Nima. Entrevista a Enrique Fernández

Vuelve Enrique Fernández con su proyecto más ambicioso: Nima. En el álbum el autor abandona el ordenador para recuperar sensaciones sobre el papel. Un paso esencial para contar una historia de romeos y julietas en una naturaleza que cobra un papel protagonista.

Además de por el impresionante trabajo de su creador, Nima es la punta de lanza de Spaceman Project, un planteamiento mixto entre la edición clásica y el crowfunding. Con Enrique Fernández hablamos de Nima y sus circunstancias.

¿Qué es Nima?

Nima es un cuento sobre nuestra relación con la naturaleza, sobre cómo idealizamos esa relación que no tiene por qué necesariamente ser idílica ni maravillosa. Está contado a través de la historia de amor entre una ninfa, Nima, y un humano. Un amor imposible en un momento de adolescencia, cuando más daño hacen las emociones incontroladas. Es también una historia de rebeldía, de querer acabar con tradiciones que no se han cuestionado durante siglos.

¿Cómo nace la obra?

Hacía tiempo que me rondaba la historia sobre un hombre y su relación con la naturaleza, en base a mis propias reflexiones cuando salgo a caminar por el bosque, por la montaña. Tiendo, y no creo ser el único que haga esto, a idealizar nuestra visión de la naturaleza y a pensar en una coexistencia con ella casi poética. Cuando  objetivamente no hay ninguna relación de ese tipo y todo es más funcional que espiritual. Todos los procesos naturales tienden a buscar la pura y dura supervivencia, en ocasiones de manera cruel. Y esa reflexión es el origen de la historia. El choque entre nuestra visión poética y la necesidad de perpetuarse de la naturaleza.

En Nima conocemos un mundo de fantasía en el que ninfas y humanos viven una guerra milenaria.

No diría una guerra sino mas bien un conflicto puntual del que ha derivado todo un comportamiento cultural y un proceso evolutivo. Nunca llegaremos a saber la verdad sobre todo ese momento de inflexión, si realmente sucedió o es la manera de darle literatura a la tradición y a su propia biología por parte de las ninfas. En cualquier caso me gusta como recurso narrativo meter pequeñas historias o cuentos que resumen un concepto complejo. En prácticamente una sola página, y a traves de la voz de una ninfa de unos seis años, entendemos conceptos como que las ninfas no pueden abandonar las cálidas aguas en las que viven para ir a buscar a sus presas, por ejemplo.

Nima se convierte en una intensa historia de amor entre dos mundos enfrentados.

Exacto, y de una historia de amor enfrentada a sí misma. Está la historia de amor de Nima con Awk , pero tambien la de su madre antes que ella, e incluso hablan de otra ninfa descastada por su amor ciego a un humano. Cada enfrentamiento habla de cómo les gustaría a las ninfas enamorarse y seguir adelante con un hombre, y de cómo deben ser prudentes y garantizar el bien común para los suyos. Todos los personajes estan deseando tener una bonita historia de amor, pero la tradición y las situaciones que se dan en la historia lo complican todo.

La incomunicación será uno de los grandes temas que trates en el libro. Para transmitirlo empleas todos los recursos gráficos que el medio permite.

Ha sido de los puntos más estimulantes de realizar el libro porque, por un lado, te recorta los recursos, pero por otro los potencia a nivel narrativo. La historia está contada desde el punto de vista de Nima, que debe enfrentarse por primera vez a una especie diferente.Le han enseñado recursos para comunicarse, pero solo para llegar al punto en que la tradición manda, es decir: seducir al humano, reproducirse y eliminarlo. Y todo justo en ese momento en que ella está en la edad de plantearse todas las dudas imaginables. Cuando aparece Awk en escena, descubre que hay otra forma de comunicación, la no verbal, que habla a un nivel más cercano a lo que ella siente.
Narrativamente el hecho de que no puedan hablar la misma lengua refuerza el choque entre los dos mundos, que se acaba desmoronando en cuanto llega esa comunicación no verbal.

Decía Javier Pulido que en los medios actuales, no sólo en cómic, sino también en cine o televisión,  hay una preponderancia del diálogo frente al componente visual. En Nima pareces rehuir precisamente esa situación.

En este caso me venía muy bien por tema narrativo, pero sí que es algo que cada vez me gusta más a la hora de plantear un proyecto. Los diálogos bien medidos son difíciles de conseguir, nunca sabes si te quedas corto o te pasas de explicación en una conversación clave entre personajes. Pero en cómic tenemos unos recursos magníficos para trabajar los silencios que funcionan prácticamente sin fallo. De la misma forma en que cuando leemos una novela, en nuestra cabeza aportamos los acentos y las modulaciones de voz a los personajes, leyendo cómic mudo aportamos más valores de ritmo y de emoción, añadimos intensidad a ciertas situaciones donde la historia lo requiere. Pienso que es nuestra necesidad natural de rellenar la información ausente para comprender un concepto. Es decir, que por ejemplo veamos una escena en que hay una pequeña cascada entre rocas y nos imaginemos el delicado ruido que hace el agua al caer, o el sonido del viento, insectos,pájaros,etc que puedan haber en ese lugar, como una manera de completar la información que en ese recurso gráfico no se aporta. Y al hacerlo, inconscientemente nos involucramos más,nos sentimos más inmersos en el concepto y creo que nos aporta un grado mayor de satisfacción.

La naturaleza tiene una especial relevancia en Nima, convirtiéndose en un protagonista más.

Si, el entorno esta vez es clave, porque también representa un choque entre los dos mundos de los personajes protagonistas. Por un lado están las ninfas, encerradas en un entorno que aunque sea idílico acaba siendo una prisión. Y por otro lado los humanos tienen que superar un laberinto o tienen que llegar de pura casualidad al mundo perdido de las ninfas. A nivel de diseño quería hacer elementos muy gráficos, que reconociéramos como árboles y rocas, sí, pero que no pudiéramos ubicar en ningún tipo de entorno que conocemos para ayudar a crear un efecto de irrealidad, de cuento.

La obra tiene una dimensión operística, con los personajes destinados a un destino trágico.

Es posible que todas las historias de amor adolescentes sean o bien trágicas o bien dulces hasta el empalago. Lo que seguro que sí tienen es mucha intensidad y mucha inocencia, y es algo que me apetecía añadir a la historia.
Y si lo piensas de otra forma no hay un destino tan trágico al final. La gente me dice que el final es triste, pero pienso que de entre todos los finales posibles no es tan duro, ya que cada personaje en cierta forma acaba obteniendo lo que quiere.

El color tiene una viveza que recuerda a la obra de Mattotti y sus juegos con los lápices de colores.

Muchas gracias por la comparación, con todo mi respeto hacia el maestro. Su uso del color es aún más arriesgado y con más matices, yo me quedo un buen puñado de escalones por debajo, buscando añadir calidez y textura.

El amarillo tiene una gran preeminencia en toda la obra, un color arriesgado que combinas con habilidad con los tonos azules.

Una de los planteamientos básicos de la obra era utilizar recursos que tuviera a mano sin preocuparme que fueran de la mayor calidad. Tenemos tendencia a buscar siempre los mejores materiales para trabajar pensando que nos van a aportar el 90% de la calidad de la obra. Y en parte es muy cierto, no se trabaja igual con unos materiales de calidad que con otros de gama baja. Pero en este caso quería jugar también a ver qué podía sacar de materiales muy básicos, ya que hacía mucho tiempo que no trabajaba en medio tradicional y no me sentía como para hacer alarde de una técnica que no tenía. También está el hecho de que la historia ocurre en un lugar indeterminado, irreal y primitivo. Así que las gamas de colores que elegí son muy primarias, en ocasiones colores que salen sin mezcla directamente del bote de pintura. Me gusta olvidarme del color real que tienen las cosas que quiero representar para darles un sentido diferente. Uno de los proyectos que tengo pendientes de desarrollar es muy divertido porque está pensado para hacerse con bolígrafos de colores, lo que le aporta mucha frescura al ser un material que reconoces como infantil, escolar.

Además de autor, en tu obra cada vez tomas más decisiones que anteriormente se asociaban a un editor. ¿Has encontrado muchas dificultades para el desarrollo de Nima?

Ninguna, porque en este caso he contado con todo el tema logístico controlado por Sandro de Spaceman. Ellos se encargan de todo lo que tiene que ver con la gestión editorial y de distribución.

En Nima trabajas sobre originales frente a los medios digitales. ¿Qué te aporta?

Llevaba tiempo buscando hacer trabajo real sobre papel de nuevo, porque lo abandoné muy pronto y no me había tomado el momento de experimentar, de jugar y disfrutar con los materiales. En su momento, me atraía mucho más un tipo de acabado digital por todas las cuestiones prácticas que suponía. Además coincidía con la evolución del software hacia la imitación de los materiales tradicionales, y siempre me ha gustado probar esos “juguetes”. Son muy prácticos a nivel de producción para muchos trabajos en los que sería un suicidio profesional trabajar de otra manera, con todo el tiempo que supone el escaneado, las correcciones,etc.
Pero llega un momento en que necesitas tocar un elemento real de lo que estas haciendo, sea un boceto a lápiz o una pintura completa. En el momento de realizar las páginas siempre hay una mezcla muy estimulante de relajación (al sentir toda la parte física del lápiz, el pincel, la pintura) y de enorme tensión (por saber si eres capaz de dar el acabado final que pretendes darle a la obra en cada momento). Aprendes a descartar tus propias expectativas en función de las sorpresas buenas o malas que te den los accidentes que acabas teniendo sobre la página. Es algo que venía haciendo también en digital, dejarme llevar sin intentar controlar todo en la imagen final, aceptar y dejar pasar errores o imprecisiones que aportan más frescura al acabado.  El proceso de una página puede ser muy largo, desde que la piensas y abocetas la primera vez, la vuelves a plantear en el storyboard y la refinas en la fase de lápiz final, la tienes presente repetidas veces en la cabeza y puedes llegar a cansarte de ella antes de acabarla. Las sorpresas que te pueden llegar a través de experimentar o equivocarte en la fase de pintura siempre son bienvenidas en ese sentido, y más de una ocasión he descartado el color de una página o una secuencia al completo por probar otras gamas y jugar con tonos diferentes. ¡El aburrimiento como técnica! Debería enseñarse en las escuelas.

Como en tus obras anteriores, desarrollas un universo propio para la obra en el que la historia cobra significado. En este caso se trata de un tomo único.

Creo que me siento más cómodo con las historias de un solo tomo. Y pienso que es posible que ayude a que la obra sea más redonda, porque sabes que lo que hay en ella empieza y acaba con lo que tienes en las manos y no se desvirtúa ni se transforma en otra cosa al cabo de varios volúmenes. Por esa razón encuentro estimulante generar mucho material que identifiques solamente con esa obra.

Nima es la primera experiencia junto con Spaceman Project. ¿Cómo ha sido la experiencia?

De momento todo ha ido rodado, con algún pequeño retraso de imprenta, pero desde el principio eramos conscientes de que siendo el primer libro de la propuesta editorial habría un esfuerzo extra para que todo saliera como queríamos. Y en eso hay que agradecer que la editorial no aceptara una calidad menor por llegar a tiempo. Creo que es algo que nos beneficia a todos y nos da la seguridad de que podemos seguir haciendo más proyectos teniendo un baremo de calidad muy alto.

Con trabajos como Brigada ya habías explorado las posibilidades del crowfunding. ¿Qué te ha aportado la nueva colaboración?

Menos problemas de gestión, claramente. Brigada aún tiene un excel guardado por cada tomo con un listado enorme de gente que no llegó a facilitar dirección de envío,otros de los que no se supo nada más de ellos cuando el libro enviado llegó de vuelta por fallos de entrega, etc. Se podría escribir un libro sobre los líos en que se mete uno con estos proyectos. En esta ocasión esos líos los gestiona Spaceman y se ha buscado la manera de aprovechar la experiencia común para mejorar en todos los sentidos. Me ha parecido muy curioso, por ejemplo, que mucha gente que recibía el libro guardaba la caja en la que venía porque era de muy buena calidad y había muchísimos comentarios sobre ella en redes sociales. En parte me hace sentir celoso que le den más importancia a la caja que al libro, maldita sea.

Nima tendrá, además, una distribución por librerías. ¿Cómo se va a llevar a cabo?

Ya ha empezado, el libro está en distribución por ECC desde el día 30 de Enero.

Con tus nuevos trabajos has ido consiguiendo una paulatina internacionalización de tu público. ¿Va a contar Nima con ediciones en otros países además de la tirada que habéis financiado con el crowfunding?
La tirada inicial ya incluye cuatro idiomas. Estoy pendiente de que me confirmen como y cuando se comienza la distribución en Francia, que es lo más inmediato a nivel internacional. Al ser un proyecto editorial nuevo había algunos mecanismos de distribución internacional previstos que van evolucionando, sobre todo ahora que ya está el libro impreso y puede valorarse por distribuidores.

¿Cómo está siendo la respuesta del público?

Fantástica, como me tienen ya mal acostumbrado (y que dure!). Es un placer saber que tienes toda esa gente al “otro lado”, que no solo estas haciendo la obra para tí sino que hay quien la va a disfrutar a su manera en otro punto del mundo. De momento todas las críticas son muy positivas y lo agradezco mucho.

¿Proyectos?

¡Claro! ¿Cuantos quieres? Bromas aparte, siempre hay cientos de ellos bullendo en la cabeza, aunque los que tienta llevar hasta el final son más hacia el sector de libro infantil. Veremos. Y Brigada , que tengo que cerrar con el tomo 3 pero aún no tengo una fecha clara para poder ponerme con todo el trabajo que implica. De momento combino mi trabajo habitual colaborando con Tequila Works (videojuegos) con algún encargo suelto de ilustración o diseños de personaje, y mi página de Patreon con la que me obligo a no abandonar de nuevo el medio tradicional.

HISTORIA DE UNA PÁGINA

Enrique Fernández nos explica paso a paso la construcción de una página del libro.

Primer paso, el story. En esta version de la página el ritmo era muy diferente por el mero hecho de dividir la narración en viñetas verticales idénticas. Objetivamente lo que ocurre en la página es lo mismo que en la version final, pero los tiempos en los que ocurre y la composición general de los elementos hacen que todo pierda potencia narrativa. El mero hecho de ver al fauno en un encuadre tan similar al resto hace que pierda importancia y que pase casi desapercibido en la página, lo que le resta fuerza al impacto que provoca en el protagonista. Y en consecuencia perdemos el impacto igualmente hacia el lector.

De la misma forma el primer renglon de viñetas, donde la idea es transmitir la paz que siente el protagonista disfrutando de los sonidos de la naturaleza, pierde fuerza al tener una composicion tan repetitiva en la base y tan caótica en los elementos de “sonido”. Todo parece precipitado, rápido y sin transmitir la paz que se supone que ha de sentir el personaje.

Todo este montaje poco eficaz de viñetas se me hizo aún más evidente cuando hice la página final.

En el cómic de Nima llegué a repetir las nueve primeras páginas por no encontrar el punto que quería ,y ese momento de parar y volver a comenzar fue lo mejor que le pudo pasar tanto al comic como a mí, para plantear con más acierto muchas escenas y el estilo general del album.

En la version final de la página los espacios son más horizontales y abiertos, dando tiempo a una lectura más pausada y amplia. Los elementos estan compuestos de tal forma que haya equilibrio de zonas oscuras y claras, de contraste entre azules, amarillos y magentas, y de lineas más dinámicas ,incluyendo las lineas de horizonte, inclinación de cámara. De esta forma hasta los personajes tienen más espacio dentro de la viñeta para tener poses más expresivas, dinámicas y naturales.

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