La verdad duele: La cara oculta del negocio

Imagino a Will Smith, en su casa, ojeando la pila de guiones que seguramente tiene en su despacho, buscando un proyecto profundo pero comprensible, comprometido pero comercial, de esos que resaltan cada frase de la página para convencer de la importancia de su contenido. También lo imagino desechando guiones de superproducciones cuyos sueldos sirven para pagar las facturas pero que suelen traer peores críticas, y que convencen bastante menos a Smith al menos hasta ahora.

"La verdad duele" reúne algunas características para que su personaje principal pudiera tener opciones en la temporada de premios (no en vano cosechó una nominación en los Globos de Oro): un personaje fuerte, moralmente comprometido y dispuesto a llegar hasta el final para defender sus ideales. Un rol muy apetecible y con gran potencial que, además, se sostiene sobre una historia real, algo que les encanta a los jurados que entregan los premios. Si a esto le sumamos la repetida idea del extranjero cuyo mayor sueño es ser americano, todo debiera encajar sin problema. Sin embargo, a este personaje le cuesta enganchar con el público porque resulta frío, demasiado distante, y esto le ha restado suficientes puntos como para ser tenido en cuenta. Incluso en ese cara a cara con Alec Baldwin (él si puede ser considerado renacido), no es precisamente Smith el que sale ganando...

La verdad es que su argumento tiene fuertes cimientos, una historia sobre los efectos devastadores que tienen los repetidos golpes en la cabeza de los jugadores de fútbol americano –era sencillo pensar que tanto choque no podía ser bueno-. Se trata de un planteamiento interesante contra un sistema que mueve millones de dólares y que se preocupa sólo por su negocio sin importarle las personas. Pero Peter Landesman, con muy poca experiencia, solo sabe moverse en terreno conocido, y convierte la historia en una narración rutinaria en la que su protagonista se ve envuelto primero en una lucha por demostrar la verdad y después en una especie de caza de brujas. Sin novedad no hay premio. Por supuesto también hay espacio para una impostada e innecesaria historia de amor, que intenta dar estabilidad y apoyo al personaje de Smith, pero que resulta totalmente intrascendente.

La película parecía que iba a ser una de las apuestas seguras de cara a la próxima edición de los Oscar, pero nada más lejos de la realidad. Su ausencia provocó que la familia Smith emprendiera un enfrentamiento abierto contra la academia de Hollywood, acusándola de falta de diversidad. Unas protestas a las que se sumó también el cineasta Spike Lee. Aunque huelga decir que su ausencia sea más por méritos propios; o mejor dicho, deméritos de un filme convencional, carente de chispa y cogido con pinzas (de plástico).

Viendo sus próximos proyectos ("Escuadrón suicida" o "Dos policías rebeldes III"), y su escaso éxito en encontrar un nuevo papel que le granjee un gran premio, Smith ha decidido centrarse en los blockbusters veraniegos para, quién sabe, volver a intentar más adelante un personaje dramático. Seguro que sabe lo que hace.

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