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Back Está aquí: Home De interés El mundo del comic con Infame&Co “Quiero publicar mis libros desde mi editorial” Entrevista a Arnau Sánz

“Quiero publicar mis libros desde mi editorial” Entrevista a Arnau Sánz

Arnau Sánz es un autor a descubrir. Su último trabajo, “Tito”, una autoedición de lujo que nos permite conocer la propuesta del autor recopilada desde sus comienzos, nos acerca al Arnau más divertido. En su trayectoria Arnau tiene libros de gran intensidad como “Albert contra Albert” o “Llavaneres” y esperamos con ganas sus nuevos movimientos. Un autor honesto que se muestra sin pudor en cada uno de sus trabajos. Con él conocemos mejor su trayectoria.

 Pregunta: ¿Cuáles fueron los tebeos que leíste de pequeño que te hicieron pensar que querías dedicar tu vida a ello?

R: Astérix y Obélix, Conan, Mortadelo, los viejos cómics de El Hombre Enmascarado…

P.: Tus comienzos están marcados por la autoedición ¿Cómo recuerdas tus primeros pasos en este mundillo?

R: Pues viendo amigos que ya se autoeditaban fanzines, como los de un amigo que editaba uno llamado "Chuck Norris", y le fui preguntando cómo lo hacía. El tema de maquetación me volvió loco al principio pero poco a poco he ido mejorando.

P.: Decides estudiar en la Escuelo Joso. ¿Cómo fue la experiencia?

R.: Buena. Pude aprender de buenos profesores y del resto de alumnos. Estuve los dos primeros años intentando dibujar lo mejor posible, pero mi nivel no daba. Estaba frustrado y desganado. Hasta que un profesor, Jordi Sempere, me dio los consejos necesarios para disfrutar con mi trabajo y con el proceso de dibujar.

P.: Uno de los trabajos que te acompañarán desde tus comienzos es Tito. ¿Qué es “Tito”?

R.: "Tito" es un fanzine autoeditado que llevo haciendo desde 2011, autobiográfico y de humor.

P.: ¿Cómo nace la obra?

R.: Yo ya había sacado 3 fanzines de texto, con algunos dibujos para acompañar algunas historias, pero, la verdad, no eran muy buenos.

Tenía ganas de sacar algo dibujado, y mi primera prueba fue "Perro".

P.: Después de tantos años con el personaje decides recopilar todas sus historias en un tomo integral. El primer capítulo del recopilatorio será “Perro”, una preciosa historia que se diferencia del estilo del resto. ¿Cómo nace y qué te lleva a incluirla?

R.: Estaba pasando problemas familiares (que luego conté en "Albert contra Albert"), y pensé en usar un personaje para mostrar de una forma divertida lo que estaba sintiendo en ese momento.

La idea de incluirla surge porque es una historia a la que le tengo mucho cariño, sin ella no hubiera evolucionado a "Tito", y además, que con las pocas copias que hice, será nuevo para mucha gente.

P.: En “Tito” vemos un estilo directo que bebe tanto del dibujo de Álvaro Órtiz como del modo de narrar de Juanjo Sáez. Poco a poco vas despegándote de tus referentes para crear una obra autónoma con un estilo propio.

R.: Sí, bueno, yo no conocí ni a Juanjo Sáez ni a Álvaro Ortiz hasta hace relativamente poco, aunque luego, al ver su trabajo sí que tiene cierta similitud en el estilo.

Básicamente me influenció "Mis circunstancias", de Lewis Trondheim, un libro que me abrió la mente cuando lo leí y que sigo releyendo cada cierto tiempo. También recuerdo leer atentamente "Diario de un álbum" de Dupuy y Berberian.

P.: Las primeras historias hablan de tu vida cotidiana, pequeñas anécdotas de tu vida, tu trabajo y pareja. ¿Cómo vas publicando estas pequeñas historias hasta su recopilación?

R.: Bueno, me hice un pequeño planning, quería sacar un fanzine a los 4-5 meses, y empecé a dibujar sin abocetar ni pensar demasiado. Simplemente lo que se me pasaba por la cabeza.

Cuando pensé que ya había soltado un buen tocho, paré. La verdad es que mi trabajo en "Tito" es muy rápido y poco premeditado ni ordenado. Lo primero que sale.

P.: En “Tito va al campo” vemos una evolución grande en tu forma de contar las historias. Tito es un trabajo que te ha ido acompañando a lo largo de los años. ¿Cómo has ido conviviendo con el personaje?

R.: Pues como básicamente "Tito" soy yo, habla como yo, piensa como yo, y todo lo que cuento es verdad… pues, al menos a mi, me hace mucha gracia.  Normalmente no lo releo, pero me da gustito pensar que es alguien que evoluciona conmigo, y es una parte de mí que me da calma y que mantiene esa cara infantil que no quiero perder.

P.: Vemos también una preciosa recreación del viejo conflicto rural-urbano. En el libro analizas com humor los pros y contras de la vida en ambos ámbitos.

R.: Sí, estuve un año viviendo en un pueblo de 10 - 12 personas, y al principio siempre es bonito, pero al final se hace duro.

Me apetecía contarlo de una forma divertida y sobre todo burlándome de mí mismo.

P.: Con “Tito en el aeropuerto” vemos tu trabajo de apoyo a personas con movilidad reducida. Sorprende la sensibilidad con el que te acercas a una realidad muy difícil de trabajar.

R.: Bueno, fue una experiencia increíble, seguramente si no nos hubieran echado a todos al cambiar la empresa que lleva ese servicio seguiría trabajando allí. Aprendí muchísimo, es un trabajo muy agradecido, y conoces gente de todo el mundo.

Basándome en eso, creo que la inocencia o la sensibilidad a la hora de contarlo sale sola.

P.: Cierras el tomo con “Tito toca música”.

R: La última parte del libro fue la que hice expresamente para esta edición. Habla de cómo empecé a escuchar música y a tocar en grupos, haciendo un repaso bastante largo de grupos, ciudades y cambios de estilo y estética.

P.: La autoedición ofrece tanto ventajas como inconvenientes al autor a la hora de crear la obra. ¿Cuáles son para tí los más importantes?

R.: El control del trabajo. Yo he sacado tres libros en editoriales. En algún caso, con problemas de distribución, control de ventas, etc. De esta forma, sigo haciendo el mismo trabajo que hacía antes (dibujar, buscar firmas y entrevistas, moverlo, etc ), pero al menos sé que si algo no funciona es mi responsabilidad.

Por suerte, tanto en Edicions de Ponent como en Apa Apa, la libertad a la hora de afrontar la historia, tanto gráficamente como narrativamente siempre ha sido total.

El único inconveniente que encuentro, es el desembolso económico para imprimir las copias. El resto, a nuestro nivel de ventas, se puede hacer poco a poco.

P.: Trabajar en tiradas reducidas y ser el responsable último te permite estar pendiente de todos los detalles, en “Tito en el aeropuerto” (el fanzine) eliges la risografía por ejemplo para reproducir la obra.

R.: Sí, Irkus M. Zeberio es un buen amigo, además de dibujante, y creó Medalariso con Nico de FatBottomBooks. Probé con ellos algunas cosas y me gustaron. Justo hace unos días me imprimieron unas portadas para unas cintas.

P.: Después de tantos años trabajando al personaje ¿cómo afrontas el recopilatorio?

R.: Pues como un cierre bonito a una parte de mi trabajo. La idea no fue mía, pero vi claro que era algo muy interesante y que si podía, iba a sacarlo adelante.

P.: Hablamos de un tomo de más de 200 páginas editado con mimo. ¿Cómo te has planteado su edición?

R: Bueno, realmente la idea fue de una editorial que finalmente decidió abandonar el proyecto. Yo, en un principio, quería editar el último fanzine y dejarlo ahí. Pero esta editorial tuvo la idea de juntar todos los "Titos". Al principio pensé que no, ya que me daba un poco de cosa, como de dármelas de importante por el hecho de recopilar unos fanzines, pero poco a poco me fue gustando cada vez más la idea. Supongo que son cosas del ego. Siempre es bonito ver una parte de tu trabajo junta, compacta. Decidí añadir “Perro” como un pequeño regalo al lector. Decidí editar pocas copias y poderlo mover bien y controlar todo lo mejor posible.

P.: Editas como Aia Edicions frente a L´Astronauta Edicions de tus anteriores trabajos.

R: Sí, L´Astronauta quedó en stand by hace unos años. La idea era buena, pero no había mucha seriedad por mi parte. Lo tomaba como un hobby, editamos un par de libros de otras autoras, y ahí fue todo.

En este caso hay un pequeño plan de trabajo, una web con tienda online, un excel detallado… vamos mejorando poco a poco.

P.: ¿En algún momento te has planteado editar trabajos de otros autores?

R:  Sí, estamos preparando un libro de fotografía de Iván Montero y para el año que viene nos gustaría hacer otro libro también de fotografías de Arantza Elejabeitia, un cómic de Irkus M. Zeberio, y un libro de texto de Pol Rodellar.

P.: El integral de “Tito” ¿Es un adiós al personaje?

R.: Pues creo que sí. Me gustaría hacer algo anual, de descarga gratuita, ponerlo en la web o hacer un mailing, y que la gente se lo imprimiera y lo tuviera en casa. No sé. De momento, en este formato y como lo vengo haciendo, sí. Al final lo veía como una obligación, y si siento que hago algo por los demás, o obligado, prefiero parar antes que quemarme.

Pero quien sabe, igual dentro de tres años, cuando ya no tenga más ideas, me haga un tomo de doscientas páginas a color.

Ya se verá.

P.: Hablabas antes de tu trabajo en otras editoriales. Con Ediciones de Ponent realizarás tu primer trabajo largo, un libro mucho más difícil, “Albert contra Albert”. ¿Cómo nace la obra?

R: Después del primer "Tito" me puse con él. Justo estaba pasando una época difícil con mi padre, con sus problemas con la medicación, el trastorno bipolar, las adicciones, y notaba que me estaba yendo con él. Que no podía gestionarlo y que vivía su vida, todo el día preocupado, pendiente del teléfono, sin disfrutar ni hacer nada. Completamente obsesionado. Así que decidí desahogarme haciendo el libro y contando un poco la situación.

Mis padres se separaron y desde entonces tuve una relación complicada con él. Todas las adicciones crean tensiones, problemas, y dependiendo del carácter de cada uno, te destrozan la vida. Yo tuve que decidir parar porque, al final, es muy complicado salir o dejarte de tomar las cosas tan a pecho.

P.: A pesar de la dureza del tema tratas la obra de un modo muy delicado.

R: Bueno, intento tratar a mi padre como una persona. Con sus aciertos y sus fallos. Tampoco me apetece enseñar sólo una parte de la persona, así que intento ir compensando para que el lector se haga una idea completa del carácter que puede tener cada uno.

P.: Sorprende la paciencia y dedicación con la que convives con la difícil situación familiar.

R: No me quedaba otra. Soy hijo único de padres separados, mis abuelos son mayores, y mi tío (el hermano de mi padre), hace su vida. Tampoco es un apoyo con el que puedas contar para según qué cosas. Así que era, o dejar morir a mi padre, o intentar que esa situación no se llevara por delante a él y a mis abuelos.

P.: En el relato evitas cargar las tintas en los aspectos más sórdidos de la relación para no caer en la pornografía emocional.

R: Creo que si lo hubiera hecho, hubiera sido "otro" libro de alguien contando sus penas, llorando y queriendo que le den palmadas y le digan que ha sufrido mucho y que la vida es muy dura. La vida es la que es y todos tenemos situaciones así en todas las familias. Simplemente es elegir el grado de implicación que quieres tener o que crees que debes tener. No tiene ningún mérito.

P.: Como en toda tu obra destacan los diálogos.

R: Como me aburro rápido y me cuesta mantener la atención en algo, intento que sean cortos, claros y que no mareen al lector. No quiero hacerles perder el tiempo. Así que escribo lo primero que se me ocurre, como una conversación normal, y eso hace que, extrañamente, destaque, cuando simplemente lo que haces es intentar hablar de forma natural.

P.: Si en “Tito” vemos a lo largo del libro una especie de escritura automática que hace que la narración sea lineal en “Albert contra Albert” juegas con maestría con los tiempos.

R: ¡Muchas gracias! La verdad es que para los cómics "serios", trabajo con puntos de acción. Pienso sobre el proyecto y luego escribo doce o trece puntos de acción, los primeros que se me pasan por la cabeza. Luego los dibujo y después intento juntarlos y ordenarlos para que la lectura sea fluida y no se haga pesado. Creo que no es una forma muy normal de trabajar, pero a mi me funciona, al ordenar y mover las escenas, el libro adquiere un orden de lectura que seguramente yo no hubiera imaginado desde un principio.

P.: En toda tu obra vemos como juegas con los lápices de colores.

R: Sí, empecé a usar los lápices en "Albert" porque me gustaba la textura que dejaban, y los uso un poco como ceras, rayando fuerte y dejando la marca de la punta. Aquí lo usé de un modo más figurativo que en mi siguiente trabajo, "Llavaneres". Usé también un poco de acuarela para algunas caras, para probar, y quedé muy contento con el resultado. Después usé la técnica del lápiz de color también en "Llavaneres" pero mucho más suelta, con más intención y más aire, que la página respirara mucho más.

P.: En este caso el color se convierte en un elemento narrativo más, sintetizando el desarrollo de personajes en códigos de colores primarios.

R: Sí, al ser el primer intento con colores pintados a mano no quise complicarme mucho. Preferí hacerlo sencillo y con el tiempo ir probando más cosas, antes que intentar complicarme y dejar el proyecto a medias.

P.: ¿Ha sido el cómic una terapia?

R: Sí, ha sido un desahogo muy grande. Sobre todo para mis abuelos, para la familia. El poder usar el libro para contar a algunos familiares lo que le pasa a mi padre.

P.: ¿Ha sido difícil desnudarte tanto en público?

R: Bueno, yo siempre lo cuento todo. Siempre he sido una persona muy tímida que ha usado el humor para superar esa timidez. Entonces he contado muchas cosas, aunque precisamente algunos detalles del libro no. Mis amigos sabían que mi padre estaba enfermo, pero poca cosa más. Y ya que me soltaba, pues me quedaba a gusto. Y no, no ha sido difícil. Cuando rompes la barrera, ya sale solo.

P.: ¿Qué balance haces de la obra?

R: Muy bueno, sin apenas promoción y con sólo una presentación, ha vendido bien para ser la primera obra de alguien. Las reseñas han sido muy buenas, y ha venido gente a las presentaciones diciéndome: "mi hijo/sobrino/loquesea es bipolar o esquizofrénico o tiene alguna enfermedad mental y este libro nos ha encantado". Eso ha sido lo mejor. Eso y las caras de mi padre y mis abuelos al leerlo.

P.: Tu siguiente trabajo lo realizas con Apa-Apa. ¿Qué es “Nacatamal”?

R: La historia de un chico que conocí en Nicaragua, en un pequeño pueblo llamado Somotillo, que nos contó una historia suya en la cárcel.

El chico nos contó que allí se había enamorado de una mujer. Al empezar a hablar con él nos dimos cuenta de que en realidad se había enamorado de un hombre y decidí que era una buena historia. En una sociedad tan machista el contraste era interesante y cuando me ofrecieron hacer un libro con la temática del sexo, pensé que sería bueno usar esa historia para no hacer el típico libro de sexo.

P.: Llama la atención el formato. Por una parte la recuperación de la grapa frente al omnipresente tomo.

R: Sí, los de Apa Apa decidieron recuperar el formato de grapa para estas pequeñas ediciones, y nosotros encantados.

P.: Compartes espacio con Camille Vannier que realiza “Tuerca y Tornillo”. ¿Has tenido presente su trabajo a la hora de realizar la obra?

R: La verdad es que no, casualmente tenemos un tratamiento del color parecido, pero cada uno hicimos nuestras páginas sin pensar en el otro. Eso sí, la página central la hicimos entre los dos. Ella hizo el dibujo y yo añadí los detalles.

P.: La sensualidad y la recuperación de un tipo de erotismo menos explícito a lo que estamos acostumbrados está presente en “Nacatamal”.

R: Sí, no quería hacer lo típico. Además que no creo que se me diera bien dibujar una escena explícita con mi estilo de dibujo. Tengo que buscarme recursos para explicar mis historias así que uso silencios y elipsis para expresar lo mismo.

P.: ¿Cómo ha sido el trabajo con Apa-Apa?

R: Muy fácil. Muy cómodo. Ya los conocía de antes, y cuando me ofrecieron el proyecto, y el adelanto, me alegré muchísimo.  Quedé contento con el resultado, y aún se están moviendo copias en muchos festivales.

 P.: En tu siguiente obra cambías radicalmente tu propuesta. ¿Qué es “Llavaneres”?

R: Un libro que habla sobre los veranos que pasaba en el apartamento de veraneo de mis abuelos. Los pasaba con mi primo, y era completamente feliz. También habla sobre el paso del tiempo y de cómo se abandonan esos lugares dónde uno vive tantas cosas de niño.

P.: ¿Cómo nace la obra?

R: Después de "Albert contra Albert" quería hacer otro proyecto menos intenso que éste. Más ligero. Fácil de leer y con una sensación abierta. Con mucho blanco. Y una de esas ideas era el hablar de Llavaneres.

P.: En “Llavaneres” recreas tus veranos de la infancia en la zona. ¿Cómo ha sido esta vuelta al pasado?

R: Intensa. Siempre intento pasar un par de meses antes de empezar el cómic pensando y recordando cosas. De esa forma, entro en el libro hablando de cosas que vuelven a estar muy frescas en la memoria. Es intenso y divertido.

P.: Toda tu obra tiene un carácter autobiográfico muy fuerte.

R: Sí, he probado en hacer ficción y me cuesta bastante. No se me da muy bien. Tengo un par de ideas para cómics de ficción pero de momento intento seguir contando mis historias.

P.: La presencia de tu primo Nacho hace que “Llavaneres” se convierta en un precioso canto a la amistad.

R: ¡Gracias! Nacho es la persona con la que he compartido todos mis veranos hasta los quince años, más o menos. Tres meses al año, durmiendo juntos, pasando todo el día juntos. Al ser hijo único, esto es lo más parecido a tener un hermano que he tenido.

P.: Compaginas tu trabajo en el cómic con la música. Al leer “Llavaneres” nos da la sensación que tiene una banda sonora propia que cada uno asociará a sus propios recuerdos. ¿Cuál es para ti la música del álbum?

R: Uff, complicado. La verdad es que a la hora de trabajar en los libros escucho sobre todo música ambiental, cosas del sello Janushoved, o grupos como Eluvium o Basinski o Grouper. Pero a la hora de colorear me gusta escuchar músicas de Perú, o Africanas, algo con ritmo. Así que sería una mezcla entre las dos cosas.

P.: En “Llavaneres” el paso del tiempo, los recuerdos de la infancia y la desaparición de la inocencia con la adolescencia se convierten en protagonistas.

R: Sí, poco más que añadir, es la historia de la desaparición de un espacio o de la desmitificación de un espacio con el paso del tiempo.

P.: El libro tiene un aire nostálgica, de último verano.

R: Supongo que aunque no sea premeditado, al hablar de las cosas que hablas, al tener las escenas ya de mayores hablando en pasado de ese espacio, al final es una especie de despedida.

P.: El color le da, de nuevo,  una frescura enorme al libro.

R: Gracias. Normalmente intento elegir pocos colores para mis proyectos, seis o siete, como mucho. Si no me agobio. No puedo gestionar tanto color, intento usarlos todos y al final queda todo emburullado y dificulta la lectura. Así que, con esos pocos colores, intento darle fuerza al libro. No medito ni hago pruebas a la hora de usarlo, simplemente me dejo llevar. Intento repetir ninguna viñeta ya que me gusta la inmediatez y el error, hacen que el libro quede fresco, real, y, sobre todo,  con energía.

P.: En “Llavaneres” manejas los silencios y los tiempos del relato de un modo precioso, con una cadencia casi de canción.

R: Sí, intento verlo como una película, como una sensación. Lo que cuentas te transmite una sensación. Por eso en ninguno de mis cómics largos hay demasiado texto. Prefiero no agobiar al lector y que ponga de su parte. En "Tito", es todo lo contrario. Información, verborrea y un tono de humor o de media sonrisa todo el rato.

P.: La figura de tus abuelos inspiran una ternura inmediata.

R: Es que son los mejores. Son los que me han criado, mi abuelo era el que me empezó a comprar cómics a diario, sin él, que me guardaba TODOS los dibujos que hacía en su casa, en carpetas, no dibujaría. Justo hace una semana falleció, estuvimos todos en el hospital. Fue muy emotivo pero pudo despedirse de todos. Es un jefe.

P.: Los dos libros, “Llavaneres” y “Albert contra Albert” han sido editados por ediciones de Ponent,. ¿Cómo ha sido la experiencia con la editorial?

R: Buena en cuanto a la libertad que te da. Total. Puedes hacer lo que quieras. No tan buena en cuanto a distribución, promoción, etc.

P.: Hace pocos meses falleció el alma mater de la editorial, Paco Camarasa, que ha escrito una página en la historia del medio nacional. ¿Cómo fue la experiencia con él?

R: No era un editor al uso. Un hombre abierto, simpático, sólo lo vi dos veces pero tenía una energía impresionante. Siempre estuvo abierto a mis proyectos y entusiasmado.

P.: ¿Cómo os afecta a los autores la desaparición de la editorial?

R: Estamos a la espera. No sabemos mucho. Gracias al movimiento de algunos autores, junto con SD, recibimos noticias del gestor de la familia. Están mirando con la familia el qué hacer con la editorial, pero no tiene muy buena pinta.

Lo que está claro es que los autores vamos a recibir, como siempre, la peor parte. Aunque, por otro lado, se ha creado un debate interesante sobre qué hacer y qué apoyo podemos hacernos entre nosotros ante un caso así.

P.: ¿Cómo ves la situación editorial en nuestro país?

R: Hay muchas editoriales pequeñas, pero creo que algunas grandes no están tan bien como antes. La Cúpula, desgraciadamente, ha perdido fuerza en los últimos años, De Ponent y SinsSentido no existen, y las otras hacen lo que pueden.

Astiberri y Fulgencio, con dos propuestas diferentes, casi opuestas, están reavivando a los lectores dándoles proyectos interesantes.

P.: ¿Vas a continuar compaginando la autoedición con el trabajo en editoriales?

R: Intentaré sólamente usar editoriales cuando sea algo para publicar fuera. Mi volumen de ventas no va a hacer a nadie rico, así que lo que quiero es no ir regalando dinero a nadie. Hay que hablar claro. Ni a distribuidoras ni a editoriales. Sé que no es mucho, pero gasto mucha energía en ello y es mi profesión. Si no me dan adelantos o los adelantos son una broma, no me merece la pena. Así que quiero publicar mis libros desde mi editorial. Así, si algo falla, no tengo a quien culpar. Es mi responsabilidad y mi trabajo. Y espero poder ir creciendo poco a poco y mejorando mi situación en el mercado.

P.: En las redes sociales es común ver cada vez más eventos relacionados con la autoedición. ¿Cómo se encuentra en este momento la autoedición?.

R: A tope. Antes, nos decían que la meta era llegar a publicar en una editorial. Con el tiempo, y viendo el nivel de ventas que tenemos muchos, de lo único que sirve estar en una editorial es el adelanto. Y muchas ni lo dan, así que cada vez más se busca el hacerlo uno mismo.

P.: ¿Proyectos?

R: Estoy terminando Tibirís, un proyecto sobre mujeres y homosexuales en la posguerra hecho con acuarela. Saldrá el año que viene desde AIA, y estoy moviéndolo por fuera a ver si alguna editorial se anima a publicar en otro idioma. Estoy también con alguna cosilla infantil y con otro proyecto largo.

Links de interés:

www.estudioacuatico.com

http://aiaeditorial.org

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