Cuerpos del delito. Entrevista a Antonio Altarriba y Sergio García

Por Infame&Co

Cuerpos del delito es un proyecto difícil de clasificar pero muy fácil de disfrutar. Editado por Dibbuks, el libro cuenta con las ilustraciones de Sergio García para complementar los textos de Antonio Altarriba. ¿O es al revés?.

El libro incluye un desplegable que hace que nos replanteemos toda la historia y el modo en el que se relacionan imágenes y textos haciendo participe al lector del juego que los autores crean.

Con los autores conocemos un poco mejor el libro y el modo de jugar con él.

Pregunta: ¿Qué es Cuerpos del delito?

Sergio: Cuerpos del delito, básicamente, es un contenedor de historias. La idea surge de los dibujos que hace la policía en el suelo cuando alguien muere, generalmente asesinado. Lo que pretendíamos es descubrir que historia tiene ese dibujo de tiza.

Lo que hicimos fue dibujar la silueta de un soldado y en el interior contar su historia y la de su muerte, todo ello en un formato póster. Todo ello acompañado por los maravillosos textos de Antonio. Unos relatos cortos que complementan la historia y que, a su vez, también están ilustrados.

Antonio: Lo que me gusta del formato es la complementariedad de lecturas entre los textos, que cuentan la historia de los 4 personajes protagonistas, las ilustraciones y el póster. Se van superponiendo por capas niveles de lectura de la historia. Si solo ves el póster puedes ver la acción. Es una primera capa en la que vemos los desplazamientos de los personajes en la geografía de Sarajevo. Los textos con sus ilustraciones le dan profundidad a esa acción. Allí vemos sus motivaciones, lo que les ha llevado a ese punto e, incluso, lo que sucede después de ese momento que les ha llevado al asesinato. Me parece una idea innovadora.

P.: Es por una parte un libro con texto, por otra parte un póster y además lo publica una editorial de cómics.

A.: Sergio es un experto en la experimentación en formatos y la forma de lectura del relato. El reto que tienen las editoriales de cómic es buscar nuevas combinaciones. Me hacen gracia los jóvenes que hablan de cómic post-narrativo, en la que desarrollan historias muy plásticas, muy pictóricas y dentro de esa explosión estas fórmulas mixtas entre texto e imagen hay un territorio muy rico a explorar en el que puede entrar nuestra obra.

S.: Os cuento una anécdota. Los premios Alonso Cano, como todos los demás, tienen unas bases concretas: número de páginas, cómo tienen que ir montadas, etcétera. Casi todos los trabajos están realizados dentro del ámbito universitario y varios alumnos míos se presentaron. Uno de ellos presentó el mejor trabajo en forma de desplegables y el presidente del jurado decidió descartarlo porque decía que no se atenía a las bases del concurso. Hemos acordado que esas bases tienen que cambiar porque el mundo del cómic está cambiando. Igualmente la ilustración ha avanzado mucho en cuanto a la manipulación, formas de plegado, que no huyen de la forma tradicional, sino que la complementan. Todo este mundo ha tardado mucho en llegar al cómic pero cada vez vemos más trabajos que empiezan a publicarse siguiendo este tipo de sistemas que creo que enriquecen al medio.

P.: La forma del póster recuerda a Mono y Lobo, obra con la que tuviste, Sergio, problemas para convencer al editor (Delcourt) del formato.

S.: Sí, lo que pasa es que estamos teniendo mucha suerte con Ricardo de Dibbuks que está demostrando tener una gran visión de futuro y nos está apoyando muchísimo. Es importante que el editor crea en el proyecto. Con él es fácil encontrar una solución gráfica a los problemas que le planteamos.

P.: ¿Cómo nace Cuerpos del delito?

A.: Creo que fue en Granada. Me invitó Sergio a formar parte del jurado de una tesis que él había dirigido. Allí conocí mejor los conceptos sobre las que trabaja desde hace tiempo. Ese tema que le preocupa que es el de los contenedores, es decir, como el propio soporte puede condicionar la lectura. A partir de ese encuentro surgió la oportunidad de colaborar. Yo siempre he estado muy abierto a experimentar y podríamos decir que Sergio ha puesto el cuerpo y yo he puesto el delito.

Él planteó la formula y yo propuse el argumento. La historia del francotirador y el soldado ambientado en Sarajevo. También la presencia del tabaco como un elemento narrativo que servirá de hilo conductor entre los distintos cuerpos del delito que tenemos intención de montar.

S.: En realidad empezó todo un poco antes. Concretamente en Málaga en otras tesis doctoral. Estábamos los dos en el tribunal de la tesis de Pepo Pérez sobre Frank Miller. Es allí cuando nos conocimos por primera vez y nos planteamos hacer una historia juntos que al final no salió pero que seguro que retomaremos en el futuro.

Cuando Antonio vino a Granada le conté toda la idea porque siempre me ha interesado trascender las posibilidades de la página. Hay un libro de Ray Bradbury, El hombre ilustrado, que cuenta la historia de un señor que va totalmente tatuado y los tatuajes cobran vida. Después de leer el libro hice un boceto y salió la idea del cuerpo y me resultó muy sugerente. Muchas veces esos dibujos se quedan muertos sobre los mesa y resucitan meses después, como pequeños zombis que quieren contar su historia. Es lo que sucedió en este caso. A Antonio le enseñé un pequeño prototipo de como funcionaba el sistema del cadáver para que viese cómo se articulaba y fue muy amable y enseguida accedió a trabajarlo, lo que le agradezco mucho. Teníamos el contenedor y Antonio puso el contenido.

P.: Las aportaciones de ambos se complementan a la perfección. No sé cómo ha sido el proceso para conseguirlo. Al final del libro, Sergio, hablas un poco de él. ¿Cómo ha crecido la historia?

A.: La parte más problemática fue el guión del póster. Había que tener en cuenta la relación entre viñeta y viñeta para que se pudiera seguir sin que hubiese mucha confusión. Había que tener presente la posición del cuerpo y sus pliegues en el codo o el brazo. Una vez yo tuve el guión Sergio tuvo que hacer las adaptaciones pertinentes porque no es lo mismo planificar en una página con viñetas rectangulares lo que va a ocupar la historia que adecuarlo todo a esta distribución.

Sergio me dijo que le dejase hacer los ajustes para que todo encajase y así lo hizo.

La parte de los textos y la ilustración fue más sencillo. Yo hice los textos respetando unos módulos estables. Hay 2 personajes principales cuya vida se resume en 5 capítulos más largos y hay otros 2 secundarios que se cuentan en 2 capítulos más breves. Sergio escogió los momentos a ilustrar. Son ilustraciones muy simbólicas y sugerentes.

S.: Antonio empezó a contar la historia por Mirosnav. Era un guión más técnico. Los guiones de Antonio son muy visuales pero en este caso era más complicado de adaptar al pie de la letra cada uno de los planos. Por ejemplo, el personaje tenía que subir la pierna por la rodilla y en el relato estaba bajando. Se creaba una contradicción gráfica. A partir de ese momento Antonio me entregó el guión de un modo mucho más visual y enseguida encajamos. Con Antonio es muy fácil trabajar.

En cuanto a las ilustraciones, en ese momento estaba interesado por la ilustración editorial de los periódicos, que suele ser muy conceptual. Intentamos darle ese punto a los dibujos que complementaban a los textos para que todo funcionase como un conjunto.

 

P.: Sorprende el estilo de dibujo porque la mayoría de tu trabajo que nos ha llegado bebe mucho de la literatura infantil y juvenil. Este paso al blanco y negro y este tono tenebrista resulta más sorprendente que la propuesta formal.

S.: Quería cambiar de registro. Técnicamente me aburro mucho haciendo siempre lo mismo. Mi padre siempre dice que soy culo de mal asiento y me gusta cambiar. Hacer un libro de este tipo con un dibujo más adulto me apetecía mucho. En el libro hay varias técnicas de dibujo. Toda la parte del póster está hecha con estilógrafo y sin embargo todas las partes del texto están dibujadas digitalmente. La parte de atrás es estilógrafo pero con otro estilo distinto.

 

P.: En el making of vemos los pasos que dais hasta llegar al blanco y negro puro. Primero planteas un dibujo basado en los rojos y azules.

S.: Al principio sí. Me recordaba a ciertas estéticas de principios del siglo XX pero al escanearlo vimos que no funcionaba bien y decidimos hacerlo en blanco y negro. Más bien en bicromía. El rojo aparece en los momentos de mayor tensión como en el disparo o la sangre. Creo que funciona mejor así porque el otro modo hubiese creado más confusión en la composición final.

P.: Cuerpos del delito tiene al tabaco de fondo, de hecho, Antonio, haces una introducción muy crítica con una industria que criminaliza al consumidor.

A.: La idea es que la serie tenga distintos tipos de fumadores y de usos del mismo. El planteamiento siempre es el mismo. El tabaco puede ser un desencadenante, un factor narrativo esencial para la trama. Es la colilla que François tira la que le permite a Miroslav disparar pero, lógicamente, el tabaco no es lo que mata. No solo el tabaco.

Es importante la introducción porque el uso que se hace actualmente del tabaco desvela la gran hipocresía de la sociedad en la que vivimos. Estamos rodeados de elementos tóxicos. El otro día estaba en Francia y han empezado a retirar unos envases de plástico que son muy cancerígenos. Están rodeando a los alimentos y no se nos avisa suficientemente. En el caso del tabaco el planteamiento es que está envenenado, lo han envenenado ellos más para crear la adicción pero te advierten de que puede matar y te lo van a cobrar en forma de impuestos. Este sistema que prioriza el beneficio económico frente a la salud de sus consumidores encierra una contradicción en si misma que me parecía muy reveladora y lo usaremos de nexo en la serie.

P.: Cuerpos del delito enlaza con la serie que estás realizando con Keko, en la que pones en solfa una crítica a distintos elementos de nuestra sociedad.

A.: Sí, uno de los temas es la diferencia entre el discurso bienintencionado y democrático en el que los ciudadanos participan libremente, con una libre iniciativa en el mercado y un discurso de que si tienes imaginación y talento vas a triunfar. Frente a ese discurso oficial tenemos una realidad muy diferente. Vivimos en una sociedad en la que se busca el beneficio a cualquier precio. En “Yo, asesino” vemos que la libre competencia es una pulsión de eliminación del otro. Si yo tengo una empresa voy a intentar, no solo mejorar mis beneficios, sino también eliminar a la competencia para tener una mayor cuota de mercado. Es un campo de batalla inmisericorde que contrasta con el bonito discurso bienpensante generalizado. Ahora que me estoy haciendo viejo me parecen temas importantes. Veo que la literatura y el cine están un poco alejados de la realidad. Hasta los años 60 había corrientes en el arte en las que se denunciaba a la sociedad en la que vivían. Hoy la creación se está diluyendo mucho en el entretenimiento. No interesan las visiones catastróficas de la realidad. Todos buscamos el mensaje positivo y creo que nos distrae mucho de nuestra realidad.

P.: Otro problema de nuestro tiempo es que la participación del lector es, cada vez, menos activa en la recepción del mensaje. Los dos trabajáis en intentar encender la bombilla del lector.

S.: Esa es la idea. Que tenga que reflexionar y se encuentre con formatos distintos.

A.: Habrá que ver como funciona el libro pero tengo la percepción de que hay un cierto interés por participar más cada vez. De entrada el cómic es más implicador que la literatura en la medida en la que no tienes que imaginar lo que estás viendo. Puedes entrar por la ventana que es la viñeta y compartir el escenario con los protagonistas. Con el póster tienes que dar un paso más y desplegarlo, después buscar el modo de lectura adecuado. Es un libro que busca la implicación del lector. Es un monstruo que abre las fauces y te invita a entrar en su interior. Es un libro que habla de las guerras, de como los seres humanos se malean y siguen caminos muy crueles.

P.: En la historia, Sergio, utilizas elementos que están muy presentes en tu obra. Utilizas la forma del cadáver como contenedor de la historia, como los antiguos indios pintaban en las pieles de bisonte, y por otra parte está muy presente la multilinealidad, en la que se hace cómplice Antonio.

S.: A mí me gusta investigar cuando trabajo en el mundo del cómic. Trabajo en una institución en la que se espera que lo haga así que todo funciona de un modo adecuado.

Me interesan mucho los mapas conceptuales, las formas de plegado. Todo va evolucionando. En mi trabajo para el mercado americano estoy haciendo una narración híbrida entre el cómic y la ilustración. Es una suerte de narración híbrida ilustrada sobre fondo continuo. Me imagino que seguiremos trabajando en formatos de experimentación narrativa que es lo que me interesa. Me gusta trabajar con buenos guionistas que me permiten visualizar y poner en práctica los conceptos teóricos. Eso me parece importante porque sino quedan en nada.

 

P.: Leyendo el making of que acompaña al póster vemos una serie de coincidencias entre vuestras trayectorias. Una de ellas es el bustrófedon.

S.: Sí (Risas) Lo comentábamos el otro día precisamente. Él pertenecía a un grupo de que llamaba Bustrófedon en su tierna infancia. Es la escritura en arado que los fenicios usaban para la representación en un sistema gráfico, aunque más tarde se alteró y la forma de escritura actual se llevó también al mundo del cómic. Pero sí, los dos somos hombres bustrófedon.

A.: Tampoco es una figura muy conocida. Parte de la idea de que una línea la escribes de izquierda a derecha y la siguiente lo haces de derecha a izquierda. La traducción literal sería: como ara el buey. El campesino, cuando termina de arar un surco no vuelve al principio sino que vuelve arando al primer punto.

Yo recuerdo que cuando nos constituimos como grupo bustrófedon reivindicamos que se trataba de una escritura alternativa, que es lo que pretendíamos en el cómic cuando empezábamos. Estamos hablando de mis comienzos y, casualidades de la vida, nos encontramos años después dos hombres bustrófedon.

S.: Teníamos que firmar como el equipo bustrófedon, o mejor, el nuevo bustrófedon (risas).

P.: En tus comienzos, Antonio, juegas con el medio para buscar nuevas formas de narrar. Con la novela gráfica lo haces de un modo más tradicional pero con Sergio vuelves a estos orígenes.

A.: Así es. Tanto en escritura como en cómic siempre me ha gustado innovar y buscar nuevas formas de contar, creo que por eso nos entendemos tan bien Sergio y yo. Estuve muy vinculado, ahora ya menos, con un grupo creativo bastante activo en Francia, que es el Oulipo, el «Taller de literatura potencial», gente que trabaja a partir de trabas muy concretas y juegos de experimentación muy exigentes. Para explicarlo mejor, un ejemplo. La novela de George Peret, en la que decide no utilizar la vocal más empleada en francés, que es la letra E. Se llamaba La Disparition. Siempre me han interesado estos juegos de estilo.

De todos modos, aunque pueda parecer que El arte de volar y el Ala rota tienen una narrativa más lineal hay, igual de un modo más oculto, muchos juegos formales.

En cualquier caso para mí ha sido muy inspirador volver a este tipo de juegos con Cuerpos del delito.

S.: Es gracioso Antonio, porque si tu vienes del Oulipo yo, paradójicamente del OuBaPo, que es su hermano pequeño y que se expresa en el cómic. Allí están Lewis Trondheim y compañía y yo soy el único integrante español creo. Así que los dos somos oulipianos, oubapianos.

P.: La experimentación en Francia, Sergio, te ha dado muchas experiencias que has podido, como comentaba Antonio, introducir de un modo más clásico en otro tipo de relatos.

S.: Sí. En Francia hemos hecho de todo. Hemos experimentado mientras nos han dejado. A veces es complicado porque al lector de cómic, sobre todo al francés, le cuesta adaptarse a otras formas de contar. Son lectores muy clásicos. En España creo que estamos más abiertos, quizás porque estamos acostumbrados a ver ilustración también. Lo veo en mis alumnos, que se sienten muchas veces ahogados por la retícula tradicional y enseguida quieren hacer cosas nuevas. Hay una influencia, además, de los videojuegos que van a influir en el lenguaje del cómic. Estos mestizajes son muy interesantes y van a definir el modo en el que contamos las cosas.

P.: En el libro todos los hechos están enlazados entre sí. De lo grande a lo más pequeño, todo tiene su influencia en el resto de elementos.

S.: Esa es una virtud de Antonio, que ha hecho la historia.

A.: Te das cuenta de que son dos personajes diametralmente opuestos como ha sabido plasmar Sergio. Miroslav es delgado y enjuto. Lleno de aristas y de mala leche y François es un hombre afable y redondito. Son dos personajes de procedencias e historias muy diversas que se van a cruzar en un momento muy definitivo para ambos. La historia busca encontrar todos los hechos que llevan a que se produzca ese cruce. Una de las cosas que me gusta es que hay todo ese despliegue gráfico en el póster pero la linea de conexión entre las dos existencias es una ligera linea roja que une sus dos historias. Esa línea está marcada por toda la existencia de sus protagonistas. Todos los acontecimientos están relacionados entre si hasta el desenlace fatal en este caso.

P.: En el cuento te incluyes, Sergio, como personaje y te introduces en el making of para hacerte cómplice del lector en el juego en el que va a participar.

S.: Lo que aparece en el making of forma parte de un artículo que escribí para un libro científico sobre las formas de comunicación que se escribió aquí en Granada. Lo mostré el artículo a Antonio y le pareció pertinente incluirlo. Le pedimos permiso al coordinador del libro y lo que hicimos fue adaptarlo al Cuerpo del delito. El artículo se basaba en Caperucita Roja y hablaba de contenedores de historias pero lo adaptamos a los cadáveres. La idea de base era demostrar a la comunidad científica que también dibujando se pueden transmitir conocimientos científicos.

P.: En tu caso, Antonio, la visibilidad que te ha aportado El arte de volar ha hecho que puedas asumir proyectos más arriesgados y muestre a un público mayor el trabajo de tus compañeros de viaje.

A.: Sí, desde hace unos años no doy crédito a la vida que llevo. Llevo trabajando en el mundo del cómic y de la escritura desde muy joven pero hasta El arte de volar no ha habido un encuentro entre los proyectos que planteaba y las necesidades del editor que lo iba a publicar. Una de las cosas que me hacen más feliz de la situación en la que me encuentro es que, de momento, no tengo que pasearme tanto con el proyecto debajo del brazo para que me lo acepten los editores y algunos trabajos más difíciles como Cuerpos del delito enseguida han encontrado su lugar. Como ha dicho Sergio, ya teníamos un editor predispuesto, Dibbuks, que conocía además las peculiaridades de su trabajo y era consciente que la imprenta no iba a ser fácil.

He tenido mucha suerte de poder llegar a un punto en el que puedo plantearme trabajos más o menos atrevidos. Me acuerdo del momento en el que les planteé a los franceses la historia de “Yo, Asesino” después de “El Arte de volar”. Eso sí que fue un pulso intenso porque les pareció que me equivocaba y no entendían que después de un libro tan lleno de sentimientos me centrase en una historia tan negra y fría. Para ellos eso me iba a hacer perder los lectores que había conseguido pero como era lo que quería y ha funcionado no se han atrevido a decirme más. No sé lo que durará pero mientras pueda voy a aprovechar mientras me dejen.

P.: Es una reivindicación además de tu trabajo, Sergio, que eres más conocido fuera de nuestras fronteras.

S.: Eso creo. Por suerte estoy contando con la complicidad de Dibbuks, que es una editorial que está editando trabajos que tampoco serían posibles en otros países. Cuando eres más joven intentas contentar a los editores pero llegado a una edad tienes que tomar decisiones y en este caso la apuesta fue por experimentar a riesgo de no publicar. De hecho muchas historias se han quedado por el camino, claro. Mi caso es mucho más humilde que el de Antonio pero hago lo que quiero hacer y dibujo lo que quiero dibujar.

Con Antonio además es muy fácil trabajar y es muy agradable de tratar. Cuando pasas tanto tiempo colaborando con alguien es importante tener buen feeling y con Antonio es todo muy sencillo.

A.: Yo creo que una buena colaboración artística se sustenta en una buena conexión personal. Es importante estar en sintonía. No solo admiro la creatividad de Sergio. Me parece una persona muy honrada a todos los niveles. Es muy exigente y yo también y eso es una base de conexión.

De todos modos los amigos con los que tengo más relación son Kim, Keko o Laura, con los que he colaborado y coincido mucho por las presentaciones y hablamos habitualmente con la excusa del libro. Con Sergio pasa lo mismo.

P.: Hablabais de hacer una serie de Cuerpos del delito.

A.: De momento hay otras dos historias que tengo bastante definidas. La siguiente de la serie ya está incluso abocetado el cuerpo por parte de Sergio, que ya conoce la base argumental.

No descarto poder hacer que la serie tenga además de unos elementos comunes, como es la visión crítica del mundo que vivimos, del tabaco, etcétera, que compartan otros espacios para dar una cohesión global a la serie.

Es un planteamiento que, aun teniendo unas pautas formales relativamente rígidas como tener que contar la historia dentro del cuerpo, permite jugar con distintas épocas y lugares. La idea es que no sean demasiado lejanas. Este primero transcurre en Sarajevo en 1994. Vamos a tener un margen de unos 40 o 50 años desde el momento actual. Siempre enfrentados a una sociedad como la actual y con personajes que viven en un mundo tan injusto y avasallador como el que vivimos. Ese es el tapiz de fondo sobre el que vamos a tejer las historias de la serie. De momento vamos a ver cómo funciona el primer libro. Ya tengo clara la planificación de la segunda historia pero hay que darle muchas vueltas. No es como una novela gráfica en la que puedes extenderte sino que tiene que estar todo muy medido para ajustar el número de viñetas a la posición del cuerpo.

P.: ¿Cómo te enfrentas en tu caso a la nueva colaboración, Sergio?

S.: Las siluetas del primer y segundo cuerpo salieron casi a la vez. Antonio me pasó varios relatos entre los que se seleccionaron tres y comenzamos con el de Sarajevo, que es el primer libro.

La forma general del cuerpo está hecho y habrá que trabajar la documentación. Ahora Antonio anda trabajando con Keko así que lo abordaremos más adelante.

P.: ¿Proyectos?

S.: Recientemente se ha publicado Moby Dick en el New York Times. También estoy haciendo La bella durmiente con Dibbuks en la línea de Caperucita y, también para Dibbuks estoy haciendo con mi mujer Lola un póster gigante con un barco fantasma. Serán unos microrelatos que irán ilustrados. Y si todo va bien empezaremos en octubre con la segunda parte de Cuerpos del delito.

A.: En mi caso sigo con “Yo, loco”, segunda parte de la trilogía que estoy haciendo con Keko. De aquí a septiembre espero acabar el guión y luego retomaré con Sergio el proyecto.

Keko está haciendo un trabajo gráficamente un poco complicado por los escenarios en los que transcurre. Como en “Yo, asesino” hay un trasfondo artístico y lo que está haciendo Keko es estupendo como todo lo que hace. La idea es que esté terminado a principios de 2018 y que está planteado que salga a mediados de abril o mayo.

Links de interés:

Entrevista a Sergio García en CuCo

Call me Ismael: Sergio García en el New York Times

Entrevista a Antonio Altarriba por su trayectoria

Entrevista a Altarriba y Kim

Entrevista a Altarriba y Keko

Página de Antonio Altarriba