Blade Runner 2049: Catarsis visual

Blade Runner 2049 tiene un problema muy simple, es la secuela de una de las películas de ciencia ficción más laureadas (por el público) de la historia, un film que ha tenido 35 años para que su mito y su posición de Dios intocable del cine hayan crecido hasta el fanatismo, tal es este endiosamiento que muchos han olvidado que Blade Runner nunca fue una película perfecta, de hecho por alguna razón un amplio sector de los críticos la consideró una película vacía y engorrosa, un film con más estilo que contenido donde el ritmo era desigual, mira por donde muchos fans de aquel clásico ahora condenan a 2049 de mediocre por las mismas razones, qué casualidad, y es que si la original hubiese sido lanzada en 2017 como precuela de ésta mientras que 2049 hubiese sido la lanzada en 1982, hubiera ocurrido lo mismo, muchos tacharían la nueva precuela de vacía y floja comparada con la gran e inolvidable 2049, porque aquí el principal problema surge de endiosar algunas películas en exceso con el paso del tiempo.

Blade Runner era imperfecta, su ritmo era desigual resultando en algunas partes tediosa para algunos pladares, su planteamiento era tremendamente simple pese a la densidad aparente del film, tenía partes cuestionables en el guión (la forma en la que los replicantes conseguían llegar hasta su creador es… cuanto menos difícil de creer) y escenas que serían mal vistas hoy en día (esos segundos en los que parece que Deckard va a violar a Rachael hubieran causado tremenda polémica en 2017) y aun así era un film maravilloso: su atmósfera, su estética, sus escenarios, su simples pero profundos planteamientos filosóficos, sus fantásticas interpretaciones, la brillante e hipnótica BSO de Vangelis, su emotivo discurso “like tears in rain” hacia el final del film… No, Blade Runner jamás fue perfecta, pero eso no le impedía ser colosal, un film que no se olvida, que se estudia en escuelas de cine por sus asombrosas cualidades audiovisuales. Ahora el tiempo ha pasado y en algunos casos esa admiración se transforma en una ceguera que es más que aparente entre esta sección de críticas, una ceguera que 2049 paga sin merecérselo.

Blade Runner 2049 es una de las mejores secuelas de la historia, el que para muchos es de forma clara uno de los mejores directores en activo del mundo (Denis Villeneuve) ha hecho todo lo humanamente posible para que la secuela estuviese a la altura de la primera y lo ha hecho casi todo bien, esta nueva entrega es audiovisualmente (unos de los aspectos fundamentales que hacen de la primera un clásico) colosal en todos los sentidos, cada plano es pura perfección, el diseño artístico de los escenarios es fascinante y memorable, la fotografía es simplemente una de las mejores de la historia del cine, todas las escenas están rodadas de forma asombrosa, no es una locura decir que 2049 supera a su precursora en este aspecto.

La música es fantástica, si bien no es nada original y los nuevos temas no alcanzan el nivel de los mejores temas de Vangelis, da completamente en el clavo a la hora de ambientar las escenas y es en general una BSO de alta calidad, no alcanzar el nivel de una de las mejores bso de la historia no es ningún crimen al fin y al cabo, especialmente cuando el resultado es tan satisfactorio.

En cuanto a la historia, esta es la parte donde más se puede ver lo ciegos que están aquellos que endiosan en exceso a la primera, leo con frecuencia que a diferencia de la original este film no es filosófico, lo cual da risa porque no solo trata muchos de los mismos temas filosóficos que la primera, sino que los amplia y los desarrolla en mayor profundidad mientras que añade nuevos, 2049 es en realidad un film más complejo en todos los sentidos, que no digo que la complejidad la haga automáticamente mejor, pero me parece honestamente ridículo considerar que este film está vacío a la vez que consideras que la original era filosofía de alto nivel cuando esta trata casi todos los mismos temas y los lleva más allá.

Donde hay una clara diferencia es en el estilo, la original es una película más lírica con un poético sentido de la tragedia, 2049 en cambio hace gala de una pulidísima elegancia y sobriedad (marca del director) que algunos consideran demasiado fría, esto es entendible aunque yo no estoy de acuerdo, Villeneuve deja que las emociones surjan en ti y nunca intenta forzarlas demasiado, es parte de su estilo, su cine es poético también pero de una manera diferente, mucho más sutil; y no nos engañemos, la gran mayoría de los que dicen que esta Blade Runner no tiene emoción/poesía básicamente están queriendo decir que no hay momento “lágrimas en la lluvia” y poco más, pues la primera Blade Runner no era una peli especialmente emotiva tampoco excepto por un par de momentos siendo aquel discurso el más memorable, es cierto que aun así el film de Villeneuve sale perdiendo en este aspecto, pues no hay ningun momento a ese nivel, aunque también es cierto que hubiera sido ridículo intentar imitar un momento tan inimitable como aquel y que además no pega nada con el estilo de Villeneuve.

En cuanto al ritmo, es desigual como la primera, pero es tan hipnótica y tan bien ejecutada que los momentos lentos no se hacen pesados, o al menos no para aquellos que estén acostumbrados al cine a fuego lento, los que no salen de los típicos blockbusters la verán tediosa, pero sinceramente, eso es problema suyo.

En conclusión, Blade Runner 2049 es un peliculón y no creo que merezca ser calificada como nada menos que eso, audiovisualmente colosal, argumentalmente sólida, bien interpretada y mejor dirigida, que sea mejor o peor que la original es irrelevante, que se convierta en un clásico o no solo el tiempo lo dirá, el caso es que 2049 es un asombroso espectáculo que hace honor al nombre que lleva encima y es una lástima la cantidad de gente que en su ceguera romántica no le da el crédito que se merece más que nada porque no alcanza esa perfección soñada que la original jamás alcanzó.

A los nostálgicos y fanáticos de la orginal que la ponen a caldo les digo: Dejad de endiosar el pasado mientras permeneceis ciegos al presente y comenzad a ver lo que tenéis delante de vuestras narices, un peliculón de los grandes que no viene a sustituir vuestros preciosos y medio inventados recuerdos sobre la primera, si no a expandirlos con 160 minutos de un cine de grandiosa calidad.

Por Paxti Álvarez