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Back Está aquí: Home De interés Cine y solo cine por Patxi Álvarez Brooklyn: Cruzando el charco

Brooklyn: Cruzando el charco

Muy sobrevalorado film irlandés del realizador John Crowley, tras sus excelentes críticas esperaba algo que me sorprendiera, que me entusiasmara, que me emocionara, y me encuentro con una historia ya manida, con un desarrollo plano, con personajes todos que rebosan un buenismo rayando en la ingenuidad, con situaciones ya muy ajadas, con un supuesto dilema de la protagonista que no me mueve a reacción alguna. Me sorprende tanta loa a una cinta tan carente de elementos sugestivos. El guión por el director y por Nick Hornby, basándose en la novela homónima de Colm Tóibín, rueda con elegancia el director, dentro de un lineal clasicismo, de modo sencillo sin aportes estilísticos, sin dejar huella alguna. Es la clásica historia de un inmigrante, en este caso una irlandesa que viaja a Nueva York, que primero siente nostalgia y cuando encuentra un novio, siente que ya ha encajado, nada nuevo bajo el sol, y lo malo es que su giro y pretendida reflexión sobre las raíces de uno y el saber avanzar hacia el futuro que nos hemos marcado queda excesivamente políticamente correcto, no hay valentía, el realizador discurre el relato por senderos seguros, muy acomodado, sin tomar riesgo alguno, por rutas previsibles, lo cierto es que he estado buscando el gran film que algunos han visto y no lo he encontrado, he hallado algo banal, plúmbeo, sin garra, sin fuerza. Lo mejor sin duda es la gran actuación de Saoirse Ronan, alarde de exhibir una enorme gama de sentimientos, su personaje es el centro de la narración, sabe llevar el peso con gran expresividad emocional.

Arranca en 1952 en Enniscorthy, pequeña ciudad en el sureste de Irlanda, allí vive la joven Eilis Lacey (Saoirse Ronan), trabaja en la tienda de la marujona Sra. Kelly (Brid Brennan), vive con su viuda madre (Jane Brennan), y su hermana mayor, Rose (Fiona Glascott). Eilis en busca de un futuro mejor decide viajar a Nueva York. Tras un accidentado viaje en barco llega a la gran ciudad, allí se hospedará en Brooklyn, en una pensión para mujeres, todas irlandesas, regida por la Sra. Kehue (Julie Walters), trabajará de dependienta en una gran almacén, donde tendrá de supervisora a la rígida Sra. Fortini (Jessica Paré). Eilis sufrirá gran nostalgia de su tierra, siendo ayudada en su estancia por el sacerdote Flood (Jim Broadvent), el que organizó su viaje, también tendrán importancia dos muchachos, el italiano Tony Fiorello (Emory Cohen) y el irlandés Jim Farrell (Domhnall Gleeson).

Crowley se atiene a enseñarnos la odisea anímica de Eilis, su arco de evolución, no muestra el contraste de los dos mundos (Irlanda vs Nueva York), no hay fotografía de la sociedad del momento, vemos su desarrollo a través de su vestimenta y peinado, y de este modo su travesía de iniciación de inocencia e inseguridad, a chica autosuficiente y cosmopolita. Esto en una película que nos habla del Sueño Americano, lo hace tocando temas sobre la fuerza de nuestras raíces, de la familia, del desarraigo, del sacrificio, del amor verdadero, y todo esto me queda superficial, banal, sin punzarme. Todo transcurre por una vía donde solo transitan personas buenas o muy buenas, un mundo cuasi-idealizado, carente de la más mínima maldad o mordacidad, no se producen conflictos, todos los personajes van hacia adelante, sin contratiempos, una oda maniquea al Sueño Americano. Producto inane, aséptico, liviano, provocando sensación deja vú, el supuesto drama interno de la protagonista me llega artificioso, desbordando gran simplicidad narrativa, con personajes unidimensionales, una película sin alma, que no trasciende, cayendo en momentos de sentimentalismo torpón, tan convencional como un telefilm. Intenta rellenar la fragilidad emocional con encuadres cuidados y con una música intrusiva que intenta elevar momentos sentimentaloides de modo forzadísimo. A todo esto le sumo algunas lagunas argumentales que orgánicamente huelen a elementos o mal expuestos o regularmente desarrollados, primero es que no se explica el porque de que Eilis desee en solitario desee dejar su tierra natal para embarcarse en el Sueño Americano, no se atisba su ahogo existencial, y ni mucho menos pobreza, derivando esto en que no hay empatía con su odisea,me ha resultado harto chirriante.

Saoirse Ronan realiza una sentida interpretación, reviste de sensible humanidad a su Eilis, le da matices, dudas, debilidad, orgullo, lo hace con un muy expresivo lenguaje físico y gestual. Emory Cohen embiste de bondad y ternura a su Tony, el enamorado de Eilis, y con Ronan detenta una gran química entre los dos desbordan cariño y amor. Julie Walters destaca por la patrona de la pensión, derrocha carisma, y una fuerte personalidad de cariz cuasi-paternal con las residentes. Jim Broadbent está un poco desaprovechado. Brid Brennan es el único personaje con alguna arista, cumple. Todo un soplo vitalista es el corto rol de Eva Birthistle como la rubia pizpireta y pícara que alecciona a Eilie en su viaje por mar y cómo afrontar su paso por la entrevista en la isla Ellis.

Posee una buena puesta en escena, con un estimable diseño de producción de François Séguin (El caso Slevin"), rodándose en en Enniscorthy, Wexford y Dublín (Irlanda), Montreal, Quebec (Canadá), y en Brooklyn y Coney Island (Nueva York-USA) esto embellecido por la meritoria fotografía de Yves Bélanguer ("Dallas Buyers Club"), que juega en un increscendo dramático con la luz, más oscura y tenue al inici0, y conforme la personalidad de Eilis va abriéndose como una flor al mundo la luz y los espacios se van agrandando, ello queda patente en el contraste de cómo Irlanda ve al principio, más lúgubre y gris y cuando Eilis vuelve se más colorida en bucólicos tonos pastel, más soleada y bella, y estos elementos musicados por Michael Brook ("Into the wild"), con notables dosis de emotividad, quizás en una función de empujar a emocionar al espectador de un modo que la historia por sí sola no puede.

Momentos recordables: El momento que más ha gustado por la ambigüedad y complejidad de la Condición Humana que encierra, cuando Eilis charla con la muchacha de más edad de la pensión, esta le dice que echa en falta estar casada (está divorciada), pero que seguro que si lo estuviera echaría de menos volver a estar en la pensión con las chicas. Del resto me ha sido de una futilidad suprema, olvidable completamente.

La otra incoherencia orgánica a la que me refiero es que no se entiende porque no dice a su madre y amigos que se ha casado, no sé si en el libro esto queda bien explicado, en el film esto queda nefastamente expuesto, metido con calzador para que así la puedan cortejar en su pueblo, muy tramposa la historia. Como me es incoherente con la personalidad de Eilis su relación con Jim Farrell, no se entiende le dé ella alas a la esperanzas amorosas del chico, no se entiende con la personalidad bondadosa vista hasta entonces, parece le guste jugar con él, o es que ella no sabe cuando él la invita a conocer a sus padres las intenciones matrimoniales de él? Con esto pierde el personaje de ella, me produce rechazo. Tampoco queda reflejado con mínima fuerza el supuesto dilema de Eilis, se quiere dar a entender que ella estén duda si quedarse en su tierra con el novio que le ha salido o si volver con su esposo neoyorkino, pues esto queda muy forzado y previsible, si al menos ella no se hubiera casado con Tony habría podido haber alguna duda, al casarse queda extirpada cualquier tipo de sorpresa. Tampoco entiendo se vayan a casar Tony y Eilis y la noche antes forniquen, se supone que los dos son muy fervientes religiosos, porque lo hacen la noche de bodas (¿!!!?)?

Megavalorada película, o yo debo ser muy mal ejemplo a la hora de juzgar films o aquí ha habido una campaña publicitaria digna de los mejores publicistas de "Mad Men".