Deadpool: No es la típica película de superhéroes

A la hora de hablar de películas de superhéroes, siempre he tendido a diferenciar entre dos tipos, dos sacos en los que meter a varias películas, aunque dentro de un mismo saco puedan ser unas indudablemente mejores que otras, depende también del contexto. En esta separación que hago diferencio entre la trilogía de El Caballero Oscuro (Batman para los más puristas) de Christopher Nolan, y el resto de películas de superhéroes. Independientemente de la alta calidad de dicha trilogía, la cual está ahí, a mí nunca me parecieron “pelis de superhéroes”. Batman es un superhéroe, sí, pero el hecho de que salga un superhéroe no significa necesariamente que la película sea “de superhéroes”.

A veces, y sobre todo en el cine, tendemos a clasificar todo y, consecuentemente a simplificar (que irónicamente es lo que hago yo al separar estas películas del resto, pero que sea mi opinión no significa que esté bien). No sé si fue Nolan, el Batman de Bale, la sobresaliente aparición del Joker…pero estas películas tenían algo diferente.

En el otro saco, tenemos películas que, si bien no dejan de ser muchas de ellas buenas, se acercan más a lo que se entiende por cine de superhéroes (el tipo que llega, hay muchos puñetazos, vence a los malos y fin, el caso de Los Vengadores son varios tipos).

Lo sé, esta es la simplificación que tanto crítico, pero el 98% de las películas de superhéroes son así (desgraciadamente en ese saco van Watchmen, Kick-Ass, alguna de la saga X-Men o incluso Guardianes de la Galaxia). Con Deadpool tengo sentimientos encontrados.

Obviando la masiva aunque efectiva campaña de publicidad, la película es entretenida hasta límites difíciles de explicar. Y lo cierto es que las expectativas eran altísimas (por el tema de la publicidad ya digo). La gente que va a verla ya va predispuesta, sabe que va a ver al tonto del traje rojo hacer tonterías.

Y, aun así, salieron del cine y no se sintieron defraudados, ni mucho menos. Quizá el mal sea ese, que estamos acostumbrados a que en el tráiler te muestren casi toda la película, y Deadpool no se libra de esto. Lo que ves es lo que hay, pero lo que hay es alucinante.

En vez de pensar que Deadpool puede ser el Torrente de los superhéroes (que semejanzas las hay), prefiero pensar que nuestro amigo gamberro es un Quijote moderno (salvando las distancias). Un tío que no sólo es una parodia, sino que además ridiculiza y pone al desnudo el mundo de los superhéroes y, consecuentemente, a éstos. Es precisamente este aspecto el que me llama más la atención del film.

Deadpool es una película que sabe reírse de sí misma, y lo más importante, que es capaz de contagiar esa risa al espectador. Pensad en ese amigo vuestro que es el típico “hater” que siempre está criticándolo todo. Ese tío, se sienta a ver la película y se pone a señalar todos y cada uno de sus defectos.

Deadpool coge esto y le da la vuelta, lo usa a su favor, se critica a sí misma según trascurre (un ejemplo es la coña de que no podían contratar más X-Men). Vuestro amigo se queda sin argumentos, no puede hacer nada más que levantarse y aplaudir una vez que ha acabado.

Esto se logra en gran medida tanto a la simbiosis Deadpool-Ryan Reynolds (del que no hace falta decir que el personaje le queda como un guante) como a que éste rompa la cuarta pared y se dirija al espectador. Esto no es nada nuevo (mismamente lo podemos ver con Kevin Spacey en House of Cards), pero sí algo que no vemos en “las pelis de superhéroes”.

Iron Man, el Capitán América, Thor…esos superhombres elegidos que están varios escalones por encima de nosotros y de los que tenemos que depender para todo. Esos jamás nos hablarían, ni siquiera nos dedicarían una mirada. Deadpool no es un superhéroe (ni sé siquiera si es antihéroe), es de los nuestros, un tipo más al que la vida le dio limones, decidió hacer limonada y compartirla con el resto. Y con esto volvemos a mi problema, qué hacer con ella, en qué saco la meto. No se parece a la trilogía, ni se parece al resto. Deadpool es diferente.

– La escena postcréditos es imperdible, una muestra más de que esta peli caricaturiza todo lo establecido, y por lo menos nos deleita 10 minutos más teniendo en cuenta lo corta que es (o lo rápido que se le pasa a uno)

– La frase final es igualmente imperdible y me gustó mucho porque no fue de esas frases que se dicen por decir, porque quedan bien, era una frase acorde a lo transmitido durante la película. Cito de memoria: “Un superhéroe no es aquel que siempre se queda con la chica, es la chica la que saca el héroe que llevas dentro”

Por Patxi Álvarez