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"Una serie no puede ser indefinidamente buena". Entrevista a Paco Alcázar

Paco Alcázar es uno de los talentos más singulares del panorama patrio. Con su humor negro y su particular manera de ver el mundo, Paco Alcázar se ha convertido en un autor esencial. Su personaje Silvio José destaca como uno de los más queridos de la revista "El Jueves", aunque su obra no se reduce a este personaje. Recientemente astiberri edita el nuevo recopilatorio de Silvio José, "Destronado", una excusa perfecta para conocer mejor su trayectoria.

- Pregunta: Comienzas a publicar en los años 90, una época en la que las revistas prácticamente habían desaparecido y los fanzines ocuparon su lugar ¿Cómo recuerdas esa época?
- Respuesta.: Creo que fue un momento un poco de transición. En los 80 las revistas eran un poco la primera opción para muchos dibujantes, pero como dices, en los 90 se habían hundido todas o estaban en proceso de hacerlo. Además, para los dibujantes que empezábamos parecían sitios reservados para gente muy profesional, no sé...Yo a lo máximo que me atreví fue a llevar cosas a Makoki, que era una especie de punto intermedio entre revista y fanzine. Recuerdo que Nono Kadáver me pilló algunas páginas, pero en la misma habitación tenían toneladas de material para evaluar. Al final, en aquel momento, los fanzines eran casi la única opción.

 

- P.: En ese momento existía una reivindicación del gore, el porno, la seríe B y Z... En el cómic surge la etiqueta linea tremenda.
- R.: Eso fue una coña de Borja Crespo, Ladrón y Enrique por aquello de la "línea clara" y la "línea chunga" de los 80. Igual algún despistado me incluyó a mí también, por lo del humor negro, pero no. De todas maneras, ahora estas cosas de las etiquetas se toman mucho más en serio, pero en aquel momento había una falta de pretensiones casi total. Por una parte, a causa de esta moda de la serie Z y tal, pero también porque éramos cuatro gatos y todo era como muy de risa.

- P.: Realizabas unos personajes de cabeza cuadrada que destilaban un humor negro intenso. Estas historias desfilaron por numerosas cabeceras y se recopilaron en "The Lovesucks experience" y "Escarba, escarba". ¿Cómo nace la serie y cómo fue la experiencia?
- R.: Empecé a dibujar esas historias sin pensar ni siquiera en publicarlas. Mi idea era hacer algo visceral, sin pulir; tanto a nivel gráfico como de guión. Como le pasa a mucha gente, estaba en un momento en el que no encontraba mi estilo, mi tono y esas cosas, así que dibujé dos o tres páginas de estas historias muy pasadas de vueltas. Al mismo tiempo, mi amigo Fernando Ramos me había liado para ilustrarle un guión bastante largo que publicábamos en el fanzine Arrrebato. Digamos que era una cosa que hacía con mi estilo "antiguo". Total, que en un Salón del Cómic se empeñó en intentar colocarle las páginas a Luan Mart (el editor de Mono Gráfico) porque en aquella época pagaba. No le interesaron, pero el tipo me asaltó la carpeta y descubrió estas páginas superviolentas. Me pagó una (!) y me pidió que le hiciera más. Y así empezó la cosa.
Estuve tres o cuatro años dibujando ese material para muchísimos fanzines. Era muy divertido, siempre me había gustado el humor negro y gracias a estas páginas encontré ese estilo y ese tono que andaba buscando. Hacia el 97 o así me aburrí de la fórmula y empecé a probar otras cosas.

- P.: Muchos de los autores y críticos de la época tenían intereses multidisciplinares que se transmitían tanto en cortos como en música. Tú mismo tienes una trayectoria de músico paralelo a los cómics.
- R.: Sí, desde el principio yo combinaba lo de los tebeos con estar en grupos o grabar música en casa. De hecho, es curioso porque en la época en la que empecé a publicar en fanzines estaba mucho más pendiente de la música que de los comics. Yo había sido muy lector de tebeos en los 80, pero en la primera mitad de los noventa no me interesaban tanto. Luego cayeron en mis manos cosas de Clowes, Chester Brown y compañía y me reenganché en el tema. De todas maneras, la música me ha interesado siempre tanto o más que los comics y para mí es importante poder repartir mi tiempo entre las dos cosas. En la época de Humbert Humbert (el grupo que tenía con Miguel B Núñez) por el tema de los ensayos y los conciertos y ahora grabando en casa. Me da igual si me da dinero o no, es una necesidad.

- P.: Desde tus primeros trabajos ya mostrabas tu habilidad para manejarte en gags de media página o página entera, formatos que serán habituales en tu trayectoria posterior.
- R.: Sí, creo que una de las secuelas de mi paso por los fanzines fue habituarme a las historias cortas. La verdad es que siempre me han gustado, como lector y como dibujante. Me siento cómodo sabiendo que el final del trabajo está cerca!

- P.: Cambias de estilo de dibujo pero mantienes la base surrealista de tus historias en "Por que te gusta" aunque el costumbrismo de las historias resulta quizás más perturbador.
- R.: En aquel momento me apetecía mucho crear personajes y entornos mucho más realistas que los de "Escarba, escarba". Estaba muy enganchado a las historias de Eightball de Clowes y me atraía mucho esa especie de perversión del comic americano clásico que se respiraba gráficamente en sus historias. Yo no podía tirar de esas influencias, pero me apetecía hacer algo parecido con la escuela Bruguera, que era mi influencia más "primitiva". Al final, creo que "Porque te gusta" evolucionó un poco por su cuenta, pero el origen era ese: intentar acercar el universo de las historias de "Escarba" a un entorno más cercano.

- P.: En 2010 Diabolo recopila tu trabajo de esta primera época en el libro "Daño gratuito". ¿Cómo ves ahora tu trabajo de entonces?
- R.: La verdad es que creo que ha resistido bien el paso del tiempo. Ahora mismo no volvería a dibujar historias como las de "Escarba, escarba", el cuerpo me pide otras cosas. Pero creo que pueden causar el mismo efecto en el lector que en 1993. De hecho, posiblemente, de todos mis tebeos estas sean las que mejor van a resistir el paso del tiempo. En aquel momento (no sé muy bien por qué) me interesaba mucho no poner referencias temporales ni locales, que las historias no tuvieran "caducidad" de ninguna clase. Creo que la única excepción es una viñeta en la que un personaje dice "dos mil pelas". Recuerdo que estuve a punto de descartarla por esto. Leídas ahora, mis historias favoritas del tomo son las de "Moho". Creo que son el puente entre aquellas primeras historias y lo que hice luego.

- P.: En "Todo está perdido" se ven las influencias de Daniel Clowes y Charles Burns. 100 tiras que poco tienen que ver gráficamente con lo que vendría después.
- R.: Sí, también recuerdo tener muy presente las historias (y el estilo) de Martí Riera, que en aquella época también me tenía loquísimo. Bueno, y ahora.
Las tiras las fui dibujando en paralelo a todo lo demás durante cuatro años. Igual estaba unos meses sin hacer nada y luego me ponía otra vez, hasta que en 2000 decidí terminar la historia. Fue la típica improvisación total, no sabía muy bien lo que quería hacer. Si el punto de partida en "Porque te gusta" había sido Bruguera, aquí fue el "Seres buenos de Marte" de Boixcar. Mi primera intención fue coger ese universo español cincuentero y enrarecerlo (¡todavía más!). Igual que en el otro tebeo, la cosa luego evolucionó gráficamente por su cuenta, más por mi incompetencia para copiar estilos que por otra cosa. Al final quedó una historia que me gusta mucho. No sé por qué, la asocio mucho con mi vida de entonces, le tengo cariño.

- P.: Comienzas a trabajar en "El Vibora", para la que realizas "Mecanismo blanco" las historias del Dr. Lázaro, un neurocirujano que, por no poder vivir de su pasión médica, lo compagina con el trabajo de pizzero ¿Cómo nace la serie?
- R.: Buf, es una historia larga, porque el origen fue un encargo curioso. Resulta que un colaborador de Mondo Brutto me pidió una colaboración mensual de una página para GQ, la revista donde trabajaba. Yo aluciné bastante porque no veía como yo podía encajar en un sitio así (estamos hablando de 2001, mi último tebeo era "Moho"), pero me contó que hasta entonces tenían una colaboración de Peter Bagge y que la cosa era sustituirle porque lo había dejado. Pagaban muy bien, así que me pareció perfecto y maravilloso. El problema era que gráfica y temáticamente no tenía ni idea de cómo encararlo porque estaba en plena época de abandono del estilo "Escarba" y de probar cosas nuevas, así que me inventé para la ocasión un estilillo y un tono menos apocalíptico de lo que solía hacer.
Total, que les mandé las primeras páginas, pero cuando salió la revista le eché un vistazo y tal como me temía, mi historieta no había salido publicada. Llamé al chico y me dijo que su jefa las había visto y que muy bien pero que yo "no era tan conocido como Peter Bagge", jaja...supongo que le debió parecer una frikada...
En fin, el chico me ofreció publicarlo en Mondo Brutto cobrando en forma de prestigio, pero en aquel momento yo estaba ya cansado de currar gratis para fanzines y quería probar lo que se sentía al cobrar algo en forma de dinero. Por suerte, en aquel momento, Miguel B. Núñez estaba publicando en El Víbora y se ofreció a enseñarles las páginas. Les gustaron y la serie empezó a salir al poco tiempo.
Lo que me parece más curioso de esta historia es que mi manera de dibujar actual (y en buena parte el tono de lo que luego serían las historias de Silvio) se lo debo a aquel encargo tan marciano.

- P.: ¿Entraste en la época de Migoya en la revista? Daba la sensación que "El Vibora" quería renovarse con las aportaciones de la gente procedente de los fanzines.
- R.: No, entré con Sergi Puertas. A Migoya le había enviado material de "Escarba..." y me lo rechazó amablemente. Cuando yo entré era la ultimísima etapa de la revista y los contenidos, bueno, eran una mezcla bastante extraña. Supongo que iban probando cosas, no sé. Siempre he pensado que si hay algo para lo que me veo incapaz es para dirigir una revista. Lo más parecido que he hecho fue lo de "Recto" y al segundo número ya le estaba diciendo a Miguel de hacerlo todo nosotros para evitar todo aquello de pedir colaboraciones y tal. Además, me supera el tema de averigüar qué narices le gusta a la gente. No tengo ni idea y encima mi olfato es catastrófico. Mi momento culminante fue cuando en 2002 Brieva me preguntó si se podía ganar algo de dinero con los tebeos y yo le dije que se olvidara del tema porque ni de coña.

- P.: A lo largo de tu trayectoria el Dr. Lázaro es un personaje recurrente, aunque cambie de planteamientos e incluso de fisonomía.
- R.: Sí, creo que nació en esa historia de "Porque te gusta" donde se pone a gritar en su hospital "¡Vamos a morir todos! ¡vamos a morir todos!" Luego empecé a usar ese nombre para bautizar a varios de los (numerosos) doctores que iban saliendo en mis historias. Me hacía gracia la chorradita de crear algún detalle que se repitiera en mis tebeos. Luego, el personaje (o mejor dicho, el concepto) de Lázaro me empezó a caer simpático. Desde hace años tengo una reproducción que encontré por casualidad de "La resurrección de Lázaro" de Juan de Flandes cerca de mi mesa de dibujo. Me hizo mucha ilusión ver el original en el Museo del Prado.

- P.: Las historias de la época están recogidas en el álbum "El manual de mi mente" de Mondadori ¿Cómo surge la posibilidad de hacer la recopilación y cómo decidisteis el material a incluir?
- R.: Bueno, yo iba buscando editor para un par de recopilaciones. Una de "Mecanismo Blanco" y otra de las historias que habían salido en "Recto". Astiberri tenía interés, pero me dijeron de juntar las dos cosas y yo no lo veía muy claro. Al mismo tiempo, en Mondadori estaban interesados en Silvio, pero en aquel momento sólo podía sacarlo El Jueves. Vieron el otro material, les gustó y me propusieron añadir "Todo está perdido", todo en un solo volumen. Yo seguía dudando, pero hablé con Mónica Carmona y me di cuenta de que era una oportunidad estupenda para hacer llegar mi trabajo a un público más amplio. Mónica es una editora muy buena. A mí me gusta percibir que el editor no solo está interesado en mi material como editor, sino también como lector y es algo que ella te sabe transmitir. El proceso de creación del libro fue muy cómodo. Seleccioné el material que quise, lo organicé como me dio la gana, elegí el papel... Al final creo que fue una buena decisión porque "El manual..." ha sido mi libro con mejores ventas. Mondadori es una editorial muy potente, te pone en todas partes. Incluso hoy, seis años después de salir y con la tirada vendida al 90%, sigo encontrando ejemplares en casi todas las librerías.

- P.: A pesar de trabajar en la revista continúas publicando en fanzines o editoriales más independientes, una dinámica que continúas manteniendo ¿Qué te aporta?
- R.: Lo de las colaboraciones en fanzines va un poco por rachas. En una época lo intentaba evitar porque me cansé de trabajar gratis. Después he vuelto a dibujar para fanzines porque hacer exclusivamente encargos profesionales puede llegar a ser un poco alienante y está bien hacer cosas diferentes. De todas maneras no suelo hacerlo a menudo porque si empiezo a tener demasiados encargos "por amor al arte", empiezo a sufrir visiones de mí mismo viviendo en una gran zona de fanzines de salón del comic instalada bajo un enorme puente mientras mi familia llora instalada en un descampado.
Otra cosa es colaborar en proyectos en los que se cobra poquito, pero ALGO se cobra. A esos me suelo apuntar más. Me gusta hacer cosas con menos humor o con un humor más subterráneo, como las cosas que dibujaba en Recto. También me gusta hacer cosas interesantes de ilustración, últimamente es con lo que más disfruto.

- P.: Colaboras con "Nosotros somos los muertos", una cabecera de culto en lo que será "La prisión portatil", una serie que continuará en "El Manglar" ¿Para cuando una recopilación de este trabajo?
- R.: En principio me gustaría que fuera mi próximo libro. El problema es que lo tengo que desear muy fuerte, muy fuerte. La historia está a medias y queda mucho curro. Por una parte tiene cosas que me gustan mucho, pero también debería solucionar unos cuantos follones.

- P.: En este trabajo se ve otro referente clave en tu trabajo, Buñuel, con el que compartes el gusto por el surrealismo, el interés por los santos y los personajes mutilados.
- R.: Sí, pasé una época muy pillado con Buñuel. Lo descubrí de verdad a raíz de una exposición en el CCCB en 1997 y desde entonces, he intentado ver todo lo que he podido. Me encanta el sentido del humor que desprenden sus películas. Yo lo veo como un autor fundamentalmente humorístico. Además, él como personaje también me parece fascinante. Era una persona muy contradictoria, eso me gusta. "Mi último suspiro" fue un libro importante para mí. Lo de la influencia, no sé hasta qué punto. Woody Allen decía que es de esos autores que es imposible que te influencien, solo los puedes copiar.

- P.: Después de cerrar "El Vibora" nace "Silvio José" en 2005, serie que comienzas a publicar en "El Jueves" y que supone tu profesionalización definitiva ¿Cómo nace el personaje?
- R.: Cuando me planteé proponer una serie para El Jueves lo primero que hice fue comprar un ejemplar de la revista porque, sinceramente, no lo había hecho nunca y no tenía mucha idea de lo que publicaban. Vistos los contenidos, la opción del vago parásito probablemente no fuera la idea más original pero al menos sabía que podía encajar. Dibujé cuatro páginas y se las envié a Manel Fontdevila que entonces era el director de la revista. Por lo visto, coincidió con su salida del puesto y las páginas debieron quedarse en el limbo de las propuestas. Varios meses después, cuando ya daba la cosa por perdida, me escribió José Luis Martín para decirme que les interesaba. Me puse muy contento y di uno de esos saltos que acaban en palmada con los pies.

- P.: "Silvio José, el buen parasito", es un hombre de 45 años que vive con su padre al que tiene esclavizado ¿Cuáles son los modelos para el personaje?
- R.: Físicamente, Silvio está copiado de uno de los integrantes de "Gaylord & Holiday" un dúo italoamericano de los 70 cuya portada de disco encontré en un libro de discos baratos. Luego me di cuenta de que también se parece mucho a la imagen más popular de Ignatius J. Reilly, que es con quien más lo suelen comparar, pero en un principio te juro que tenía más en la cabeza el universo de Chris Peterson en "Búscate la vida" o incluso el de George Constanza en "Seinfeld". Lo de Ignatius yo lo debía tener más interiorizado, porque había leído "La conjura de los necios" de chaval y me había encantado, pero no fue una influencia tan consciente. De hecho, hasta el detalle de las salchichas, que también es de Ignatius, no está sacado de ahí sino de mi propia obsesión adolescente por cenar Snakis. En realidad, me temo que la influencia de Ignatius J. Reilly fue sobre mi propia vida, no sobre Silvio!

- P.: Para muchos lectores eres, sobre todo, el autor de "Silvio José". Después de tantos años ¿Alguna vez has pensado en abandonar el personaje?
- R.: Cada semana. Desde el primer momento, me aterraba la idea de la entrega semanal. Creo que con el tiempo le he ido cogiendo el truquillo, pero rara es la página en la que no tengo un momento de "no soy capaz de solucionar esto". Me parece increíble haber llegado tan lejos, más de cuatrocientas entregas. Creo que una de las razones es que desde la revista nunca me han impuesto nada. Por ejemplo, para mí es muy importante poder hacer páginas sobre los personajes secundarios en las que no aparece Silvio. Era algo que tenía claro desde el principio, otra herencia de "Mecanismo blanco". La cosa es que no sabía si en El Jueves se podía hacer algo así. Por suerte, nunca me han dicho nada. Supongo que porque esas páginas no bajan el nivel y, por lo menos para mí, enriquecen la serie.
Es un trabajo extraño. A veces me parece agotador y repetitivo y otras, me parece el mejor trabajo del mundo. El problema es que a partir de la página cien, yo vivo bajo el terror a la decadencia. Intento regatearla y no sé si hasta ahora lo he conseguido, pero es imposible que no ocurra. Una serie no puede ser indefinidamente buena. Puede ser indefinidamente mala, pero no buena. Nadie se libra. Bueno, sí: Monteys y Fontdevila, pero porque no son humanos. Lo de Monteys me parece especialmente acojonante. Durante muchos años lo desprecié por pura y simple idiotez, lo reconozco. Yo soy muy dado a tener opiniones tajantes y destructivas sobre cosas de las que no tengo ni idea, es mi lado Silvio, jaja Pero cuando empecé a leer "El Jueves" me di cuenta de que Monteys es híperbrillante, para mí es el mejor de nuestra generación. Lo odio mucho.

- P.: En "Silvio José", como en el resto de tu trabajo, salen a la luz las partes más miserables del alma humana.
- R.: Sí, hay autores que son capaces de mostrar todo el abanico de los sentimientos humanos, pero yo desde el principio decidí especializarme en la negatividad. Como lector y como espectador, siempre me han gustado los autores que tienen una visión muy personal de las cosas, más que los "todoterreno"....Yo siempre intento llevar a mi terreno todo lo que hago, no solo mi trabajo más personal. El por qué de centrarme en lo negativo probablemente debería responderlo un psiquiatra, no estoy seguro de las razones. Supongo que es mi visión de la vida, soy alguien mayormente fatalista pero siempre intento conservar el sentido del humor.

- P.: Después de un tomo de El Jueves, publicas con Astiberri la recopilación de las aventuras del personaje. Acabas de sacar un nuevo tomo "Destronado"
- R.: Sí. Bueno, el de la colección Extra Luxury fue una cosa de El Jueves orientada a kioskos y cuyo material coincide bastante con "Emperador". Por eso en mi cabecita cuentan como dos libros hasta ahora: "Emperador" y "Faraón". Mientras escribo esto, acaba de salir el tercero: "Destronado". En este tomo aparece la primera "aventura" de Silvio; Durante varios meses, Silvio fue expulsado de su casa y las páginas tuvieron continuidad. Los tomos anteriores son selecciones que hice de mis historias favoritas, pero en este hay algo de selección al principio y a partir de un momento está todo prácticamente como salió publicado en la revista.

- P.: Además de "Silvio José" colaboras en algunos especiales de la revista, cediendo protagonismo a algunos secundarios de la serie como el Sr. Velasco y su particular forma de ver la vida.
- R.: Las historias para los especiales siempre me resultan peliagudas. Tienes que tratar un tema muy concreto, que no siempre te interesa, y toda la gracia está en la manera que tengas de tratarlo. Además, suelen ser cosas bastante manidas, con lo cual es complicado salir con una visión original. A no ser que seas el maldito Monteys, claro.
Yo he tirado mucho del recurso de esta especie de historietas "confesionales" presentadas por algún personaje inventado para la ocasión o famoso o rescatado de algún sitio. A veces el problema de estas páginas es querer explicarlo todo mucho y al final te queda como una guía desangelada sobre un tema que todo el mundo se sabe de memoria. Es un terreno en el que yo no me muevo con mucha soltura, la verdad.
Las páginas del Sr. Velasco me gustan bastante porque puedo jugar a no tener ni idea de lo que hablo y eso le da cierta frescura a la cosa. En los últimos especiales hice dos o tres historias que también me gustan porque tenían bastante carga surrealista. En El Jueves es un camino poco explotado, aunque arriesgado de cara a los lectores.

- P.: También colaboras como ilustrador con revistas como "RockdeLux" o "El País Semanal" ¿Cómo te encuentras en esta faceta? ¿Qué trabajo te gusta más?
- R.: Me divierte mucho ilustrar, cada vez más. Hacer tebeos me gusta por el efecto que tienen sobre los lectores: contar algo, hacer reír....Pero el proceso de dibujar cómics es un coñazo. La ilustración, por el contrario me parece casi relajante. Aunque no sé si podría dedicarme totalmente a ello. Mi experiencia como ilustrador es bastante pija. Siempre he ilustrado cositas más o menos guays, a veces incluso sin cobrar, solo por el placer de hacer ciertos encargos. Pero supongo que si tuviera que aceptar toda clase de curros horrendos a contrarreloj, publicidad y mierdas así, no me parecería tan divertido.

- P.: ¿Alguna vez te han censurado algún trabajo?
- R.: No. Bueno, lo más parecido fue que en El País Semanal me pidieron una ilustración para un artículo sobre hemorroides y lo que les envié no solo no fue publicado, sino que además no me volvieron a llamar nunca más, jaja...pero no sé si eso se puede considerar censura. De hecho, ni siquiera sé si el artículo fue publicado con otra ilustración...¡quizá lo que censuraron fue el artículo!
En fin, lo que si me ha pasado es nombrar alguna marca o empresa en una historieta y tener que cambiarlo. Eso es más normal. También recuerdo en la revista de los 40 Principales cuando Guillem Caballé (el presentador de la cadena con el que yo hacía las historias) se fue a MTV y desde la revista me pidieron que hiciera una historia poniéndolo verde. Yo llamé a Guillem y entre los dos hurdimos un guión dándole la vuelta a la cosa y metiéndole algún palo a los 40. Recuerdo que después de entregar la página recibí una llamada nocturna para cambiar algunas palabras...Aunque en realidad la historia quedó bastante igual, fue curioso que aquello colara.

- P.: En la revista de "los 40 Principales" das tu particular visión del mundo de la música. A pesar de ser un trabajo de encargo no parece que cambie mucho tu forma de trabajar ni tu mensaje.
- R.: Eso intento. Yo empecé a aceptar encargos profesionales cuando ya llevaba bastante tiempo dibujando y por lo tanto, ya tenía bastante claro el tono de mi trabajo. Mi reto en aquel momento era averigüar la forma de llevar los encargos a mi terreno. Precisamente en la época de la revista de los 40 yo todavía estaba muy verde con este tema y no estoy contento con todo el material que hice. Además, en la primera época tenía que escribir las historias con Guillem y, aunque él siempre lo hizo todo muy fácil, todavía era más complicado "personalizar" demasiado las cosas. Poco a poco creo que he ido mejorando, pero todavía es un tema que me cuesta.

- P.: Los especiales de "El Jueves", trabajos de ilustrador y colaboraciones en revistas como las de "los 40 Principales", las recopilas en "Huracán de sensatez", de nuevo con Diabolo ¿Cómo se ha llevado a cabo la selección de material?
- R.: Es un libro de historietas y trabajo de encargo. En un principio yo tenía muy claro que quería que entrara prácticamente todo el material extra que he dibujado para El Jueves, también material del que he hecho para otras revistas y luego colaboraciones más rarillas. Al final descarté unas treinta páginas de mi primera época en la revista de Los 40, que me parecen flojitas. Pensé en repetir la fórmula de los capítulos, como en "El manual de mi mente", pero no me convencía cómo quedaba, también probé por temas, pero no lo veía claro...así que finalmente lo mezclé un poco todo instintivamente. Digamos que los encargos más "encargos" están primero y al final del libro, las páginas más personales.
Luego estaba el tema de las ilustraciones. En "El manual de mi mente" las intercalé con las historietas y no sabía si volver a hacer lo mismo. Lorenzo Pascual, el editor de Diábolo me animó a hacerlo porque opinaba que daban un poco de descanso entre tanto texto. Al final metí bastantes páginas; no solo por el tema del texto, si no porque es un trabajo con el que estoy contento y me hace feliz verlo recopilado. Si sacara un libro solo de ilustraciones no lo compraría nadie, así que esta es la única manera!

- P.: Destaca la cuidada edición en la que colaboras con Nacho Casanova ¿hasta dónde te involucras en el diseño de tus libros?
- R.: Me gusta ocuparme de todo y luego pasarle el trabajo al maquetador lo más masticado posible. Intento usar siempre fuentes similares, el diseño de los créditos también suele ser muy parecido, los comentarios al final del libro... No sé, me gusta que todos juntos tengan (cierta) coherencia.
De alguna manera, "Daño gratuito", "El manual de mi mente" y "Huracán de sensatez" forman una especie de trilogía. Es una pena que "Daño gratuito" saliera con esa cubierta brillante. Fue un fallo de la imprenta. Para la de "El manual de mi mente" ahora pediría otro material, cuando me traen ejemplares a las firmas veo que resiste muy mal el paso del tiempo...¡o la lectura intensa!
Luego, para cada libro puedo ver cosas diferentes. En las recopilaciones me gusta el papel mate, para los de Silvio, un poco más satinado. No soy muy amigo de las tapas duras. No sé, tengo la impresión de que a mis tebeos no les pegan mucho. Le tengo que ver un sentido. En "La industria de los sueños" hubo tapa dura porque mi idea era sacar un libro "cuco", un poco de regalo. A lo mejor, si hiciera algo en plan "novela gráfica" también le pondría tapa dura, pero a mis recopilaciones...no sé, se me hace raro. Además, como lector no me gustan los libros de tapa dura, me parecen bonitos pero incómodos de manejar.

- P.: En "La industria de los sueños" de "Caramba" recopilas las viñetas que haces para "Cinemanía". ¿Cómo nace el proyecto?
- R.: Mucha gente (bueno, en realidad dos o tres personas...de acuerdo: realmente solo Carlos Areces) me decía que tenía que recopilarlas. El problema es que al hacer solo una tira de tres viñetas al mes, solo tenía cincuenta y resultaban muy pocas para llenar un libro. Se me ocurrió la idea de poner una viñeta por página y hacer un librito pequeño de tapa dura, una cosa como más estética. Por supuesto, también podría haberme sentado y dibujar cincuenta tiras inéditas, pero por algún motivo inexplicable al final no lo hice. Creo que quedó un librito muy chulo. Manuel y Alba, los editores de ¡Caramba!, me propusieron la idea del índice al final del libro, que fue muy divertido (y muy loco) de hacer.

- P.: Recientemente has hecho públicas las tiradas y ventas de tus trabajos ¿Qué crees que aporta esta decisión de algunos autores de dar a conocer la repercusión de su trabajo?
- R.: Bueno, yo solo puedo hablar por mí mismo. En mi caso, después de leer los artículos de David Rubín y Manuel Bartual en La Guía del Cómic sobre sus ventas, me picó la curiosidad por calcular cuántos ejemplares había vendido yo de mis tebeos. Como no saqué ningún libro hasta 2008, la cosa no representaba un gran esfuerzo de investigación. Cuando tuve las cifras, decidí publicarlas en mi blog igual que publico cualquier otra información sobre mi trabajo, no tenía ninguna intención especial. De todas maneras, nunca he acabado de entender esa especie de secretismo que rodea a las cifras de ventas. Tengo la impresión de que uno solo oye las cifras cuando son excepcionalmente buenas y el editor o el autor las usa como publicidad, pero en la mayor parte de los casos son una especie de "información reservada". Mucha gente no se hace a la idea de cuáles son las expectativas de venta normales en esta esquina del mundo del cómic.

- P.: Tu trayectoria está marcada por el trabajo para distintas cabeceras (ya sea fanzines, prozines o revistas, del medio o ajenas a él) ¿alguna vez has pensado realizar un trabajo diferente a éste?
- R.: Algo me dice que te refieres a que si he pensado hacer una "novela gráfica"...Sí, lo he pensado y me encantaría. El problema es que el esfuerzo no me apetece un pimiento. Ahora mismo, teniendo en cuenta mi trabajo habitual, debería sacrificar tiempo libre y, sinceramente, creo que no me gusta tanto dibujar tebeos. No sé, lo más parecido es el plan de terminar "La Prisión Portátil". Si consigo eso, ya me parecerá milagroso.

- P.: En "Panorama" especulas con un posible fin de "El Jueves" ¿tan mal ves la situación?
- R.: Jaja, yo siempre veo mal la situación, aunque esa historia no trata sobre el fin de El Jueves, sino sobre mi capacidad para conformarme con las situaciones y dejarme llevar.
Volviendo a "la situación", sobre el mundo de los tebeos me veo incapaz de darle vueltas a si está mal, si está bien o si va a estar peor o mejor. No tengo ni idea. Mi sensación siempre es que va a petar todo inmediatamente, pero siempre lo digo y no acaba de pasar, así que no sé. Sobre la situación general, mi visión es de una total falta de confianza en cualquier grupo humano. Creo que las personitas estamos muy bien (con suerte) de una en una, de dos en dos, tres, cuatro...pero tú junta a ocho personas y ya es el horror. Creo que todas las estructuras sociales y económicas que se han inventado están contaminadas por nuestra propia incapacidad para sacrificarnos por el bien común. Es algo humano. Yo solo aspiro a sobrevivir pacíficamente y a que no me den el coñazo.

- P.: ¿Proyectos?
- R.: Lo más parecido a un proyecto es lo que te he comentado de "La Prisión Portátil". Por lo demás, tampoco soy muy de hacer planes. Prefiero esperar a ver qué pasa. Siempre pasa algo.
- P.: ¿Cómo te ves en el futuro?
- R.: Viejo, sordo y mudo. Pero con pelazo. Una cosa muy rara.

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