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Back **Está aquí: **Home De interés El mundo del comic con Infame&Co “Con Beowulf quiero empezar de cero, quiero ir más allá”. Entrevista a David Rubín

“Con Beowulf quiero empezar de cero, quiero ir más allá”. Entrevista a David Rubín

David Rubín es una fuerza de la naturaleza. Con su última obra, "El Héroe" sorprendió con una personal reconstrucción de los 12 trabajos de Heracles. Una vez concluido el trabajo se plantea un nuevo reto: "Beowulf", junto a Santiago García. Amado y odiado por sus polémicas declaraciones, nadíe le puede negar un intenso amor al medio que se expresa en una trayectoria llena de riesgos y compromiso. Con David Rubín hablamos de sus obras, de su forma de entender la profesión y la vida.
Con ustedes David Rubín.

- Pregunta: El "Circo del desaliento" es tu primer trabajo largo, una recopilación de historias cortas que publicas en diversas revistas y fanzines ¿Cómo recuerdas aquellos momentos?

- Respuesta: Es un trabajo raro, porque es como un álbum de grandes éxitos de alguien que saca su primer disco. Era un chaval que iba haciendo lo que podía en fanzines y en revistas cuando me dejaban y me llegó la oportunidad gracias a "Donde nadie puede llegar", la historia de un superhéroe bastante humano. Con esa obra de cincuenta y pico páginas convencí a Astiberri de que podían editar un libro mío. Conocían mis historietas cortas y las incluimos hasta hacer un volumen de ciento y pico páginas.

En el fondo no deja de ser relleno, pero al mismo tiempo sirve muy bien como carta de presentación: diferentes registros, tipos de historias, y un abanico lo más abierto posible de lo que era capaz de ofrecer por aquel entonces. Para mí es como un prólogo a lo que vino después.

Lo veo ahora todo muy lejano. No me gusta ya el dibujo, pero hay gente que dice que es su libro favorito, porque hay gente a la que le gusta ese punch de la inmediatez, de cuando haces las cosas a lo loco. Me imagino que es como esos grupos de rock que cuando empiezan y tocan en bares de colegas hacen locuras y luego de repente se hacen más conocidos y tocan en salas de conciertos y hay gente que dice: "me gustaba más cuando no los conocía nadie". Igual hay gente que lo ve así, no se... Para mí fué simplemente como un experimento, mi comienzo en serio en esta profesión.

- P.: En ese momento se ven numerosas cabeceras y si no las hay las creáis como en el caso de "Polaqia" ¿ha cambiado mucho en estos años el panorama? ¿Crees que con las nuevas tecnologías se gana o pierde en el proceso?

- R.: Yo creo que se gana. Cuando empezamos con "Polaqia", internet estaba en pañales y no permitía todo lo que permite ahora. Con las nuevas tecnologías, gracias al crowfunding, por ejemplo, un chaval puede conseguir pasta para editar su primer cómic y darse a conocer o empezar a publicar directamente en internet. No tienes limitado absolutamente nada, ni el tema del color, que era muy vetado cuando empezamos muchos. El privilegio de publicar a color tenías que ganártelo demostrándole a los editores que eres capaz de vender y que no se iban a comer con patatas los ejemplares. Ahora eso no ocurre tanto. Imagino que incluso a nivel papel e imprenta se habrán abaratado mucho más los costes que lo que ocurría hace diez o veinte años.

Con las nuevas tecnologías hay además nuevas propuestas editoriales, por ejemplo, una de las últimas que me tiene fascinado porque no editan cosa mala, son los de "Caramba!". Empezaron con un fanzine y a día de hoy me parece una de las editoriales más interesantes en activo en España.

Creo que las nuevas tecnologías siempre ayudan, al futuro no hay que mirarlo como un enemigo. Es el uso que se le dé a la tecnología lo que va a hacer que funcione el tema o que quede algo cutre o chungo.

- P.: Al comienzo de cada trabajo introduces la obra representándote como un personaje que abriese el telón. En tu trayectoria parece difuminarse la linea entre autor y personaje. ¿Crees que beneficia o perjudica a tu trabajo que se te asocie con la imagen proyectada?

- R.: Creo que ambas cosas. Hay gente a la que le molesta ese línea difusa entre la ficción que estás contando y el autor que la cuenta, pero me da igual.

A mi me permite dejarle claro al lector que hay un persona detrás de esas historias, que lo que te está contando este tío, aunque sean historias de ficción y con personajes fantásticos, está basado en sus vivencias, en cómo ese autor ve el mundo y las cosas que ha pasado, las cosas que siente.

A mí me pasa muchas veces, ves cómics, o películas o lo que sea y te distancias, solo ves la obra y te olvidas de la persona. Es necesario que quien lea la obra se dé cuenta de quién está ahí detrás.

Por otro lado, es como invitar a alguien a tu casa. Estás mostrando una parte de ti, yo a veces uso el cómic como psicoterapia o algo así y ya que me estoy desnudando ante la gente, al menos me presento y digo: "Sean bienvenidos y pasen ustedes hasta la cocina".

- P.: En "La Tetería del Oso Malayo" recopilas las historias desarrolladas en la revista "2 veces breve" además de alguna inédita. A pesar de los distintos registros consigues unificar todas las historias y dar la impresión de que existe un universo cerrado que se va a ir desarrollando en el tiempo.

- R.: Lo más sensato y honesto que se me ocurrió con "La Tetería" fue redibujar la mayoría de las historias. Ya las había publicado tres años antes y aunque el guion funcionaba bien, la narrativa, el dibujo, veía que se podía mejorar.

Por otro lado quería que funcionara como un libro, no como un recopilatorio, aunque fueran historias sueltas, que fueran como capítulos que ocurren dentro de un mismo universo y cada uno de ellos va en crescendo. De hecho, el capítulo final, que es el más largo, une a todos ellos; por el medio hay pequeños cameos de las historietas anteriores, con lo cuál te termina de ayudar a dar esa sensación de libro cerrado, una sola historia compuesta por trece historietas cortas dentro de un mismo universo.

- P.: El éxito de "La Tetería" lo convierte en candidato para el recién creado Premio Nacional de Cómic, que finalmente recae en Max por "Bardin" ¿Cómo vives aquel momento? ¿Qué significan los premios para tí?
- R.: Lo viví muy bien. Toda la repercusión que tuvo y además es un libro que sigue vendiéndose a día de hoy. Llegué a mucha gente, incluso a personas que no habían leído un cómic en su vida.
Para mí es el mejor halago, que gracias a una obra tuya una persona que no había leído un cómic antes o que no lo hacía desde hace veinte años, vuelve a ello y no solo decide buscar todo lo tuyo y leerlo sino que se lanza de nuevo y empieza a comprar y a leer obras de diferentes autores y diferentes estilos.
El tema de los premios te da repercusión, te sitúa y hace que la obra se venda mucho más si está premiada y el propio premio es un plus económico.
Por otro lado es un reconocimiento muy bueno, sobre todo teniendo en cuenta que estoy haciendo producción para España. Voy por el camino largo a base de crear aquí la obra y luego exportarla, en vez de ir directamente hacia afuera y exportar la mano de obra. Es un camino más arduo, máximo en los tiempos que corren, pero acumulando las obras que llevo, ya voy generando una serie de royalties que me dan para vivir dignamente.

- P.: La expectación que se generó por tu siguiente trabajo "Cuaderno de Tormentas" hizo que muchos lo viesen como una obra fallida. Releyéndola da la sensación de que tu obsesión por contar historias parece superar al tiempo para desarrollarlas sosegadamente.

- R.: No la considero como una obra fallida. Mucha gente quizás esperara que yo siguiera por esa onda de "La tetería...", seguir haciendo historias más costumbristas. Con el éxito de "La tetería...", me encontré precisamente con esta pregunta que a veces nos hacemos muchos artistas:"¿Qué coño hago yo ahora?". Decidí pegar un volantazo y tirar hacia un lado totalmente opuesto a lo que nadie se esperaría que hiciera, una obra que no tenía absolutamente nada que ver ni en forma ni en fondo con "La tetería del oso malayo". Contaba con que iba a disgustar a algunos pero no creo que sea fallida.

Como autor aprendí muchísimo con "Cuaderno de tormentas". Es la obra con la que más he aprendido. Para mí fue una verdadera prueba sacarla adelante. Transformar ese cúmulo de microhistorias en una solo historia de 112 páginas que funciona como tal y que se lee de un tirón y con una estructura que no acaba de ser de cómic pero tampoco es de ilustración. Estar ahí, bailando entre dos aguas, y al mismo tiempo intentar conseguir algo, un libro que sea digno y atractivo visualmente, no es moco de pavo.

Incluso hubo gente que me comentó que con cada una de las decenas de microhistorias que componían la obra podría hacerse un tebeo largo y que era casi una pena contarlas así, todas juntas, en una sola historia, pero la estructura narrativa de "Cuaderno..." se basaba justamente en eso, en la sucesión de historias que van apareciendo ante los ojos del protagonista, y además no necesito guardar nada en la recámara, ya que, por suerte, por el momento mi cerebro sigue generando ideas nuevas.

Aprendí un montón de trucos haciendo "Cuaderno de tormentas" , y de hecho, de no haber hecho antes esta obra creo que no hubiera sacado el valor para realizar "El Héroe" después.

Para mí no fue fallido, fue un éxito total.

- P.: En este trabajo vemos el control sobre todos los aspectos de la obra, algo que pasará a ser una constante a partir de este momento ¿Consideras el formato del libro y su diseño parte integral de la obra?

- R.: Desde luego. Para mí el diseño es parte del cómic. Tiene que funcionar cada viñeta consecutivamente con las otras, hacer que la lectura fluya y cada página con la opuesta funcione como un todo y eso es puro diseño. Es algo que va más allá de la narrativa.

El aspecto del libro, de la edición, para mí es algo importante. Un libro debe tener un aspecto siempre acorde con la historia que contiene. Hay veces que veo tebeos "sobreeditados". Ponen una tapa dura a un cómic que funcionaría mejor con tapa blanda y unas solapillas o con otro formato.

La portada, los índices y todas esas cosas... ¿para qué lo va a hacer otra persona pudiéndolo hacer yo, que estudié diseño gráfico y además sé que requiere el libro?.

La portada, por ejemplo, es para mí muy importante. Es el faro para un lector que no conoce la obra y lo que llama la atención en la estantería de la librería.

Hay portadas que no me invitan a cogerlas y a lo mejor me pierdo cosas maravillosas. Tengo que esperar que alguien me lo recomiende o leer una reseña para darme cuenta.

Me pasó con "El arte de volar". Cuando salió, la portada me pareció horrorosa y no me molesté en cogerlo. Cuando luego empecé a leer por internet, antes de los premios, ya me dije :"Coño, pues esto igual está guay". Y fue cuando lo compré y disfruté del gran tebeo que es. Pero en principio, el diseño de su portada me tiraba para atrás.

Yo intento con los diseños de mis libros dar con un lector nuevo que no te conoce, que no ha leído nada tuyo previamente, que no espera nada de ti, que le fascine y que luego se decida a abrir ese libro y ver si lo de dentro tiene más posibilidades de ganárselo, el resto de lectores, los que ya conocen lo que hago, les basta con ver mi nombre impreso en la portada para decidirse a comprar el libro y ver que les ofrezco en esta ocasión o, por el contrario, para huir de él, si es que ya controlan lo que hago y no les gusta, que de todo habrá.

- P.: En "Cuaderno de Tormentas" descubrimos el color, algo que no abandonará tu trabajo salvo contadas excepciones.

- R.: Para mí fue un paso natural. Empecé publicando como te decía antes en blanco y negro porque no había otra. Cuando puedo permitirme publicar a color me lo tomo como un privilegio porque no iba a colorear y punto, a rellenar los huecos blancos, sino que iba a intentar sacarle el máximo partido al color en la obra, que tenga una importancia clave. Y eso fue lo que me planteé en "Cuaderno de tormentas", hacer un uso del color claramente narrativo, emocional y atmosférico que luego he intentado llevar a álbums posteriores como " El héroe" o el que estoy haciendo ahora con Santiago García, más allá aún.

Para mí el color es parte propia de la historia. A "El héroe" le quitas el color y es otra obra. No es un elemento decorativo más para hacerla más atractiva, es un elemento narrativo más sin él que la obra pierde mucha de su esencia. Creo que "El héroe", si no llego a haber conseguido publicarlo a color, no lo hubiera hecho.

- P.: Tu siguiente obra "El Héroe" será el mayor reto que afrontes. Un trabajo al que dedicas 4 años. ¿Cómo nace la obra?

- R.: Nace porque había publicado previamente en una revista llamada "Humo" una serie que se llamaba "Olimpus" que era como mitos griegos deconstruidos, llevados a otro terreno. Astiberri me dijo:" ¿Por qué no te haces unas cuantas historietas más y te sacamos un tomito recopilatorio". Empecé a darle vueltas al tema y un mito que aún no había tocado en la revista y que siempre me había fascinado era Heracles. Cuando me puse a escribir me dí cuenta de que se me iba de las manos. Eso no podía ir ni en el formato cuadrado de la revista ni como una historia corta más. Empecé a ver que ahí había un mundo entero. Pese a ser una historia tan trillada, la esencia de la misma es tan grandiosa que sí escarbas un poco y le aportas algo de tu personalidad, puedes sacarle muchísimo partido. Cuando empecé a escribir "El héroe" vi que era el mecanismo perfecto que llevaba buscando toda mi vida para hacer mi homenaje a los héroes, porque Heracles, mi Heracles, es un conglomerado de todos los héroes: los de los tebeos, los de cine, los videojuegos, los de las novelas... Todo está metido ahí, representado en un único personaje.

Recuerdo que mandé un email a Astiberri en el que lo único que les ponía era: "No voy a hacer lo de "Olimpus" porque se me ha ocurrido algo mejor. Voy a hacer las doce pruebas de Heracles pero todo cambiado, dado la vuelta y serán como trescientas páginas a color, ya lo tengo medio escrito, y creo que es lo mejor que he hecho en mi vida, lo he escrito a mano, en libretas, y no puedo pararme a transcribirlo a word ni a escanear las páginas; teneis que fiaros de mi palabra. ¿Lo queréis comprar vosotros? " Y a la media hora tenía un email mandándome un contrato para que pusiera mis condiciones.

Con el guión cerrado y la mitad del dibujo del tomo I vi que se me iba totalmente de las manos, la propia historia superaba al autor y pedía más. Tuve que renegociar con la editorial. Me acuerdo que en Astiberri se pegaron un susto de cojones cuando les mandé un email diciéndoles que se me iba de páginas. Llevaba casi cien páginas hechas a lápiz: "esto se me va de las manos, se me va a ir a las quinientas, seiscientas páginas. Vosotros decís qué hacemos, o esperamos más tiempo, año y medio, dos años y lo sacamos en un volumen tocho a color, o va en dos volúmenes pero tiene que seguir con las mismas características: a color, con el mismo papel que hemos hablado, con el formato que hemos hablado... Y además es que quiero cobrar el doble de lo que acordamos, porque me va a dar el doble de trabajo"

Y los tíos después del susto inicial, imagino que harían sus cuentas y vieron que sí, que podía funcionar y se arriesgaron, porque al final salió bien la jugada. "El héroe I" va por la segunda edición. "El héroe II" va como una bala, y se está vendiendo bien también en Italia y en Francia.

La cosa salió bien pero si llega a salir mal no sé qué pasaría. Astiberri habría perdido un montón de dinero y posiblemente no me quisiera contratar ningún editor español más en mi vida. Al final, la cosa fue arriesgada, salió bien y agradezco mucho, la verdad, la confianza ciega que depositó Astiberri en mí. Ni siquiera vieron el guión en ningún momento. Yo eso es algo con lo que alucino, iban descubriendo la historia según yo la iba dibujando, capítulo a capítulo. No creo que haya muchos editores que hagan algo así. Confiar tanto en un autor.

En ese sentido, creo que las buenas obras no salen solo por los autores, hay un talento que muchas veces se tiene como de medio lado, que no llama la atención tanto, que es la labor editorial.

Y Astiberri creo, desde luego, que hace una labor editorial seria a todos los niveles. No se limita a dar un adelanto cutre y pagar una imprenta para que saque los libros, sino que hacen un seguimiento de la obra, están encima, te apollan cuando desfalleces, se preocupan mucho por todo el tema de difusión y promoción y sobre todo, lo más importante, cuidan a sus autores. Te hace ver que apuestan cada vez más por ti. Estoy viendo que hay un curro del copón, cada vez te pagan mejor, y son de los pocos que se preocupan aquí en España por mover los tebeos españoles que producen. Moverlos en España y en el extranjero, que es lo que tienen que hacer los editores; perder el culo por intentar venderlo como sea al extranjero para generar más riqueza para los autores y para ellos mismos. A mí me parece que es algo de cajón y Astiberri lo hace muy bien.

- P.: ¿Cómo se mantiene la perspectiva de lo que se está haciendo con un proyecto tan ambicioso y tan longevo?

- R.: Con un guion a prueba de balas. Estuve seis meses de mi vida preparando el guion de "El héroe", de las dos partes, ya que cuando lo escribí tenía en mente que sería un solo libro. Cuando me puse a ejecutar la segunda parte solo tuve que ponerme a dibujarla, ya que lo tenía todo escrito.

Sino tuviera las cosas claras antes de ponerme a dibujar la primera página del tomo I, no sé si tendría la perspectiva ni la fuerza para enfrentarme a una obra de este calibre, que te ocupa tanta parte de tu vida y que por muy buen adelanto que te dan no cubre los cuatro años que te lleva hacerlo. Los anacronismos, todos los enfoques que hay... todo eso estaban ya en el guion. Sabía por dónde me estaba moviendo y veía mientras escribía que funcionaba. No me había pasado nunca eso de estar escribiendo tanto tiempo y además, mientras escribía, desear sentarme a dibujar porque no veía el momento de traducir a imágenes las cosas que en esas libretas estaba escribiendo,

y cuando me puse a dibujarlo para mí fue como ir al parque de atracciones todos los días. Aunque me metí un montón de horas, de trabajo, me lo pasaba como un enano. Creo que al final si te lo pasas bien haciendo tu curro, y además ese curro te emociona y te sorprende, es muy posible que cuando esté terminado y publicado, traslades esa capacidad de emoción y de sorpresa que tú tienes a los lectores.

Me preocupé mucho a la hora de escribir el guion, atar todos esos tiempos, asegurarme que cada capítulo era un crescendo del anterior en todos los niveles: a nivel emocional, a nivel de acción... para que el lector continuamente quisiera pasar la página para continuar y que un tebeo de trescientas páginas se leyera casi con la misma fluidez o más con la que se lee un cómic de veinticuatro páginas.

Quería recuperar la emoción y el sentido de la maravilla de aquellos tebeos que a mi me molaban tanto de crío y que devoraba como un loco.
A mí hoy me lleva casi más tiempo leerme un tebeo de veinticuatro páginas de "Los Vengadores" que el "Maus", porque me parecen la mayoría de ellos muy aburridos.

Intentaba recuperar esa sensación de que estás leyendo algo más grande que la vida misma, algo que no puedes esperar a ver qué pasa en la página siguiente, que tienes que seguir leyendo, quieras o no.

- P.: En "La Tetería" como en "El Circo" están a presentes las alusiones a los mitos griegos, los héroes incapaces de adaptarse a la vida cotidiana. En "El Héroe" pareces dar cohexión a todos los esos elementos dispersos que salpicaban tu trabajo hasta ahora.

- R.: Es así tal cuál. En "El héroe" creo que para ser honestos, estoy jugando con las mismas cartas que he jugado siempre, pero colocadas de diferentes manera sobre la mesa. En el fondo están las cosas que siempre me han preocupado, todos mis temas están ahí: la amistad, el amor, el afán de superación, las envidias... Todo está en "El héroe", y ya estaba antes, solo que por fin he encontrado una historia y un formato que me permitía desarrollarlo al 200%.

En "El héroe" por fin podía soltarme y explayarme a gusto sobre esos temas, dedicarles su propio espacio y tiempo dentro de la obra. Poder echarme un solo de guitarra, sin preocuparme de decir "va a durar mucho". Son los mismos temas que he tratado siempre expandidos y profundizando mucho más en ellos.

- P.: "Anton en llamas", igual que " Donde nadie puede llegar" parecen anticipar la muerte de la familia de "El Héroe 2", un hombre envuelto en una espiral de violencia y tristeza incompatible con la vida familiar, muy en la linea de los héroes trágicos de Frank Miller.

- R.: Miller para mí es un referente. De hecho lo cito en "El héroe". Creo que es uno de los autores que más me ha influido. En el fondo tal vez se deba al miedo que tengo al compromiso, miedo a cagarla como ser humano. Y es una putada muy gorda. Por el momento intento tirar lo mejor que puedo y llevar una vida normal y tranquila pero hay una serie de miedos que salen en las historietas y gracias a visualizarlos me ayuda a

distanciarme de ellos y a verlos como algo que puedo afrontar como persona, enfrentarme a ellos como un ser humano normal, no un inútil lleno de miedos, que es lo que he sido durante muchos años de mi vida.

- P.: La composición de las páginas y las escenas de acción son fluidas, creativas, como un pulso constante por buscar nuevas formas narrativas y pero siempre al servicio de la historia.

- R.: En esta obra había una dominante muy clara. Eran las secuencias de acción. Hay muchas escenas de acción, muy largas además. Algunas de treinta páginas o más, casi sin diálogos. Tienes que pensarte mucho cómo hacerlas, porque si metes la acción por la acción, toda la sucesión de escenas espectaculares, termina aburriendo. Es como si ves "Transformers", un peliculón tan aparatoso y con tanta acción por fotograma que a la media hora te da igual lo que pase. Ya estás sobresaturado de impacto. Intenté medir mucho dónde colocaba esas partes de acción y qué ponía entre una y otra.

A nivel de coreografía y de composición de página, me preocupé también mucho de que no se repitieran dos veces la misma escena. Si Heracles tenía que pelear con la espada en dos ocasiones, en dos capítulos diferentes, no podía usar la espada de la misma manera, no podía dar el mismo sablazo, no podía dar el mismo salto igual y además no podía solucionar las peleas del mismo modo.

Todo el mundo ya sabe, es una historia muy conocida la de Heracles, que él gana las doce pruebas. Es algo que todo el que se enfrenta a la lectura de "El héroe" sabe de antemano. Para mí eso es un handicap. No juego con la sorpresa de qué pasará al final. La sorpresa con la que cuento es cómo hace el camino el héroe, cómo consigue llegar a ese final que todo el mundo sabe.

Decidí enfocar la acción desde un punto de vista mucho más físico, en donde veas al héroe cansarse, sufrir y que esas doce contiendas que hay, sean totalmente diferentes. Unas más mentales, otras más físicas, y nunca se solucionan las cosas de modo en el que ya has visto en el capítulo anterior, incluso ni siquiera del modo en el que te lo cuanta un libro de mitología.

- P.: Divides "El Héroe" en dos tomos. Curiosamente el primero parece la cara del héroe y el segundo tomo su cruz.

- R.: En el fondo, sin haber estado planeado a priori, el hecho de que haya salido en dos tomos fortalece y ayuda a la historia. Cada uno de ellos tiene una entidad propia muy clara. El tomo I narra la infancia y adolescencia de Heracles, por eso es normal que la propia narrativa y la historia que estás contando sea más naif, porque el personaje también lo es. El personaje está aprendiendo a ser un héroe, no lo es todavía.

En el tomo II es ya un héroe en pleno derecho y además una persona madura, adulta, con sus problemas, que no son los mismos que tenías cuando tenías quince, dieciséis años que te parecían tremendos, pero que los ves ahora y te parecen de risa.

Los problemas gordos vienen cuando eres adulto. Es normal que el tomo II con un Heracles maduro tome un cariz más oscuro y también más intenso. Y también me gustaba jugar con esa dualidad: una primera parte luminosa, llena de casi optimismo, de júbilo. Es casi una celebración de la maravilla, que es algo que tenía ganas de hacer porque además mis obras anteriores eran más oscuras, más pesimistas, y a mucha gente le sorprendió ese cambio. Hice una obra tan luminosa en "El héroe I"... Pero claro, lo que algunos ya se temían y otros les pilló más desprevenidos, es que tenía el as en la manga para el tomo II. Sabía que a mitad de camino la cosa se iba a poner terrible para el protagonista y ahí es donde cargué las tintas. Es un libro con mucho más calado interior y mucho más complejo. Simplemente creo que lo que he hecho es ir aumentando las dificultades que surgen en función de su vida, de su madurez. Quería hacer algo que no se había hecho antes con el personaje: contar su vida como una novela río. Todo lo que se ha visto de Heracles le ocurre siempre a un fulano que tiene como veinte o treinta años y que afronta las pruebas y tira para adelante. Lo que hice fue hacer crecer al personaje. Sus primeras pruebas eran de niño, de adolescente, y eso influye en él. Va ganando fama, esa fama puede hacer que se convierta en un cretino. Tiene que aprender a superar eso. De mayor afronta las pruebas de un modo totalmente diferente a como las afrontaba cuando tenía dieciséis años y se enfrentaba a la hidra de Lerna. Un poco es eso, ser coherente con tu personaje, entender al personaje que estás escribiendo y dibujando.

Yo creo que es un gran problema que pasa ahora en muchos tebeos de superhéroes, que los autores no se paran a entender la problemática de los personajes y escriben historias que pasado mañana olvidas como lector. Si entiendes al personaje que te traes entre manos, consigues llevarlo mucho más allá y gana mucho a medida que va avanzando el relato.

- P.: Desde tus primeros trabajos pareces buscar la figura del héroe moderno, bien desde la lectura de los clásicos, bien buscando su adaptación a nuestros tiempos (los superhéroes). Con tu próximo trabajo añades una nueva lectura de los mitos: "Beowulf".

- R.: "Beowulf" llegó de casualidad porque después de hacer "El héroe", me apetecía hacer otra cosa. Me apetecía una historieta de ciencia ficción y quería, lo mismo que hice con "Cuaderno de tormentas", lo mismo que hice con "El héroe", que

nadie se esperara nada y contar una historia que no tuviera que ver con la épica y el heroísmo. Pero cierto día, mientras estaba terminando de dibujar el tomo 2 de "El Héroe", entré en el blog de Santiago García, y ví que un tebeo que llevaba años deseando leer, cómo era el "Beowulf" que estaba haciendo Santiago con Javier Olivares, fue cancelado. Se cancelaba además definitivamente. Habían llegado a un acuerdo y ese tebeo iba a quedar en el limbo para siempre y la verdad que cuando leí eso, me cabreé de cojones. Me entró una indignación tan grande... No por ellos, no, además conozco a los dos, somos buenos amigos los tres, y entiendo los porqués de no haber terminado eso. Pero en mi interior me jodía, porque era un tebeo que yo estaba deseando leer como un loco. Y además es que es una historia que siempre me ha gustado. En ese arranque de furia que me dio, le mandé un email a Santiago y le dije: "Mira, si a ti te parece bien, yo hablo con Javier, y si él me da el visto bueno, lo hago yo". Santiago me escribió a los diez minutos: "Joder, sería genial. Si no lo hace Javier, lo ideal es que lo hagas tú. No sabes qué regalo me haces." Llamé a Javier, le dije: "Mira, que he visto que canceláis esto, yo lo quiero hacer. Pero yo quiero que tú estés conforme, y no lo voy a hacer como tú. Voy a hacer un "Beowulf " diferente".

Javier fue una de mis influencias confesas. Para mí es como cerrar un circulo y devolverle a Javier todo lo que él sin conocerme en aquel entonces me dio cuando yo estaba empezando. Para mí su trabajo fue como una guía cuando yo era un chavalillo. Una vez que todos nos pusimos de acuerdo y Javier me dijo: "sí, sí, para delante!. Encantado de la vida. Además creo que tienes que dibujarlo tú.", me puse con Santiago. Lo primero que le dije a Santiago fue que no quería hacer el "Beowulf " de Santiago García y Javier Olivares dibujado por David Rubín, sino que quería hacer el "Beowulf" de Santiago García y David Rubín. Le dije que tenía que cambiar el guion y adecuarlo a mí.

Además quería ir más allá que con "El héroe". Le pasé a Santiago en un pdf todo lo que tenía a lápiz de "El Héroe 2" y le dije: " mira, ¿ves todo esto? Pues no quiero repetir nada. Quiero empezar de cero y hacer algo nuevo, quiero ir más allá.". Teniendo todo eso presente, Santiago reescribió el guion, convirtió el guion de una historieta de sesenta y cuatro páginas que era el "Beowulf" original en lo que estamos haciendo ahora, que es casi de doscientas.

Santiago tiene una cualidad muy buena además como guionista, se sabe adaptar y entender a cada uno de los dibujantes con los que trabaja para intentar sacar de ellos lo mejor posible. Santiago es un tipo que cuando te da un guion no es una ley de fuego sobre la cuál tú simplemente te limitas a ilustrar. Una vez que eso te llega lo interpretas en el papel, y lo haces crecer aún más.

El resultado es una obra que creo que supera tanto a Santiago como a mí, que saca lo mejor de los dos y que nos lleva a terrenos nuevos que ni Santiago ni yo habíamos tocado en obras anteriores que hayamos hecho. Todavía es muy pronto. La tengo por la mitad, pero yo estoy muy emocionado como hacia tiempo que no estaba. Para ser una obra que no tenía pensado hacer y que me llegó medio de casualidad, me ha ganado por completo. Y estoy dando el todo por el todo. Es un reto nuevo. Lo mismo que lo fue "El héroe", pero ahora, más allá todavía.

Estamos enfocando el personaje de "Beowulf" y su leyenda de forma diferente a como se ha visto en algunas películas o en los tebeos. La historia es la misma, pero al tiempo es diferente, y el modo de enfocarla, de presentarla, será algo nunca visto. Aquí no va a haber anacronismos como en "El héroe", no van a aparecer ipods.... Está ambientada en la época de los vikingos, pero no estamos haciendo una historia ni nos hemos planteado hacer un tebeo de fantasía heroica al uso. No vas a ver Conan el bárbaro ahí. Es otro rollo. Es más una especie de western con vikingos. Muy salvaje además, muy duro y muy crudo, con una acción que no es para nada de tipo Marvel, sino que es una acción y una violencia muy de pisar tierra, muy física y que duele. En eso estamos hora. A ver qué tal.

- P.: ¿Para cuándo tenéis previsto que salga la obra?

- R.: Saldrá si nada falla, que nada va a fallar, para estas navidades. Yo me imagino que para el Salón de Getxo de este año ya podremos presentarlo ahí, si llego a tiempo. Y si no puede llegar a tiempo, en navidades. Pero, bueno, que a final de año, sale nuestro "Beowulf" a la calle.

- P.: ¿Proyectos?

- R.: Sale ahora un álbum colectivo en el Salón de Barcelona, editado por Norma, que se llama "Historias del fin del mundo" en donde hice una historieta corta de terror. Es un género que me mola mucho pero en el que no me he prodigado mucho y tenía ganas de hacer algo en ese plan, en blanco y negro. Me gustó mucho sobre todo por eso, por volver a recuperar el blanco y negro.
Por otro lado, sale un mes después, para mayo, "Panorama", que es una antología también de tebeos que saca Astiberri en donde también contribuyo con un historia corta de diez páginas que se llama "La demolición" y que es como una patada en la entrepierna al mainstream de superhéroes actual.

-P.:Es poco habitual conocer los datos de ventas de los libros por parte de las editoriales. Desde la Guía del cómic se ha empezado a preguntar a los autores por esos datos. Contribuyes con una apertura total de tus ventas e ingresos. ¿Te ha costado mucho dar el paso? ¿Crees que la iniciativa ayudará a dar algo de luz a cuál es la situación del mercado?
-R.: La verdad es que no, para mi no es ningún secreto de estado, si no los dí a conocer antes es porque no venía a cuento el hacerlo, no lo creía necesario, pero cuando Jose A. Serrano me escribió preguntándome si me importaba facilitarle mis datos de ventas para hacerlos públicos me pareció perfecto hacerlo, no supuso ningún dilema para mi.

El texto resultante se puede consultar aquí: http://guiadelcomic.es/documentos/tribuna-david-rubin.htm

Y si, creo que si más gente se une, como ya ha hecho Manuel Bartual y a buen seguro harán otros, se podrá perfilar un mapa real de cómo está de verdad la situación del cómic en España respecto a los autores, en vez de lo que había hasta ahora, que era todo dimes y diretes y lamentos vacuos varios, y una vez expuesta esa realidad, con datos y cifras reales y objetivos, es cuando nos podremos poner a analizar que es lo que falla y que no, y los porqués, y en función de eso buscar y exigir soluciones en vez de construir castillos en el aire, que es lo que se venía haciendo hasta ahora.

De todos modos, por suerte o por desgracia, la solución no está solo en mano de los autores, sino que atañe a todo el gremio completo; autores, editores, distribuidores, libreros, festivales y salones, bibliotecas, asociaciones... quizá sería conveniente que se realizaran unas jornadas o se propiciara un espacio en algún evento ya consolidado, en dónde los miembros de los diferentes estamentos que conformamos la industria del cómic en España nos juntáramos para debatir, no para quejarnos y echarnos las culpas los unos a los otros, sino para intentar buscar estrategias comunes que beneficien al conjunto, exponer los problemas de cada sector con respecto a los demás, cara a cara, e intentar construir algo positivo a raíz de ello.

¿Sería difícil conseguir algo así? Posiblemente, pero no imposible, ni inviable, y por pedir que no quede, de hecho en el pasado se hizo algo así en Lleida, eso de "Set de Cómic", que fue organizado –y financiado- por un autor –Víctor Rivas- y una librera –Esther Vázquez-, y si ellos dos solos consiguieron conformar algo así, creo que es más que posible qué, si nos ponemos de acuerdo TODOS podamos llevar algo como lo que comento a buen puerto.

Yo suelto aquí la idea y si hay más gente que le interesa, pues que me escriba y miramos cómo se puede llevar a cabo.

- P.: ¿Cómo te ves en el futuro?

- R.: No lo sé, porque no sé ni cómo voy a estar el mes que viene.

Espero seguir como hasta ahora; tranquilo, viviendo bien y a gusto, viviendo de escribir y dibujar, con mi princesa y mi gato cerca de mí. Habrá que pelearlo, pero lo raro en mí sería no hacerlo, llevo desde que tengo uso de razón abriendome paso a base de esfuerzo, orgullo, furia y pasión. Y así seguiremos hasta que el cuerpo aguante.

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