Consultar a una vidente de nacimiento sin gabinete: respuestas precisas y verdaderas

La existencia de personas con el don de la videncia es algo que acompaña al ser humano desde tiempos inmemoriales. Este tipo de personas tienen una clarividencia que les permite obtener información sobre el futuro de las personas, los acontecimientos que tendrá que vivir o si disfrutará o padecerá determinadas experiencias. 

Los videntes y las videntes han ayudado a lo largo de los siglos a las personas a tomar decisiones acertadas en sus vidas y a orientar sus pasos hacia el camino correcto. Y es que la videncia surge de forma natural e innata y convierte a estas personas en auténticos ángeles de la guarda para quienes les realizan determinadas consultas sobre su vida amorosa, profesional o familiar.

Por desgracia son muchos los aprovechados que sin tener dotes de videncia crean ilusiones a personas que necesitan ayuda y orientación. También perjudica la imagen de los videntes verdaderos la existencia de videntes con gabinete, en la que la persona llama para contactar con el vidente en cuestión pero la atiende una persona de su equipo que el cliente no conoce y en la que no tienen por qué confiar.

Es por eso por lo que en el mundo del tarot y de la videncia lo mejor es acudir a una vidente natural sin gabinete, ya que ofrecerá un trato directo y personalizado y sobre todo porque se contactará con la vidente o el vidente y no con alguien de su equipo que con toda probabilidad no tiene dotes de videncia.

La videncia es innata, el tarot aprendido

Una de las dudas más comunes que suele surgir entre aquellos que recurren a videntes y tarotistas para encontrar una forma de guiar sus vidas es si es lo mismo la videncia que el tarot. Lo cierto es que son dos cosas que no tienen nada que ver pero que se pueden complementar sin problemas.

La videncia es algo que no se puede aprender, ya que suele venir de familia y surge con el nacimiento de la persona, que crece con ello y en su etapa adulta desarrolla su potencial teniendo un equilibrio espiritual que le confiere la capacidad de ayudar a los demás. Por el contrario, la lectura de las cartas del tarot es algo que se puede aprender y que prácticamente cualquier persona puede realizar una interpretación propia de lo que las cartas muestren.

En cualquier caso solo aquellas tarotistas que cuidan su interior y gozan de buena voluntad pueden ser buenas videntes, ya que las artes adivinatorias requieren de una espíritu limpio y sereno. Es por eso por lo que existen supuestas videntes que en realidad son cartomantes que no cuidan lo anterior y que luego se ve reflejado en un elevado número de errores en sus predicciones que ensombrecen a las videntes naturales de verdad.

La situación es aún peor cuando alguna de estas cartomantes decide contratar un gabinete de personas que simplemente echan las cartas pero que no tienen dotes adivinatorias ni clarividencia. El consejo fundamental para evitar dar con este tipo de tarotistas y supuestas videntes fraudulentas es contactar con videntes de nacimiento que atiendan personalmente, ya sea en persona o a través de línea telefónica.

Está demostrado que si las tiradas de tarot no la hacen videntes de nacimiento la interpretación de cada carta o arcano será errónea, y es que cualquiera puede comprarse un libro o consultar por internet el significado de las cartas del tarot y responder a una consulta.

La videncia innata, la única fiable

Las personas que acuden y llaman por teléfono a los videntes es porque realmente necesitan escuchar una respuesta a una gran duda o porque se avecina algo en su vida que necesitan comprender y gestionar de forma adecuada. Estas personas se merecen un respeto y respuestas verdaderas y completamente fiables nacidas de una videncia real e innata y no de falsos videntes que se aprovechan de situaciones de debilidad de estas personas para hacer predicciones falsas basadas en ocurrencias e inventos sobre la marcha.

La videncia innata ha sido siempre, es a día de hoy y será en el futuro la única videncia fiable. Sea de forma directa o usando la baraja del tarot como vehículo de su don, las videntes verdaderas atienden de forma directa a sus clientes y no a través de gabinetes cuyo único objetivo es facturar.