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“Nuestro interés principal es concretar el patrimonio de la historieta en España y en el mundo”. Entrevista con Manuel Barrero, coordinador de "Gran Catálogo de la Historieta"

"Gran Catálogo de la Historieta" es un impresionante volumen de consulta para cualquier aficionado al medio, un registro pormenorizado de todas las publicaciones realizadas en España desde 1880. Esta labor está realizada desde la Asociación Cultural Tebeosfera (ACyT), que desde el año 2009 encuentra en tebeosfera el cauce adecuado para su expresar su pasión por el noveno arte.

Con Manuel Barrero conocemos más a fondo el proyecto y vemos la evolución del mundo del cómic en nuestro país.

 

- Pregunta: ¿Qué es "Gran Catálogo de la Historieta"?
- Respuesta: Es un proyecto tan simple como ambicioso, consistente en estudiar y recuperar la memoria de todas las publicaciones que han ofrecido viñetas o historietas en España. Esto implica analizar y registrar los tebeos, las revistas humorísticas, las tiras en prensa, los fanzines y también otras posibilidades de expresión relacionadas. Ese gran catálogo lo hacemos en internet, en una gigantesca base de datos (¡187.000 registros ya, buf!). De vez en cuando, así como quien no quiere la cosa, sacamos una parte de esa base de datos impresa. De ahí que hayas podido hojear el inventario de este año del Gran Catálogo, el Catálogo de los tebeos 1880-2012, que recoge los tebeos que circularon por España entre esos dos años, ambos incluidos, hasta la Navidad.

- P.: "Gran Catálogo de la Historieta" cuenta con 15 autores principales, más de 20 colaboradores y casi 70 documentalistas ¿cómo se organiza el trabajo y cómo se coordina el esfuerzo de tantas personas?
- R.: Pues con suma facilidad, porque la mayoría de los participantes son personas inteligentes, de trato agradable y que se prestan a todo cuando les hablas de tebeos, su pasión. Algunos son teóricos, bastantes son coleccionistas veteranos y otros son aficionados cuyo mayor mérito es que le gustan mucho los cómics y consideraron que estaría muy bien disponer de un punto de referencia para localizarlos o poder apreciar los que se publicaron y cuándo y cómo se publicaron. Lo mejor de este heterogéneo equipo es que, antes de ponernos con esto nos desvestimos de ego y nos dijimos: "Esto hay que hacerlo porque hay que hacerlo, ea". Amor al arte puro y duro. Ni esperábamos ganar dinero ni laureles. Estábamos convencidos de que había que trabajar sobre esto porque ya nos daba apuro que la literatura, la cinematografía, la pintura o la música españolas contaran con su reconocimiento general pero no ocurría así con los tebeos, sobre los que se siguen teniendo convicciones absurdas y un conocimiento muy básico. Yo jamás he trabajado con un equipo más amable, flexible y capacitado que el de Tebeosfera. Lo digo aquí y lo diré en Japón si es menester.

- P.: Más de 800 páginas con más de 15.000 publicaciones ¿en algún momento han flojeado las fuerzas en el proceso?
- R.: ¿En algún momento? Quizá en un par de momentos, sí. Sobre todo cuando algunos de nosotros llevábamos varios días durmiendo sólo cuatro horas. Pero no desfallecíamos por la cantidad de trabajo, que la teníamos asumida, sino por el dichoso mito de Sísifo, que se obstinaba por acecharnos. Me explico, cuando nos planteamos sacar el libro estimábamos que habría unas 12.000 fichas para embutir en el catálogo, y que tal volumen ocuparía unas 800 páginas impresas. Eso ya lo intuíamos. Pero es que nos pusimos hacer un último repaso "en serio" comenzando en septiembre de 2012 y, chico, no acabábamos. Al profundizar un poco en cada sello editorial brotaban nuevas colecciones como por ensalmo. Agotabas la búsqueda de un título y, de repente, aparecía otro parecido que... vaya, no constaba. Revisabas la obra de un autor y resulta que uno de sus tebeos no estaba. ¡Era interminable! Hasta el último día, y en ese día hasta el último minuto, estuvimos incorporando títulos al catálogo. Y hoy nos damos cuenta de que varios quedaron sin incorporar, acaso una veintena o cincuenta. En fin, la tarea nos mantuvo presa del estrés durante semanas, pero la experiencia ha sido tan... intensa, que yo no dudo en calificarla de maravillosa. Eso sí, no me pidas que me ponga a coordinar otro libro parecido en los siguientes doce meses, please.

- P.: "Gran Catálogo de la Historieta" cuenta con colaboraciones de lujo, desde la portada del Premio Nacional Max a especialistas de amplia trayectoria como Antonio Altarriba, también Premio Nacional, o Antonio Guiral ¿Cuál ha sido la respuesta del sector ante vuestra propuesta?
- R.: La respuesta de todos los que han sopesado y hojeado el catálogo ha sido muy buena. Debo reiterar ante todo nuestro agradecimiento a los prologuistas Altarriba, Guiral, al escritor José María Conget (que hizo un proemio delicioso) y al ilustrador de las cubiertas, Max, que supo capturar la idea del proyecto desde el comienzo y que se abrió por completo desde el principio a nuestras propuestas. Fue una gozada comprobar cómo autores a los que has admirado siempre respondían emocionados ante el proyecto, y eso que cuando se lo planteamos era solamente una idea algo alocada que no estábamos totalmente seguros que tomaría forma. Los editores que han visto el catálogo, los teóricos que lo tienen, los libreros que lo han manejado, los socios que lo poseen (todos los de la ACyT, gratis, chinchaos) y las personas que lo están comprando están muy satisfechos. ¿Hay pegas? Las hay. Algunas imágenes, un poco oscuras. La letra, un poco chica. Y la cuestión de las autorías: uno va a buscar su álbum, o su libro o su novela gráfica, y no la encuentra por su título porque se halla en el desglose de obras de la colección a la que pertenece. Era necesario proceder así, porque si catalogáramos cada obra completa (álbum por álbum, libro por libro) el catálogo no hubiera sido de 15.000 títulos, hubiera superado los cien mil. O sea, ocuparía aproximadamente 7.000 páginas. Para mi gusto, quedaría un poco gordo el lomo de ese libro, ¿no?

- P.: Partís del catálogo confeccionado por el coleccionista José Manuel Rodríguez Humanes en 1993 unida a la aportación del también coleccionista Adolfo Gracia Lorén añadido al esfuerzo de los documentalistas asociados ¿crees que es la edición definitiva de cara a estudiosos y coleccionistas?
- R.: ¡No, ni de co... en absoluto! Usar el adjetivo "definitivo" cuando se habla de historieta española es ingenuo, como poco. Qué va, queda mucho por hacer, de nuestra historieta no sabemos de la misa la mitad, sobre todo de lo que se publicó antes de la Guerra Civil, aquel telón oscuro que a veces nos impide mirar hacia atrás con los ojos limpios y el corazón vacío. Pero por eso este esfuerzo era necesario, porque llevábamos años trabajando sobre periodos en los que ya era difícil hallar muestras. Gracias a la existencia de un catálogo de referencia pueden surgir coleccionistas o especialistas que no suelen moverse por los mismos circuitos que nosotros y ayudarnos a corregir y completar los años más oscuros del tebeo español (que alcanzan los cincuenta, o sea toda nuestra edad de oro). De hecho, ya hemos contactado con coleccionistas que lo ha adquirido y que se han dirigido a nosotros para comentar detalles y corregir algún "errorcillo". Errores había en los catálogos de Delhom y Ortega, errores había en los de Humanes y Gracia que tomamos de partida, y "errorcillos" hay en el nuestro, ejem. Mira los americanos o los franceses, que periódicamente sacan su catálogo de cómics o bande dessinée; si comparas los primeros que sacaron con los actuales pues... hay mucha diferencia, pero gracias a su insistencia hoy tienen controlada su producción tebeística. Nosotros igualmente tenemos interés en corregir y mejorar el catálogo, pero la nueva versión impresa mejorada tendrá que esperar porque queremos que sea aún más ambiciosa.

- P.: Cada publicación consta de una entrada en la que se detalla la autoría de la obra, características de la edición, incluido el isbn y precio.
- R.: Se ha incluido todo lo que se sabe. Se podría haber incluido más, pero decidimos que si no lo sabíamos con seguridad pues no se ponía y punto. De este modo, el interesado encontrará, tras una signatura especial que sirve para "navegar" entre catálogos (hay tres en el libro): el título tal y como aparecía, el editor, las fechas de arranque y fin, y los datos relativos al formato, incluyendo el PVP que figuró en portada, en pesetas o euros. También hay números de registro (depósito legal e ISBN) porque pueden ser de utilidad para quien quiera adquirir un tebeo: con dar el número de ISBN en una librería te lo localizan con rapidez. Hemos incorporado también otras indicaciones, como el país de origen del cómic contenido en la mayoría de casos, lo cual ayuda mucho a reconocer si un tebeo fue un manga, un comic book americano, un álbum francés, o si venía de Italia, pongamos por caso. Ah, y ponemos la lengua con la que apareció en España también, al menos para las ediciones en catalán, euskera, gallego, bable y algunas más. Nos hemos arriesgado a indicar algunos géneros y subgéneros, algo con lo que no todo el mundo está de acuerdo, claro, pero pensamos que sería orientativo. Y también constan los autores. En anteriores catálogos si los autores eran más de dos no constaron. En nuestras fichas se apiñan hasta cincuenta autores a veces.

- P.: Intentáis corregir datos históricos equivocados o directamente falseados en su momento por las editoriales ¿cómo se lleva a cabo este proceso?
- R.: Esta ha sido la parte más apasionante de todo el proceso y a la par más difícil. Ten en cuenta que partimos de la seguridad de que los catálogos previos ya estaban "aceptados" por la gran masa de coleccionistas. Entonces, cuando tú vas y les comentas a esos señores que habíamos cambiado las fechas de arranque de títulos tan emblemáticos como Pulgarcito, Tío Vivo, El Capitán Trueno, Azucena o en fin, cientos de ellos, pues... te miran raro. Pero lo hemos argumentado en todos los casos, y pueden acudir a su ficha en la web Tebeosfera para comprobarlo, porque siempre aclaramos a qué obedece un cambio de fecha o de otro dato cuando se trata de alguna cole relevante. Los errores los vamos detectando sobre los mismos tebeos, con lo que sospechamos que muchas catalogaciones previas se hicieron sin consultarlos detenidamente. En los tebeos hay números de registro, fechas en las firmas de los autores, publicidades de otros lanzamientos... pistas, en fin, que te permiten efectuar contrastes, y nuestro equipo lo forman los mejores "contrastadores" del país. Otra dificultad la hallamos en los registros que constan en bases de datos serias: la Biblioteca Nacional y el ISBN. Hemos comprobado que muchos registros en sus bases son incorrectos, o en realidad no existieron las publicaciones que recogen; amén de que muchos otros que existieron no están registrados ahí. Y todavía no hemos terminado de revisar y contrastar. Es duro, como te digo, pero esa labor, que a veces nos ocupa muchas horas de conversación, innumerables consultas a los tebeos, llamadas a coleccionistas, alguna compra algo cara a veces... nos encanta. Sarna con gusto no pica.

- P.: Tras las entradas de las publicaciones encontramos un listado cronológico de todas las publicaciones comenzando en 1880 con "Granizada". A medida que pasan los años subdividis el año en meses para poder dar cuenta de todas las novedades.
- R.: Ya nos gustaría poder dar la fecha exacta, al menos el mes en el que tuvo lugar la salida del primer tebeo de cada colección. Pero no hay manera de saberlo en gran parte de los casos. Por supuesto, conocemos este dato en la mayoría de los lanzamientos del presente siglo, y de muchos tebeos del último tercio del siglo XX. Pero olvídate de tener seguridad para el caso del resto de publicaciones. Pocos editores, muy pocos, fecharon sus tebeos puntual y convenientemente y eso impide saber en qué momento vieron la luz bastantes títulos. Esto es importantísimo para conocer la densidad de publicaciones en nuestra tebeografía, pero en los primeros cien años de edición en España, digamos que hasta 1980, es muy difícil. Y, ojo, hay cientos de títulos de los años noventa que no hay modo de saber en qué fecha exacta aparecieron. Esto no ha pasado con los catálogos de EE UU o los publicados en Francia, que llevan más de treinta años cribando sus corpus respectivos. A esos investigadores les tengo una envidia que ni te cuento. Nosotros hemos hecho la mejor aproximación posible, y quien consulte el catálogo cronológico que hemos publicado se podrá percatar de cómo iban apareciendo las cabeceras según pasaba el tiempo. Algunas cositas le sorprenderán, seguro. Por ejemplo, la gran abundancia de títulos en los años treinta. Por ejemplo, cuando llegan los superhéroes, que cada año aparece más y más poblado de títulos. Por ejemplo, la gran profusión de títulos en 2007... cositas así.

- P.: Además de glosar todas las publicaciones desde 1880 hacéis un recorrido por la producción anual de cada editorial.
- R.: Hemos dispuesto un tercer catálogo, ordenado por sellos editoriales, que consideramos que es todo un lujo. Nunca se había hecho algo así, un desglose los títulos ordenados cronológicamente y "empaquetados" por sellos. Esto es muy útil para saber cómo evolucionaron las distintas empresas, porque vemos cuáles fueron sus primeros lanzamientos, cuáles le siguieron, en qué títulos o modalidades de edición se asentaron, y todo en un mismo bloque, a la vista. Además hemos considerado como "sellos editores" los departamentos de universidades, los ayuntamientos y otras entidades diversas; esto nos permite saber qué cómics editó el gobierno de una autonomía en concreto, por ejemplo, o cierta entidad bancaria, o lo que se arriesgó a lanzar un autor o una marca de helados. Ni que decir tiene que en estos desgloses se contienen las signaturas con las que se puede acudir al catálogo principal de publicaciones para ampliar toda la información que se desee de cada colección. A mí esta parte es de las que más me gusta.

- P.: A continuación cruzáis todos los datos para sacar conclusiones sobre el estado de la industria del tebeo a través de su historia. La primera conclusión que vemos en "Gran Catálogo" es la dificultad histórica de conocer las tiradas y cifras de ventas de las publicaciones ¿crees que se puede cambiar esta situación o es una batalla perdida?
- R.: No es ninguna batalla, es sólo que no hay manera. Quiero decir, es posible conocer algunas tiradas, porque existen registros de editores (como los que nos cedió Viña sobre el TBO), existen declaraciones publicadas en los propios tebeos o ante las autoridades (los catálogos del CIPYJ), pero no puedes confiar en ninguna de esas cifras para convertirlas en datos. Aparte, la mayoría de esas tiradas se desconocen; solamente se han salido a la luz un puñado. Se puede estimar, acaso, en función de los cupos de papel que podría haber manejado tal editor conocido el volumen de su negocio... pero es arriesgar demasiado. Eso, en estadística, implica una inferencia inadmisible. Nosotros solamente dibujamos un paisaje descriptivo, el de los tebeos que salían (número a número, en cada año) y circulaban por el territorio nacional. Esto nos aclara cuántos tebeos diferentes había por unidad de tiempo, pero no cuántos ejemplares de cada uno de esos tebeos, que podían ser 100.000, 200.000 o hasta 300.000 en algunos momentos. Si multiplicas una cifra hipotética, digamos 300.000, por el número de tebeos distintos que circularon por España en 1959, que fueron casi 5.000, pues salen muchos millones de tebeos, lo cual no se puede aceptar a la primera de cambio. ¿Cuál era la tirada media de cada número de una colección de tebeos en 1959? Ni idea, oye. Los editores no lo declararon y hoy ya no podemos acceder a los registros contables. Lo más cachondo es que si te haces la misma pregunta sobre 2009 te tienes que responder igual, porque los editores no facilitan esas cifras a los investigadores. Ni falta que les hace, ni obligación tienen. Nosotros sólo podemos estimar y eso siempre significa "meter la pata". Te propongo un supuesto: el año pasado, 2012, tomando como media una tirada máxima de 10.000 ejemplares por título (elevada a mi parecer), habrían circulado 30 millones de tebeos aquí. En 1959, con una tirada mínima de 100.000 (baja para aquellos años), circularían 500 millones. ¿Te crees alguna de las dos cifras? Yo no. Como te digo, toda estimación es traidora. Y también hay que decir que los tebeos que se hacen ahora nada tienen que ver con los que se editaban entonces. Nuestra aproximación estadística es panorámica, dibuja un paisaje, una curva de densidad no más.

- P.: Los años 10 parece despegar el tebeo en España, con un paulatino crecimiento que queda parado con la guerra civil. A partir de la posguerra se impone el cuaderno como formato preferido por lectores y editores.
- R.: La historia editorial de la historieta en España es apasionante, porque refleja dos cosas muy importantes. La primera, la falta de originalidad. Muchos de los tebeos que proliferaron en los años diez se nutrieron con materiales procedentes de Francia o Reino Unido, y lo que se produjo en España fue en gran medida imitación de lo que hacían en esos dos países. En los años veinte llegaron como invitados los cómics estadounidenses a través de las tiras de prensa y a rebufo del gran atractivo del cine, lo cual se incrementó en los años treinta. Esto dio alas a muchos autores y editores españoles, que se aprestaron a imitar lo americano. Y esto dio entrada también a historietas procedentes de Italia, que a su vez imitaban las de EE UU. La inercia cesó en los años cuarenta y cincuenta, porque el gobierno autárquico de la dictadura impidió que importación de los tebeos foráneos hasta los años sesenta, pero en esta década todo se reanimó con historietas franco-belgas, y en los setenta más aún con las americanas, y ya no te quiero contar en los ochenta o los noventa, sobre todo cuando llegaron los manga...
La segunda cosa importante de nuestra producción ha sido la variabilidad de formatos. Aquí en España se ha vivido una evolución de formatos de tebeos muy diferente a la de Estados Unidos o Japón, dos de las culturas que nos han influido más poderosamente. Aquí se prefirió el modelo de revistas de historietas de contenido variado para comenzar; luego llegaron los cuadernos, imponiéndose la forma apaisada; durante los cincuenta y los sesenta los editores probaron múltiples formatos de revista, cuaderno, libro, con formas verticales, cuadradas, apaisadas, y toda índole de foliaciones; hasta que en los ochenta y noventa se impusieron de nuevo los formatos extranjeros, que al parecer gustan mucho a nuestros divulgadores, que no dudan en adoptar rápidamente los barbarismos (prestige, absolute, graphic novel, intègral, tankobon) cuando todo son... libros. Con esto vengo a señalar que lo que significó en los EE UU el auge de las graphic novels de carácter indie, toda una revolución, aquí tenía otra dimensión, menos pendiente de los formatos porque veníamos leyendo tebeos con formato libro desde el final de los sesenta. Otra cosa son los contenidos, obviamente. Por desgracia para nosotros, nunca hubo una industria suficientemente poderosa aquí como para generar modelos exportables. Hemos importado cómics casi siempre, salvo por los años cincuenta en los que Bruguera y otras agencias surtían de viñetas, tiras e historietas a varios mercados. Con excepción de ese periodo de dos décadas, nuestra edad de oro en lo relativo a producción, el resto de los tebeos de nuestra historia han contenido mucha obra de producción extranjera. Un tercio de nuestros tebeos no han sido nunca "nuestros".

- P.: Los cuadernillos pasan a agrupar sus contenidos en libros y la revista va cogiendo un peso específico hasta los 80. Los cuadernos vuelven con los comic-books y cada vez hay más presencia de lo que llamáis volúmenes unitarios ¿Cada época tiene un formato específico?
- R.: Podría decirse así, pero ni todos los cuadernos fueron recopilados ni los formatos se ajustan a las décadas con precisión. La revista fue el formato dominante en el primer tercio de siglo (TBO, Pulgarcito, Pocholo), pero se mantuvo luego durante las siguientes décadas (Jaimito, Nicolás, Florita, Mortadelo, Trinca, 1984, Cimoc), hasta que el modelo se agotó comercialmente al finalizar el siglo (El Víbora, Viñetas). Los cuadernos pegaron fuerte sobre todo a partir de los años cuarenta (El Guerrero del Antifaz, Roberto Alcázar y Pedrín), y no dejaron de publicarse hasta los años ochenta (El Capitán Trueno y otros héroes aguantaron todo lo que pudieron), si bien el "tebeo de grapa" gozó de nuevo auge cuando nos invadieron definitivamente los superhéroes en los años ochenta. Los libros de historieta fueron testimoniales durante la primera mitad del siglo XX. En los cincuenta hubo intentonas de abrir brecha en el mercado con este formato que no cuajaron, sin duda por la falta de una demanda suficiente, pero desde los años sesenta los álbumes triunfaron, comenzando por las traducciones del francés, y luego en los setenta proliferó el formato del libro de bolsillo y en los ochenta se instaló el modelo de álbum en rústica con un tamaño algo menor que el franco-belga. La entrada de los manga en España en los noventa propició la difusión generalizada del formato libro de bolsillo de nuevo, pero con otra apariencia y ligado generalmente a la serialidad. El nuevo siglo ha mezclado todos estos modelos, a los que se han sumado las variantes americanas y francesas derivadas de las filosofías editoriales recopilatorias (que derivan de estrategias de venta), y se ha fomentado la idoneidad comercial del formato de libro para los nuevos lanzamientos, que suelen ser lanzamientos singulares hoy.

- P.: La editorial con el mayor volumen de producción es Bruguera, seguida de Planeta y la editorial Valenciana.
- R.: Sin duda Bruguera ha sido el gran motor de la industria de los tebeos. Y ten presente que en nuestro recuento hemos desgajado Ediciones B de Bruguera pese a que gran parte de su fondo consiste en publicaciones rescatadas de Bruguera o herederas de sus series. Bruguera fue una empresa enormemente importante que podría haber hecho mucho más por la historieta española, pero su gestión derivó en sus últimos veinte años por el camino fácil, el del reaprovechamiento, y eso perjudicó enormemente a sus tebeos. Bruguera nos dio a conocer muy buenas historietas de producción propia y gran cantidad de buenas historietas europeas a través de sus revistas (Gran Pulgarcito, Mortadelo, Zipi y Zape Especial) pero los podría haber tratado un poquito mejor editorialmente, hubiera sido muy de agradecer. Forum / Planeta-DeAgostini fue un sello con un sólido afán monopolista y anegó el mercado español con tebeos, pero su aportación de obra española fue minúscula frente a lo que ofreció de material foráneo, contribuyendo a alimentar a toda una generación de lectores que imagino que prefirió obviar la historieta de otro tipo. Valenciana o Toray fueron los otros grandes productores de historieta autóctona, bien que siempre ceñida por el rígido corsé genérico. Lo mismo que ocurrió con los otros grandes sellos de nuestra industria de todos los tiempos: Ferma, Marco, Maga y Ricart. En sus revistas y cuadernos hallamos sobre todo entretenimiento. Más allá de eso, hubo alguna sátira encubierta e ingenua, alguna reflexión profunda en lo aventurero, pero lo que explotaron aquellos editores fue la aventura y el humor desenfadados hasta que el globo no dio más de sí.

- P.: La última década tiene una de las mayores producciones de la historia, aunque solo el 40% de ese material será autóctono, nutriéndose de traducciones del mercado americano y japonés principalmente.
- R.: Precisamente con nuestro trabajo de análisis estadístico quisimos matizar esa apreciación, extendida durante un tiempo, de que en estos años recientes el cómic ha estado "en su mejor momento". Desde el punto de vista cualitativo podría defenderse esa postura, y eso tras un largo debate, pero no desde el punto de vista cuantitativo. Es innegable que en estos últimos años se han realizado magníficos cómics pero la producción, la industria de los tebeos, se ha constreñido de forma alarmante. Los lectores de tebeos son ahora muchos menos que antes. La aparente inflación de títulos obedece a razones tecnológicas y de mercado. Las nuevas tecnologías y el consiguiente abaratamiento de los procesos de impresión han generado la posibilidad de publicar mejor y a menor precio, posibilitando por ejemplo que el fanzinismo ascienda al nivel de la autoedición, a menudo con una calidad cercana a los productos con edición profesional. El hecho de que las imprentas trabajen con CTP y puedan hacer tirajes de 600 ejemplares a un precio que antes era prohibitivo salvo para grandes inversores permite ajustar mucho las tiradas a todo tipo de editores. Eso, sumado al efecto cascada en la producción, necesario para soportar el sistema de distribución impuesto, los gastos de almacenaje y el "eco" de las devoluciones, ha generado un mercado de mínimos totalmente distinto al de épocas pasadas. Un ejemplo lo aclarará. En los años cincuenta, de 1951 a 1960, se hallaban en activo 125 editores que produjeron 813 colecciones de tebeos en total durante la década. En el pasado decenio, de 2001 a 2010, hacía cinco veces más editores en activo (bastantes de ellos "faneditores") que produjeron muchísimas más colecciones, 5.218 en concreto. De la comparativa parece extraerse de inmediato que en el siglo XXI hicimos más tebeos que durante los años cincuenta, que la actividad editorial fue mayor. Pero es al contrario, porque aquellas 813 colecciones supusieron 35.613 tebeos, casi todos de factura profesional y casi todos de producción nacional, mientras que las recientes 5.218 colecciones contuvieron 25.820 tebeos, de los cuales un 43% fueron traducciones de tebeos americanos, franceses y japoneses, y en muchos de los casos españoles fueron fanediciones o ediciones coyunturales. No sólo la producción editorial fue mayor en los años cincuenta, también fue enormemente mayor la producción española y profesional. Todo esto sea dicho salvando las diferencias de contenido. Pero decir que se producía más en estos últimos años que nunca es una afirmación falsa. Hoy en día tenemos unos niveles de producción similares a los del final de los años cuarenta, y siempre con ese porcentaje enorme de traducciones.

- P.: Después de ver la evolución en el tiempo de las publicaciones ¿Cuál crees que será la tendencia que siga la curva en el futuro? ¿Está el mundo del tebeo preparado para aguantar las sacudidas de la crisis?
- R.: No tengo la bola de cristal, pero es obvio que la curva ya no será ascendente. La competencia de medios es excesiva hoy en día: cine, televisión, videojuegos, internet... Los tebeos no recuperarán su trono como producto cultural deseado por la masa consumidora, al contrario, se han convertido en un producto cultural para minorías, sean adultas o infantiles. La crisis la aguantarán los dos modelos de editores supervivientes: los integrados en grupos mediáticos, para los que mantener una línea de tebeos es solamente una de sus posibilidades de negocio, y los pequeños editores con intereses particulares o muy precisos, que pueden asumir unos niveles de beneficio menores pero suficientes para mantenerse en el mercado editorial.

- P.: Realizáis una labor para dignificar el medio que tiene la voluntad de estar en las bibliotecas y centros de estudio, sin embargo el "Gran Catálogo de la Historieta" no cuenta con apoyo institucional ¿Creéis que en algún momento se llegará a obtener el reconocimiento suficiente del medio como para ayudar a su estudio y catalogación?
- R.: Yo confío en que sí. El reconocimiento del medio ya existe, los departamentos ministeriales y las instituciones culturales ya han dado fe de ello. Lo que faltan son los dineros. En el reparto del erario hay que ir estableciendo prioridades y lo cierto es que los tebeos, el cómic en general, se han quedado siempre en el vagón de cola, que muchas veces no llega a la estación. Nosotros queremos que nuestra labor, que está guiada por el altruismo y el afán académico eminentemente, sea reconocida institucionalmente, pero somos conscientes de los problemas críticos por los que atraviesa la economía española y, con ella, su cultura. Pensamos que quizá nuestro Catálogo de los tebeos recién impreso pueda servir para convencer a ciertos departamentos de la necesidad de seguir investigando y profundizando en el estudio de los tebeos españoles. A ver si es verdad.

- P.: "Gran Catálogo de la Historieta" es la primera edición impresa de la Asociación Cultural Tebeosfera (ACyT). La Asociación nace en 2009 y cuenta con un centenar de socios ¿Cómo nace y cuales son sus objetivos?
- R.: Bueno, a día de hoy cuenta con 134 socios, que son en su mayor parte estudiosos del cómic y coleccionistas de tebeos. Fundamos la asociación en 2009 para intentar sostener con este modelo de financiación la base de datos que opera en internet en www.tebeosfera.com, que es al mismo tiempo un gran catálogo de los tebeos y una revista sobre cómic. Nuestros objetivos son muy claros: el estudio de la historieta y de los tebeos, sobre todo en el ámbito nacional. Nuestro interés principal es definir, describir y concretar el patrimonio de la historieta en España y en el mundo, recoger todos los conocimientos posibles sobre el particular y trabajar sobre ello siempre con la idea presente de que el cómic ya pertenece a nuestro patrimonio cultural. Nos declaramos libres de complejos sobre este aspecto –ya ampliamente superado, o eso queremos creer- y somos conscientes de que el medio se legitima por sí mismo pero que no se conoce ni aprecia aún lo suficiente, al menos frente a cómics de otras latitudes (como los de EE UU).

- P.: ¿Cuáles son las condiciones para hacerse socio?
- R.: Es fácil: tener 40 euros que se considera que pueden ser útiles para apoyar este proyecto. Si tienes 50, además te enviamos el Catálogo de los tebeos. 1880-2012 de forma gratuita. Todo está aquí: http://asociacionculturaltebeosfera.blogspot.com.es/p/ser-socio-de-acyt.html
El socio no debe hacer nada más. Si quiere colaborar con las labores de catalogación, como redactor de artículos, como corrector, enviando o retocando imágenes, haciendo cualquier cosa, ya será por decisión propia. También desearíamos que se animasen más colaboradores, pues siempre hacen falta, pero nunca le exigimos nada a un socio, sólo su apoyo.

- P.: Uno de los principales medios de la Asociación es la página www.tebeosfera.com, una web de referencia para los lectores del medio ¿Cómo nace la web?
- R.: Pues nació en 2001 como un proyecto de un grupo reducido de teóricos que querían hacer otro tipo de teoría sobre el medio, que por entonces prestaba poca atención a lo académico. Nosotros quisimos conjugar un espíritu abierto, divulgativo, crítico (hasta rozar lo "amarillista" en un principio), con los estudios de fondo y académicos, de los que publicamos algunos documentos que han sido referenciados numerosas veces. Son ya bastantes los estudiantes, doctorandos o tesinandos que nos han agradecido los trabajos publicados, pues les ayudaron mucho en sus respectivas investigaciones. La revista ha vivido dos épocas, una de 2001 a 2005, dirigida u coordinada por mí, con 19 números publicados. Y la actual, en línea desde 2008, con once números publicados, del 0 al 10, que ya tiene cientos de referencias en scholar google, y que se halla entre las revistas especializadas escogidas por , la referencia sobre investigación en cómic en Europa hoy en día. En total, a día de hoy llevamos más de 1.400 artículos publicados, algunos de ellos importantes, a nuestro juicio. Y seguimos trabajando, con temas muy interesantes a tratar en siguientes números. Además, vamos a renovar la web por completo dentro de poco, reformando su aspecto exterior (que ya toca) y también la distribución de contenidos.

- P.: Una de las cosas que llama la atención de la web es que lo planteáis como una revista dedicando cada número a diferentes tendencias, épocas, géneros o autores ¿Cómo se deciden los temas a tratar? ¿Cómo es la organización de cada nuevo número?
- R.: Bueno, en esta última etapa siempre hemos querido organizarnos de modo que ser transparentara una labor de equipo. Es decir, los temas a tratar se deciden de forma asamblearia por los socios de la asociación o por los redactores, que se mantienen en constante comunicación en foros o grupos de correo. Como los temas son muchos y muy variados no hay problema por desarrollar uno primero y otro después, pero lo que sí nos hemos marcado como norma es la idea de "agotar el tema" cada vez que se aborda. De ahí esos gigantescos números sobre el horror, el espionaje, el erotismo y otros asuntos que hemos tratado. A veces se nos va la pinza con lo de la exhaustividad. Pero creemos que aportamos algo al conocimiento de la historieta, por eso seguimos procediendo así. Lo importante para nosotros es mantener el Libro de estilo y un mecanismo de correcciones eficiente, de modo que ningún texto es publicado si antes no es validado al menos por tres redactores experimentados, y luego es corregido también por al menos cuatro ojos, lo cual asegura la publicación de documentos de calidad. Es un método lento, pero asegura que lo ofrecido por Tebeosfera siempre aportará algo al conocimiento general sobre los cómics. Nuestro problema es que no sabemos medirnos, comenzamos un número pero no sabemos cuándo va a terminar...

- P.: Frente a los temas genéricos mantenéis la actualidad del mundo del cómic con reseñas y entrevistas ¿Cómo elegís los contenidos que se subirán a la web?
- R.: Nos interesan los trabajos hechos con perspectiva. Debo reconocer que no trabajamos pendientes de la actualidad, para eso ya gozamos de gran cantidad de weblogs que lanzan sus comentarios personales y pendientes de lo nuevo cada día. Y hay sitios web como o Entrecomics que nos tienen al día sobre todo tipo de novedades. Nuestro trabajo es más de fondo, queremos establecer un mínimo de distancia entre lo que comentamos y el objeto de estudio. Esto lo creemos necesario para poder trabajar con una mínima objetividad, hoy en día más necesario que nunca a nuestro tenor. Las fórmulas para aproximarse al estudio y comentario de los tebeos son muchas, pueden ser variadas y plurales, por supuesto, pero deben hacerse siempre con conocimiento de los corpus y el reconocimiento de las investigaciones previas, muchas hoy superadas pero otras de obligada consulta.

- P.: Paulatinamente la crítica especializada se ha ido desplazando al mundo digital con honrosas excepciones ¿Cómo ves la situación de la crítica en este país?
- R.: El desplazamiento obedece a razones económicas. Yo observo la crítica española de hoy, si la podemos llamar así, polarizada, tanto en sus soportes como en sus afanes. Todavía existe una crítica que se hace por vía analógica, impresa, y generalmente centrada en obras del pasado, como la que hacen F. Bernabón, D. Cara, A. Riera u otros en medios ligados al mundo del cómic. Y sigue viva la divulgación impresa sobre cómics populares, como la que se hace en Dolmen, por ejemplo. En este apartado también están las antologías esporádicas que lanzan otros editores no especializados, como Iberoamericana / Vervuert, Modernito Books, Errata Naturae, Confluencias, Blackie Books, Point de Lunettes, Turner y otros, incluyendo el tradicional sello Cátedra, que han seguido editando ensayos sobre cómic hasta hoy mismo. Son trabajos muy destacables, que es necesario tener presentes porque inciden en el estudio de la historieta con metodologías consensuadas y plurales que resultan siempre enriquecedoras. Por otro lado está el análisis de actualidad que se difunde por los blogs y las redes sociales todos los días, en interminables rosarios conversacionales en ocasiones estériles pero que sirven para mantener informado al personal de lo que acontece, del tema candente o del inmediato porvenir. También existe una actitud crítica a caballo entre las dos mencionadas, que se manifiesta en ambos soportes y que pretende abarcarlo todo negando la mayor. Es una actitud que siempre ha existido, la de abrir nuevos rumbos sobre la base de la negación de lo que se ha hecho antes, por considerarlo caduco, y así establecer nuevos criterios basados en los gustos propios con el fin de proponer un nuevo canon. Es algo que ha ocurrido anteriormente, lo nuevo se quiere imponer a lo viejo. Pero es el tiempo el que pone las cosas en su lugar, sobre la base de los trabajos publicados, así que el tiempo dirá. De momento, desde mi punto de vista, y por lo que se refiere a la historieta española, queda mucho por hacer, tanto en la investigación historiografía, como en la narratológica, como en otras disciplinas científicas o afines. En Tebeosfera consideramos que la mirada pluridisciplinar es necesaria y que renunciar a unas metodologías en pro de otras no es un camino coherente. Todo cabe y todos cabemos mientras nos respetemos.

- P.: Desde los comienzos de la web os planteais realizar la enciclopedia del cómic en España, formando el mayor archivo conocido de autores y publicaciones que crece constantemente ¿Cómo organizáis su actualización?
- R.: Pues la verdad es que con paciencia y resignación. La paciencia es necesaria, porque no se puede ir más deprisa. La resignación viene impuesta, porque quisiéramos que nuestras fichas fueran perfectas pero no lo son, eso salva a la vista, porque siempre faltan datos o hay errores. Se trata de un proyecto en construcción que jamás termina y, por lo tanto, criticable desde su base si se quiere ver solamente la parte "mala". Pero su espíritu es noble y seguimos pugnando por mejorar día a día, registro a registro, perfeccionando todo tipo de fichas, de autores, series, tebeos, publicaciones teóricas, documentos. Perfeccionando la parte "buena". Con nuestro trabajo no pretendemos generar vacíos artificiales o sobredimensionar apartados, quede dicho, sólo deseamos contribuir a un mejor conocimiento de los tebeos. Creemos que en estos últimos cinco años hemos logrado precisamente eso, porque hemos multiplicado por treinta el número de registros creados y hemos contribuido con más de seiscientos artículos al conocimiento del medio, lo cual implica más de cien ensayos por año, una producción que nos sitúa a la cabeza de los grupos teóricos sobre cómic más productivos del mundo en lengua española.

- P.: ¿En que momento decidís dar el salto al papel?
- R.: Lo decidimos hace años, ya en 2009, pero hasta 2012 no contábamos con el equipo, el dinero y el empuje que se precisaba. Queríamos lanzar publicaciones impresas desde el principio, pero con cada año que nos demorábamos en busca de la anhelada financiación crecía más la crisis. Finalmente decidimos que era ahora o nunca, pensando que un Catálogo de los tebeos, aparte de muy necesario, constituiría una tarjeta de visita ideal para nuestro trabajo. Ahora, aunque estamos virtualmente "empeñados" hasta que vendamos parte de la tirada, seguimos queriendo publicar libros, porque todavía gran parte de la cultura oficial sigue entendiendo que lo expresado sobre el papel es más válido que lo publicado en internet, por muy documentado, voluminoso o atinado que sea lo digital. Es así de crudo, pero es así. De momento, todo lo que se halla en internet es accesible pero carece de peso "oficial". Ojalá el tiempo cambie esto, porque la mayor parte de nuestro esfuerzo está volcado ahí, en la red. Nuestros libros impresos serán de carácter monotemático, como lo es la revista especializada que codirijo junto a J. J. Rodríguez, de la Universidad de Cádiz, Historietas. Lo importante es hacer cuanto más mejor, cuanto más podamos, siempre guiados por el rigor, naturalmente.

- P.: ¿Cuál está siendo la respuesta al público?
- R.: De momento es pronto para afirmar nada. Llevamos veinte días con el catálogo impreso y tenemos 200 libros menos. Quedan 400 de la tirada inicial y siguen llegando pedidos. Pero sabemos que tras la novedad viene el goteo y que el público responderá de forma relajada porque esto no es un libro para sentarse a leerlo, es una obra de consulta. De momento, si alguien está interesado, yo le aconsejo muy seriamente que se decida pronto porque se puede quedar sin él. Una segunda edición, salvo milagro, se nos antoja muy difícil ahora mismo.

- P.: ¿Va a tener el "Gran Catálogo de la Historieta" una distribución por librerías especializadas? ¿Cómo se pude conseguir el volumen?
- R.: No, no podríamos soportar la mordida de los distribuidores. Además, el libro es una edición no comercial que edita una organización sin ánimo de lucro. Por eso nuestros productos se entregan gratuitamente a los socios, y solamente una parte de la tirada se vende a particulares a un PVP de 60€ con el fin de amortizar los gastos de imprenta y otros derivados del manejo del volumen. El Catálogo no estará en superficies comerciales ni en grandes cadenas de librerías, si bien hemos pensado que las bibliotecas y librerías especializadas podrían adquirir pequeños pedidos a un precio más ajustado, pues este producto les ayudaría a distinguirse frente a los supermercados culturales. Cualquiera que esté interesado en adquirirlo, sea investigador, coleccionista o librero, puede dirigirse a **Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.** y se lo explicaremos con detalle.

- P.: ¿Proyectos?
- R.: Seguir trabajando, en todos los ámbitos antes comentados. Seguir haciendo nuestra revista, seguir perfeccionando el catálogo, lanzar nuevas colecciones impresas, nuevos catálogos (está por hacer el del fanzinismo o el de la sátira en España) y compatibilizarlo todo ello con nuestra vida diaria y nuestro trabajo –los que lo conservamos-, cosa que no es fácil.

- P.: ¿Cómo te ves en el futuro?
- R: Con más quilos, con más canas, con los bolsillos más vacíos pero... indefectiblemente, más feliz si sigo entre tebeos.

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