Con pies de plomo: Velar por la salud mediante el buen calzado

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Con pies de plomo: Velar por la salud mediante el buen calzado

La moda del calzado a menudo ofrece soluciones poco prácticas que más que un placer, pueden ser un infierno. La tecnología, en su vasto campo operacional, ha centrado algunas de sus actividades en desarrollar calzados que cumplan con criterios de comodidad, salud y elegancia. Y es que la salud de los pies no es ninguna broma.

La tecnología al servicio del mejor sistema de calzado

Un zapato, por simple que parezca, tiene la obligación no sólo de proteger los pies, sino también de velar por su salud. Por ello la tecnología se inmiscuye en el mundo del calzado por lograr su mayor comodidad y portabilidad. Con el propósito de aportar algunos valores aparentemente olvidados en este tipo de prenda. Como el confort, la necesidad de un mantenimiento seco y fresco de los pies, su agarre, estabilidad en la temperatura, aislamiento y características antimicrobianas y antibacterianas.

Tantos esfuerzos por lograr un zapato cómodo no son cuestión de azar. La salud del pie es muy importante para el bienestar, ya que se trata de una de las partes del cuerpo que más impacto recibe a lo largo del día. Muchas situaciones requieren pasar un largo rato de pie o caminando, lo que se traduce en un desgaste y, con un calzado incómodo, la posibilidad de sentir dolor o herir los pies. Una situación muy desagradable y que puede conducir a ciertas limitaciones básicas para la fluidez y el cumplimento de las tareas diarias.

Por ende, encontrar un buen tipo de calzado es una gran responsabilidad. Algo que puede aprovecharse durante el periodo de rebajas de hasta un 40% que ofrece 24hrs. Una tienda online con 20 años de experiencia dedicándose al sector del calzado en su vertiente más cómoda. Partiendo de un sistema de producción propio especializado en la creación de zapatos flexibles y elegantes que cuiden al máximo de la salud del pie. Porque las últimas tendencias de la moda no deberían reñir con la comodidad y con el mantenimiento de la salud podológica.

Moda y confort: Contra los síntomas de un mal calzado

La inmanente extravagancia del calzado que la moda expone como útil necesario para la vida, no es siempre una buena opción. Un zapato bonito no siempre es cómodo, y aunque su aspecto sea increíble, llamativo y maravilloso debe tenerse en cuenta su adaptabilidad a los pies. Son muchas las lesiones y los dolores que puede acarrear un mal calzado. A su vez, éstos pueden extenderse a otras partes del cuerpo, como las rodillas o la espalda.

La necesidad de dar con un calzado vinculado a las últimas tendencias es buena, pero el mismo hecho de hacerlo no debería desvincularse de la comodidad que la salud de los pies exige. En un origen, los pies están preparados para ir descalzos sobre los elementos de la naturaleza. A raíz del uso del calzado del ser humano, se ha presentado una variación en su composición genética cuya consecuente atrofia muscular induce a su vulnerabilidad. Los pies se adaptan a la cobertura del calzado y debido a ello pierden resistencia.

Es por dicho motivo que cabe ceñirse a la necesidad de un entendimiento previo sobre qué tipo de calzado conviene según su portador. Muchos de los problemas podológicos que desembocan en una consulta se deben al desconocimiento sobre el tipo de pie y pisada que se tiene. Y es que cada pie es un mundo y el calzado no debería reducirse a la capacidad de soportarlo por bonito que sea. Cuidar de los pies, contra la lumbalgia o incluso los dolores vertebrales, es prácticamente obligatorio.

El dolor depende del tipo de calzado

Cada tipo calzado escogido afecta de un modo u otro a los pies. Aunque los zapatos tengan también su subyacente sentido de carácter y etiqueta social, lo ideal es aprender de las características del propio pie y adaptar la estética del zapato a la comodidad que éste exige. Sin embargo, cabe tener en cuenta que algunos tipos de calzado, por variados que sean, tienen sus efectos negativos en la salud del pie. Por bonitos o adecuados que parezcan, es preciso cerciorarse de cómo afectarán a nuestro cuerpo.

En este sentido, los zapatos de deporte, que a simple vista podrían pasar por los más cómodos, pueden no contar con una buena amortiguación. Un hecho corregible añadiendo una plantilla personalizada que corrija el tipo de pisada personal. Cuanto a las chancletas y sandalias, eterno complemento del verano, su forma carece de estabilidad y amortiguación, lo que puede derivar en problemas como la tendinitis. E incluso los zapatos planos, cuya comodidad es más mito que hecho, pueden causar lesiones dado que no reparten bien la presión entre las partes del pie.

Un calzado inadecuado, como la imperecedera y polémica disputa de cuán terribles son los zapatos de tacón, puede causar juanetes, callos, mala circulación, dedos de garra, uñas encarnadas e inflamaciones. Relegados a la parte más baja del cuerpo, cuidar la salud de los pies y evitar su inconsciente maltrato es primordial. Porque los pies son ese amigo invisible que ha de soportar nuestro peso y recorrido. Y jamás se puede hacer camino, por fácil o difícil que sea, sin asegurar el máximo confort en nuestras herramientas de ruta: los pies.