20 años de cómic Injuve. Entrevista a Gerardo Vilches.

La historia de los Premios Injuve es la historia del cómic independiente en nuestro país a lo largo de las dos últimas décadas. Hasta el próximo 18 de enero en la Sala Amadís de Madrid se puede la exposición que repasa los grandes nombres de su historia.  Comisariada por Gerardo Vilches, la exposición nos permite visibilizar cómo ha cambiado el sector editorial en este tiempo. Con él recorremos su historia.

 ¿Qué es “Cómic 20”?

Es una exposición que comisarío en el Instituto de la Juventud (Injuve) y que conmemora el vigésimo aniversario de la creación del Premio en la categoría de cómic. Se trata de una muestra en la que hemos seleccionado el trabajo de veinte artistas que han ganado el Premio o han sido beneficiados por el sistema de ayudas a la creación joven que sustituyó a éste a partir de 2013. Nuestro objetivo es mostrar la evolución de estos artistas y, al mismo tiempo, poner en valor el Premio, que ha sido testigo e impulsor de la evolución del cómic español en los últimos veinte años, como demuestra la lista de nombres, entre los que hay autores tan importantes como Pablo Auladell, David Rubín, Álvaro Ortiz, Antonio Hitos, Gabriel Hernández Walta…

¿Cómo nace la exposición?

Es iniciativa del propio Injuve, que me contacta antes del verano y me ofrece colaborar como comisario. Desde entonces fuimos trabajando en el concepto de la muestra y la programación de actividades que la acompaña, y contactando con todos los autores implicados.

En la exposición seleccionas los autores y autoras más relevantes de estos veinte años de existencia. ¿Cómo ha sido el proceso de selección?

Se ha seleccionado siguiendo criterios de calidad, representatividad y disponibilidad. En los años en los que solo ha habido un ganador, ha sido ése el escogido, mientras que en algunas ediciones con dos ganadores (esto era criterio del jurado de cada año) se ha seleccionado a uno. A partir de 2013, lo que se ha hecho es una selección de algunos de los proyectos que ganaron la ayuda, centrándonos solamente en la creación de obras (había otras subcategorías, como la de los proyectos editoriales, donde el beneficiario era colectivo) e intentando ser representativos.

¿Cómo ha sido la colaboración con Injuve?

La verdad es que ha sido todo muy fácil. El equipo de Injuve es estupendo y está más que acostumbrado a trabajar montando exposiciones en sus instalaciones. Natalia del Río y María de Prada, las dos técnicas con las que he colaborado más estrechamente, conocen muy bien su trabajo y ha sido un gusto trabajar con ellas. Siempre han escuchado mis propuestas y han velado por que todo saliera bien. La gente de Duende, empresa que se ha encargado del catálogo y de toda la gráfica de la exposición, también ha hecho un trabajo fantástico.

¿Cómo ha sido su elaboración?

Desde el principio se planteó que “Cómic 20” debía contar con su catálogo, y parte de mi trabajo sería escribir sus textos, uno por cada autor o pareja de autores. Para ello, he leído varias de sus obras y realizado una pequeña labor de investigación sobre aquellos cuyo trabajo no conocía en profundidad, con el fin de hacer algo que fuera más allá de una biografía de tres líneas y un listado de obras. También me pareció importante incluir al final el palmarés completo, para que quedara registro no solo de los veinte artistas que están en la exposición, sino también de todos los demás ganadores y accésits de las diecinueve ediciones (2004 fue el único año en el que no se convocó el Premio).

Los textos exceden la nota de prensa para hacer un seguimiento pormenorizado de la trayectoria de los autores seleccionados.

Sí, es lo que comentaba antes: como crítico de cómics me parecía que mi posicionamiento al escribir estos textos tenía que ser crítico, y no limitarme a hacer un recorrido biográfico aséptico a lo Wikipedia. Mi intención ha sido informar de esos datos, pero también contextualizar a cada autor y explicar su lugar en el sector y su relevancia. Hay que entender que en la muestra hay de todo: autores que trabajan para el mercado americano como los citados Hernández Walta y Rubín, otros que están haciendo su carrera en España, publicando novelas gráficas, como Ortiz, Auladell o Martín Romero, pero también muchos otros que, tras ganar el Premio se han movido en el ámbito de la autoedición: Martín López Lam, Yeyei Gómez, Gabriela Pavinski y Libertad Ballester, Carlos Maiques, Elías Taño, Brais Rodríguez… Yo quería que la exposición sirviera de panorámica del medio en nuestro país, y, por tanto, el catálogo debía ser una de las principales herramientas para que el visitante se hiciera una idea más o menos precisa de cómo ha cambiado el cómic en los últimos veinte años y cómo es ahora, en qué ámbitos se mueven sus autores.

A través de la exposición podemos seguir la historia reciente de la edición independiente en nuestro país.

Bueno, independiente y no tan independiente, hay de todo. Pero, como decía antes, sí es cierto que hay una fuerte presencia de autores que se han movido en la autoedición o en pequeños proyectos que podríamos denominar de microedición. Esto se debe, en mi opinión, tanto al hecho de que publicar un cómic profesionalmente no garantiza un retorno económico muy grande como a que este ámbito permite una mayor libertad creativa y un control casi total de todo el proceso. El sector de la micro y la autoedición es, a día de hoy, increíble en cuanto a la variedad de propuestas y la calidad de las obras. Y me alegra mucho que eso se aprecie en la exposición.

Entre los autores seleccionados eliges una obra del año en que fueron premiados y otra de su actual trabajo.

Sí, esto me parecía importante porque, para mí, la palabra clave, la tesis de la exposición, es “evolución”. Del medio y de cada uno de los individuos que participan en la muestra. Creo que resulta un ejercicio muy interesante comparar la obra de juventud que presentaron al certamen con lo que hacen actualmente, en el caso de los ganadores más veteranos, pero también ver cómo están desarrollando su carrera los más jóvenes. Además, hemos situado tres puntos de lectura en los que pueden consultarse una obra de cada artista de la exposición, porque, al fin y al cabo, el cómic es un arte concebido para ser leído.

Además de ser un quién es quién de nuestro cómic la exposición nos permite saber qué fue de las ilusiones de muchos autores y editores que vivieron una época muy complicada de la historieta.

El Premio surge en un momento difícil, como dices. Las oportunidades para publicar eran muy escasas para los autores españoles, sobre todo si hacían un tipo de cómic que se alejaba de lo que por entonces se consideraba comercial. Coincide, precisamente, con una cierta reactivación de ese tipo de cómic, con la aparición de De Ponent y Sins Entido (muy vinculadas ambas a los comienzos del Premio de Injuve) y, un poco más tarde, Astiberri. Muchos de los autores que comenzaron a publicar en esa época lo dejaron, o mantuvieron una relación esporádica con el medio, pero otros sí que lograron mantener su presencia en el mercado de manera continua. En la exposición y la trayectoria del Premio hay ejemplos de todo esto.

Muchas cabeceras y francotiradores del cómic cubren la falta de oportunidades que ofrecía el mercado.

Sí, los propios editores que mencionaba antes cumplían esa función en sus comienzos, pero también muchos autores que lanzan sus propias revistas, como fue el caso de Nosotros Somos Los Muertos de Max y Pere Joan o las iniciativas de Juanjo el Rápido.

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Al recorrer el itinerario de cada creador lo haces también del contexto en el que desarrollaron su trayectoria. Así vemos cómo va cambiando el escenario en el que estos pudieron desarrollar sus propuestas.

Como decía, me parecía muy importante mostrar cómo ha evolucionado el cómic español. Cómo pasamos de un momento muy complicado a uno en el que existen muchas editoriales especializadas, y grandes grupos y editoriales independientes literarias que han comenzado a publicar cómics. La situación dista de ser ideal, pero me parece innegable el avance que ha habido en estos veinte años tanto en el lenguaje del cómic como en el público, así como en el reconocimiento cultural y social.

Sorprende ver como los autores seleccionados han podido mantener un hilo con el medio en la mayor parte de los casos.

Bueno, en muchos casos era gente que ya estaba en el medio, aunque fuera dando sus primeros pasos. Algunos autores también han manifestado que ganar el Premio de Injuve fue un espaldarazo importante a sus carreras y les sirvió de apoyo para dedicarse al cómic.

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En la exposición se adivina la creciente presencia de autoras en el noveno arte.

Sí, me parece una de las conclusiones más evidentes que pueden extraerse de la exposición. Durante las primeras convocatorias se presentaron muy pocas autoras, y es difícil ver a alguna entre las seleccionadas. La primera autora que consiguió el Premio fue Mireia Pérez en 2010 (ex aequo con Brais Rodríguez). Los cambios en el sector y la pujanza de las autoras en los últimos años, especialmente en el campo de la autoedición, se ha reflejado en el actual sistema de ayudas a la creación de Injuve, y en los últimos años hay paridad entre los beneficiarios de las mismas. En la exposición se puede ver el trabajo de Yeyei Gómez, Marta Chaves y la pareja creativa formada por Libertad Ballester y Gabriela Pavinski.

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El cambio de siglo posibilita un nuevo marco de actuación de los artistas.

Yo creo que el cambio de ciclo comienza un par de años antes, aunque es ya en el nuevo siglo cuando se desarrolla más, en torno al concepto de novela gráfica y la aparición de obras muy mediáticas, como El arte de Juanjo Saez, Arrugas de Paco Roca o María y yo de Miguel Gallardo. Creo que la creación del Premio Nacional en 2007 también supuso un impulso importante, pero, en realidad, ha sido un conjunto muy complejo de factores, si bien en el centro yo siempre pongo el talento y la calidad de los autores que han protagonizado este cambio.

Hablábamos antes de los cambios producidos en el medio a lo largo de los últimos 20 años. ¿Te has llevado alguna sorpresa al preparar la exposición?

Pues, la verdad, me sorprendió encontrarme con algunos nombres muy conocidos que no sabía que habían ganado el Premio. Esto, de hecho, es algo que me han comentado muchas personas, incluso autores, o, en algún caso, algunas personas pensaban que ya no existía el certamen. También me ha servido para conocer con mayor profundidad el trabajo de algunos autores que tenía menos controlados. Por todo esto, en gran medida el objetivo de “Cómic 20” es dar a conocer el certamen al público y a jóvenes autores que quizá no lo conozcan aún.

¿Proyectos?

Demasiados, pero no puedo contar mucho. He participado en un libro de entrevistas que se anunciará pronto, y ando colaborando en otra exposición de la que aún no puedo decir gran cosa. Y estamos ya a punto de lanzar el nuevo número de CuCo, Cuadernos de cómic.

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