Mié09202017

Last updateVie, 18 Ago 2017 12pm

BotonComic2

Back Está aquí: Home De interés El mundo del comic con Infame&Co “El peligro de olvidar es dejar de ser lo que somos”. Entrevista a Paco Roca, autor de 'Los surcos del azar'

“El peligro de olvidar es dejar de ser lo que somos”. Entrevista a Paco Roca, autor de 'Los surcos del azar'

Paco Roca es, probablemente, uno de los autores más influyentes de los últimos años. Con "Arrugas" rompió todas las fronteras del mundo de las viñetas contando el día a día en una residencia de ancianos y afrontando un tema tan doloroso como el alzheimer con ternura y humor pero sin caer en la sensiblería. Una historia llena de humanidad que emocionó tanto en su versión impresa como al dar el salto a la gran pantalla. Si "Arrugas" podía suponer un final para muchos autores, para Paco Roca fue el comienzo de una trayectoria ejemplar en la que ha sido capaz de asumir nuevos retos. Obras como "El invierno del dibujante" estarán en todos los libros de historia del cómic español. Con "Los surcos del azar" el autor da un nuevo paso de gigante para contar en un libro esencial la historia de "La Nueve", desde el exilio destinado a los perdedores de la guerra civil hasta la liberación de París. Con Paco Roca conocemos un poco mejor "Los surcos del azar".

 

- Pregunta: ¿Qué es "Los surcos del azar"?
- Respuesta: Es una historia que jamás debió de ser olvidada y que de haber sido protagonizada por anglosajones, nos la hubieran contado hasta la saciedad.

- P.: En el libro cuentas la historia de "La nueve", una compañía del ejercito francés formado mayoritariamente por exiliados republicanos españoles durante la 2ª guerra mundial ¿Cómo surge el interés en el tema?
- R.: Pude coincidir en París con dos de los excombatientes de esta compañía. Aunque me sonaba eso de que en la liberación de París había habido tanquetas con nombres de ciudades españolas, me cautivo oír a aquellos viejecitos contar sus hazañas. Me preguntaba cómo habían llegado a ser protagonistas de ese simbólico momento histórico.
Tirando del hilo me di cuenta que su aventura hasta llegar allí era impresionante y llena de sufrimiento, como lo fue buena parte del exilio español tras la guerra civil.

- P.: ¿Cómo han sido estos cinco años de trabajo?
- R.: Como todo proyecto tuvo varias fases. Durante tres años convivió con otros proyectos. Mientras me documentaba y me hacía esquemas de por dónde podría ir la historia, trabajaba en la realización de "El invierno del dibujante", "Memorias de un hombre en pijama" y la promoción de la película "Arrugas".
El siguiente año fue para escribir los varios guiones que tuve que hacer hasta conseguir el definitivo y el abocetado de toda la historia. Por supuesto esta parte también convivió con muchos viajes y algunos encargos de ilustración.
Y el último año ha sido intenso y casi sin interrupciones dibujando, entintando y coloreando las trescientas páginas de este cómic.

- P.: El libro comienza con el final de la guerra civil, con miles de españoles buscando escapar del país en el barco Stanbrook.
- R.: Nunca le ponemos cara al final de la guerra civil. Tenemos la imagen televisiva de aquel discurso que dice "Muerto y cautivo el ejercito rojo...".
Pero la cara de ese final de la guerra fue la dantesca ratonera en la que se convirtió el puerto de Alicante.
Los testimonios de aquellos días son estremecedores. Pensé que ahí debía comenzar "Los surcos". En el final de la guerra española que es el desencadenante de los hechos mundiales que estaban por llegar.

- P.: El libro tiene dos partes muy diferenciadas que se van entremezclando. En una muestras la historia de "La nueve" y en otra representas la documentación de la obra ficcionando un encuentro con una de los protagonistas de la historia: Miguel Ruiz (basado en Miguel Campos). No es la primera vez que entremezclas personajes reales con otros ficticios.
- R.: Yo hago ficción, lo que intentas es empujar al lector en una montaña rusa de emociones. Da igual cómo lo hagas.
Pero para que ese viaje emocional funcione necesitas que el lector pierda la incredulidad inicial con la que siempre afronta una obra. En determinadas historias esa credibilidad pasa por una documentación que de sensación de verosimilitud. Y jugar con personajes reales dentro de historias inventadas, o viceversa, ayuda a ello.

- P.: Te conviertes en personaje al igual que Miguel Ruiz para poder convertir la documentación en protagonista esencial de la historia, convirtiéndose en el hilo conductor de la misma y permitiendo explicar pasajes complicados.
- R.: Me costó decidirme por ese planteamiento, pero creo que fue lo mejor. Por un lado me sirve para atajar en la narración cuando me interesa. Por otro lado en la parte del pasado vemos los hechos, pero es en el presente donde comprendemos sus motivaciones y las consecuencias de aquellos hechos.
La historia no funcionaría sin una de las dos partes.

- P.: ¿Cómo ha sido el proceso de documentación de la obra?
- R.: Primero tenía que reconstruir todo el camino recorrido por Miguel Campos y los otros exiliados, desde su salida de España hasta la liberación de París.
Después había que intentar rellenar todos los huecos de la historia de los que hay poca documentación.
Una vez acabado el guión quedaba la parte de la documentación gráfica: uniformes, armamento, vehículos, localizaciones. Para el tema militar tuve la ayuda de un grupo de entendidos en el tema que me inundaron de información. Para las localizaciones eche manos de todo lo que puede: fotos, películas...

- P.: El protagonista, Miguel Ruiz, prefiere renunciar a sus recuerdos aunque poco a poco va cambiando su realidad y la relación con la gente que le conoce.
- R.: Es algo común entre los combatientes. Es también muy evidente entre gente que tenemos más cerca, los que de algún modo vivieron las injusticias de la guerra civil. El largo silencio que dice Miguel Gallardo.
Nos obstinamos en cerrar esas puertas de la memoria tras las que se esconde sufrimiento, pero una vez las abrimos ya no se pueden cerrar de nuevo.

- P.: Aunque queda claro hacía quien se acercan tus simpatías no dudas en mostrar la cara oculta del conflicto. En tu guerra los protagonistas mueren y no tienen problema en matar sin sentimientos para defender sus ideas.
- R.: Mi posición es clara, por supuesto. La democracia frente al fascismo.
Pero esa lucha no siempre es tan ética como nos gustaría que fuera. Hay muchos matices y por supuesto que te planteas si todo vale por una buena causa. Miguel cree que sí, que no se puede perder también la 2ª guerra mundial.

- P.: Hay una necesidad a lo largo de todo el libro de simplificar al lector la contextualización a través de diagramas, esquemas, mapas ¿ha sido muy complicado ese proceso de ayudar al lector a dar legibilidad a un entramado tan enmarañado?
- R.: El poder valerte de diagramas, mapas, esquemas... es una de las armas del lenguaje del cómic. Quise plantearme Los surcos como una mezcla de novela y documental en la que pudiera pasar de la dramatización a la didáctica.

- P.: Te centras en la visión de los protagonistas a la hora de narrar la evolución de la guerra. ¿Ayuda eso a acercar a los lectores a lo que estás contando?
- R.: La historia es el testimonio de una única persona. Pero a través de él, de sus vivencias y de su presente, tratar de entender a toda "La Nueve" y a toda una época.

- P.: El libro recuerda en su estructura a una de las novelas gráficas esenciales: "Maus" ¿tuviste en algún momento presente el libro de Spiegelman para resolver problemas de manejar tanta información?
- R.: Indudablemente he leído "Maus" y está en mi cabeza, pero no estaba presente de una forma consciente en "Los surcos". Podríamos decir que el recurso narrativo de la entrevista es todo un género que ha dado cientos de novelas, películas y cómics. Si he tenido alguna influencia es más del cine documental.

- P.: A los exiliados se les ofrece la opción de unirse a los campos de trabajo o a la legión extranjera.
- R.: El gobierno francés no acogió de una forma humanitaria a aquellos españoles que habían luchado contra el fascismo de franco. Mientras que a los republicanos se les veía como comunistas revolucionarios y peligrosos para el sistema, el fascismo no era aún una ideología que se veía como peligrosa en Europa.
Así que los exiliados españoles que no tenían recomendaciones o contactos en Francia, fueron a parar a los indignos campos de trabajo.

- P.: A través del libro vemos el largo recorrido de " la Nueve" desde la campaña de Africa a la liberación de París ¿En algún momento temiste perderte por la magnitud del reto?
- R.: Sí, había muchas cosas que contar, muchos matices... En muchos momentos pensaba si el lector me seguiría con interés o lo habría perdido hacia páginas.

- P.: Durante mucho tiempo se ha ninguneado la relevancia de "La Nueve", especialmente hasta el fin de la dictadura ¿Crees que novelas gráficas como la tuya pueden ayudar a reconocer la influencia de los perdedores de la guerra civil?
- R.: Afortunadamente, "Los surcos" es sólo una gota más en lo que empieza a ser un mar. Los diarios de ruta de su capitán Raymond Dronne hicieron que no se les pudiera borrar de la historia. Su recuerdo ha tardado en regresar, a finales de los noventa se les comenzó a recuperar gracias a la alcaldesa de París, de origen español y a la periodista Evelyn Mesquida. Ahora ya hay mucha documentación sobre "La Nueve" e incluso el gobierno francés, en los festejos de conmemoración de la liberación de Francia, ondea la bandera republicana española junto a la francesa.

- P.: En alguna ocasión has comentado como los grandes perdedores de la guerra fueron los exiliados republicanos por ser los únicos que no tenían un país al que volver.
- R.: Eso es lo que me parece más dramático de esta historia. Los españoles fueron utilizados. Se les prometió que el siguiente fascista en caer sería Franco, pero no fue así. Esos republicanos vencedores de una guerra no tuvieron un país libre del fascismo al que regresar.

- P.: En el libro también hablas de esa decepción de los protagonistas, de la falta de apoyo de los aliados y del ejercito francés para hacer frente a la dictadura de Franco.
- R.: Todas las potencias vencedoras del conflicto detestaban a Franco, sabían de sus alianzas y servicios con Hitler y Mussolini. También sabían que estaba dando cobijo a antiguos oficiales nazis. Pero mientras que Francia y Rusia defendían la postura de entrar en España, EEUU y Reino Unido no estaban muy convencidos. Temían que España se convirtiera en un país comunista con la ayuda de Rusia.
El nuevo orden político dejó a Rusia fuera del debate y el gobierno francés, que aun reconociendo la ayuda de los republicanos españoles en la liberación de Francia y sabiendo de los lazos que unían a Franco con el colaboracionista Petain, acabaron por decantarse por la no intervención.
Quizá falto un líder republicano en el exilio con carisma para unir a los diferentes partidos españoles y ser capaz de forzar ante la ONU la intervención en España.
Finalmente los aliados no vieron que Franco fuera más que un dictadorcillo, incapaz de causar problemas y fácilmente manipulable.

- P.: En "El faro" ya tratabas el tema de los republicanos aunque desde una forma más poética. ¿Ha cambiado tu visión del tema con los años?
- R.: Es la misma visión, pero con diferentes acercamientos.
Creo que "Los surcos" nace con "El Faro". Ahí comenzó a interesarme el tema del exilio.

- P.: La memoria está muy presente en tu obra. Precisamente será la perdida de la memoria el tema esencial de tu gran obra "Arrugas" ¿Cuál es el peligro de olvidar?
- R.: Dejar de ser lo que somos, ya sea como personas o como sociedad.

- P.: Si en "Los surcos del azar" hablas de los exiliados, en otra de tus obras, "El invierno del dibujante" nos cuentas como vivían los que se quedaron en el país. A través del férreo control de Bruguera podemos ver una parábola de la gente que vivía sin capacidad de escapar del régimen.
- R.: La verdad es que sin ser consciente de ello, podríamos decir que "El Faro", "Los surcos del azar" y "El invierno del dibujante" forman una trilogía. La perdida de la libertad, la lucha por recuperarla y la resignación.

- P.: Curiosamente, en "El invierno del dibujante", será otro antiguo combatiente del ejercito republicano protagonista de la historia. El director editorial Rafael González renuncia a sus aspiraciones en el libro para acabar sometiendo a los dibujantes a su cargo.
- R.: Sí, el personaje de Rafael González es de los más interesantes que he tocado, esa contradicción que tú comentas es lo que lo hace interesante porque representa toda una época. Es la sumisión de las personas bajo la persecución franquista hasta olvidar lo que habían sido.

- P.: En "los surcos del azar" hablas de los exiliados que deciden unirse a la legión. En "El ángel de la retirada" te acercas a la historia de los exiliados que fueron a los campos de refugiados desde otra perspectiva.
- R.: Sí, y en "El Faro" también se insinúan, pero nunca había tratado el tema con profundidad. En "El ángel de la retirada" se retrata bien el éxodo, pero el libro no trataba únicamente de ello, hablaba del exilio en general. Pero también es cierto que después de "El arte de volar," ya no se podía decir mucho más de los campos franceses. Así que me olvidé de esos campos para centrarme únicamente en los situados en Argelia.

- P.: "Los surcos del azar" es tu libro más extenso ¿ha sido complicado trabajarlo?
- R.: En cuanto a la estructura de la historia, no ha habido mucha diferencia en cuanto a otras obras más cortas. Sobre todo ha sido complicado a la hora de no ir perdiendo las fuerza por el camino. Han sido tres años con esta historia, uno de ellos muy intenso. Cuando ya estaba cansado y agobiado, aún me quedaba más de la mitad del proyecto.
Lo curioso es que los últimos meses fueron tan intensos y estaba tan metido en la historia que no quería acabarla. Tenía la sensación de que podría continuar eternamente con ella, buscando más información, añadiendo anécdotas y dibujando más centenares de páginas.

- P.: La estructura, el diseño del libro tiene una función narrativa esencial. Si en el mencionado "Invierno del dibujante" utilizabas distintos colores para diferenciar las etapas de la obra como si fuese un almanaque, en este divides por días los capítulos del libro con un boceto que simula un cuadernos de viaje, distintas tonalidades de gris para el presente y el color para el núcleo duro de la historia.
- R.: Sí, podríamos decir que la estructura es como la de un diario de campo, de dibujo suelto y en bitono, intercalado con las páginas que son el resultado de este trabajo de documentación. Esta parte con el acabado más o menos habitual del resto de mis cómics.

- P.: ¿Hasta que punto intervienes en el diseño final del libro?
- R.: En el cómic, el formato es parte de la historia que estás contando. Intento cuidarlo. Aunque el diseño de "Los surcos" está hecho por Manolo Bartual, diseñador habitual de Astiberri, le eché una mano en la portada.

- P.: Astiberri hace una apuesta con una edición de lujo y un precio muy ajustado.
- R.: Estoy muy contento del aspecto del libro y del precio al que ha salido. Astiberri se arriesgó editando 10.000 ejemplares en la primera edición para así poder ajustar el precio. Algo muy necesario en estos momentos.

- P.: Como toda tu obra, "Los surcos del azar" no se dirige exclusivamente al público habitual del mundo del cómic ¿Qué necesita el libro para llegar a su público objetivo?
- R.: Suerte. A falta de grandes campañas publicitarias, confías en que el boca oreja, la prensa, la radio y las webs hagan llegar la obra a un público ajeno a las novedades comiqueras.
Un amigo escritor me comentaba que era más difícil pasar de 1.000 a 5.000 ejemplares vendidos que hacerlo de 10.000 a 20.000 Pasada cierta cantidad ya hay un efecto dominó que mantiene la pelota de las ventas en movimiento.

- P.: ¿Proyectos?
- R.: Hace pocas semanas TVE nos concedió las ayudas para llevar "Memorias de un hombre en pijama" al cine. Así que me parece que el próximo año lo voy a dedicar a trabajar en la película.
Al mismo tiempo, seguiré con su secuela, que aparece en El País Semanal cada quince días (la serie se alterna con la de Max).
Y por otro lado, estoy preparando una exposición itinerante sobre "Los surcos del azar" que incluirá también uniformes y artículos relacionados con "La Nueve".

- P.: ¿Cómo te ves en el futuro?
- R.: Si la crisis no acaba con la cultura en España, yo le auguro un buen futuro a la novela gráfica.
En cuanto a mi futuro, desearía seguir afrontando cada nuevo proyecto con la misma ilusión que lo hacía cuando empecé a publicar.

Licencia de uso