli.

Para aquellos que les guste la música americana de principios de los sesenta y no conozcan mucho a Frankie Valli, la película será todo un descubrimiento. En el film se desgranan casi todos los éxitos del mítico cantante que tan popular se hizo con esos falsetes históricos en canciones como "Sherry", "Big girls don't cry", "Walk like a man" o "Can't take my eyes off you".

El guión, sin ser malo, es lo menos logrado de la película, en mi opinión. Cierto es que que al tratarse de una historia real, hay poco lugar para crear historias, pero creo que la narración no es tan fluída como debería. Especialmente al principio, el film tarda en arrancar, demasiadas entradas y salidas de la cárcel, demasiado tiempo empleado en la parte anterior a la creación del grupo. Los personajes tardan en estar definidos y la película tarda en fluir. Luego mejora.

Me ha gustado la película. No es de aquellas que se te queda dentro, desde luego. No está en el podio de lo mejor de Eastwood, ni saldrá en mi lista de las diez mejores películas de Clint. Pero me lo he pasado muy bien. Eastwood me ha transportado a aquellos tiempos, he disfrutado con las canciones y hasta con las coreografías. Una película con esas canciones, y en la que se nombra varias veces a Frank Sinatra y Joe Pesci, es difícil que no me guste.

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