Dr. Feelgood + The Daltonics: Cuestión de carisma

La verdad es que los cuatro veteranos doctores sudaron la camisa (foto: Carlos Martín).

CAL: *

Jueves 6 de junio de 2019, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 15-18 €.

 

 

Teloneados por unos The Daltonics bilbaínos que a lo tonto casi les roban la merienda, los mitos del pub-rock inglés defendieron el blues, rocanrolearan y pusieron en danza al respetable entregado y entrado en trance: la peña cantaba, chillaba, aullaba, bailaba, se golpeaba el cuerpo como si fuera una percusión…

 

El viernes acudimos a una cita con la historia del rock and roll y de la nuestra personal: fuimos a ver a la leyenda del pub-rock Dr. Feelgood (Canvey Island, Essex, 1971) en el Kafe Antzokia, donde se congregaron casi 400 aficionados (aunque por las fotos no parece tanta gente). Los doctores estuvieron teloneados por los bilbaínos The Daltonics (este es su Bandcamp), y en serio que no me hizo gracia que a su carismático baterista, Dani Oñate, le hubieran colocado su instrumento a ras de suelo, y más sabiendo luego que prestó sus platillos para la batería de los ingleses, colocada sobre una tarima («me lo han pedido ellos», a lo cual accedió con la generosidad que le caracteriza).

Dani Oñate, encajonado entre tambores )imagen de móvil: Sugar Velasco).

En el centro del escenario, sosteniendo el corpus del quinteto e inocentemente ignorante de la evidente envidia que provoca en el cantante daltónico Ron (sí, le llaman así por la bebida alcohólica que tanto le gusta), un Ron siempre eclipsado, ensombrecido por el carisma de su tamborero, desde el personal hasta el estético (este viernes escogió una camisa de leopardo), un Ron que pugnó para hacerse notar (cantó entre el respetable, sopló la armónica y usó atrezo como un portero automático para adornar su actuación a lo Gurruchaga; no es despectivo: de hecho, Gurruchaga dio en 2018 uno de los mejores conciertos del año y así lo contamos) a lo largo de un cancionero de 14 canciones de las que atestiguamos solo las siete últimas (estábamos en un bar viendo el fútbol: Islas Feroe-España).

Ron, el cantante daltónico, entre el respetable (imagen de móvil: Javier Ron).

De la segunda mitad destacaríamos su óptima composición, ‘AP-8’ (una adaptación del clásico ‘Ruta 66’ que resolvieron mucho mejor que esa noche los propios Feelgood), su fusilamiento de los Who en el escatológico ‘A cagar a tu bar’ (con míster Oñate levantando el ritmo casi como Keith Moon), la versión del ‘Estricnica’ de los Sonics en logrado español o su novedoso ‘Viudas de Epalza’, tema del que pronto lanzarán un video clip (están grabando un nuevo EP con Martín Cápsula a los mandos). Acabaron The Daltonics su calentamiento y Dani Oñate, aclamado por el público centenario, mientras le arrojaban calcetines en señal de reconocimiento hubo de regalar sus baquetas, también algún setlist, y se hartó de estrechar manos de los fans. Cuestión de carisma.

Parte del público atento a la tarima durante la intervención de los Doctores (foto: Carlos Martín).

El baterista de Dr Feelgood, Kevin Morris, también es el líder del veterano cuarteto británico, aunque no destaca tanto en la labor ni el carisma como Dani. Morris es el jefe, el dueño de la empresa, aunque no deja de ser un currante del rock que ficha en esta clínica melómana desde 1983. Se podría pensar que los actuales Dr. Feelgood son una suerte de grupo auto-tributo, pero atesoran crédito para hacer lo que hacen. Sin embargo, a nivel de personalidad ninguno de los cuatro miembros iguala al dúo fundador: ni a Wilko Johnson, el guitarrista de la Telecaster sincopada (militó del 71 al 77; superviviente del cáncer, Wilko aún conserva carisma: dio un concierto patético en el pasado BBK Music Legends de Sondika y la mayoría del público le aplaudía con las orejas) ni al difunto Lee Brilleaux a la voz, la armónica, el tabaco y el frasco (muerto por cáncer hace 25 años, con solo 41; al frente de la banda estuvo desde el 71 al 94). Hum…, en los Dr. Feelgood originales irradiaban carisma hasta la base rítmica patilluda y bigotuda formada por The Big Figure (batería) y John B Sparks (bajo).

Kevin Morris, un currela de los tambores, pero el jefe de la empresa Dr. Feelgood, donde entró en 1983;; en 2014 me dijo en entrevista: «Tengo muchos bateristas favoritos, incluyendo al héroe de mi niñez Keith Moon (el de los Who). También Tony Williams, Elvin Jones, Max Roach, John Bonham, Ian Paice… La lista es interminable. Otros de mis músicos favoritos son Miles Davis, John Coltrane, Jimi Hendrix, Muddy Waters y Frank Zappa, por nombrar unos pocos» (foto: Carlos García Azpiazu).

Dr. Feelgood tocaron 18 temas en 84 minutos crecientes. Con la elegancia escénica que caracteriza a los músicos ingleses (corbata el guitarrista, americana el vocalista…), los doctores, en la segunda fecha de una gira española que de jueves a domingo les paseará por Madrid, Bilbao, Pamplona y Bescano (Gerona), abrieron saludando en euskera («gabon, Bilbo», dijo el guitarrista Steve Walwyn, y «zer moduz» completó el cantante Robert Kane, el más juvenil de los cuatro veteranos) y a pesar del sonido al principio renqueante (en la inaugural ‘Drives me crazy’) conectaron al instante con el respetable. Y es que a veces eso pareció una liturgia nostálgica y autocomplaciente: en el pub monolítico ‘I can tell’, en el ‘Been down so long’ original de los Doors que con largo punteo resonó a invocación del british boom blusero sesentero de los Yardbirds y tal, o en el ‘Back in the night’ con los coros del respetable en plan Judas Priest, y no es exageración. Ya saben que los doctores usan muchos estribillos para que los coree el oyente sanamente… o no.

El benjamín de Dr. Feelgood, el cantante Robert Kane, en la empresa desde 1999 (foto: Carlos Martín).

La gente, casi 400 personas, ya se ha dicho, estaba en trance: cantaba, chillaba, aullaba, bailaba, se golpeaba en el cuerpo como si fuera una percusión… «El público está más entregado que en su última visita al Satélite T», observó Raúl El Guapo. Claro, en ese bar la peña se sentaría apretada, comprimida como en lata de sardinas (por eso no fui yo). Pero el Kafe Antzokia se calentó del todo y el bolo tomó altura mediante composiciones desde siempre estupendas (la supercool ‘No mo do yakomo’ y ‘Milk & Alcohol’, ambas de los 70, de cuando estaba a la guitarra el genial y ya difunto Gypie Mayo; 77-81), con la infaltable ‘Roxette’, con la slide a cargo de Steve Walwyn echando chispas (moviendo al gentío con el boogie de Elmore James ‘Dust my broom’, sonando hippie en la escuela de Canned Heat en el ‘Rollin’ And Tumblin’’ de Muddy Waters que cantó el propio guitarrista y que tres días antes, el martes en La Nube, también versionó el flamígero bonaerense Damien Domínguez), e incluso con la banda reivindicando el blues (un ‘Shotgun blues’ de Sonny Boy Williamson lento y con punteo espectacular y templado a cargo de la Squier Telecaster Affinity, la marca B de Fender -«¡ya basta, tío!», suplicaba un sujeto emocionado-, un punteo largo que acabó de repente, fue ovacionado y apareció el cantante con una copa de vino blanco para el hacha; después el boogie ‘Mad man blues’ de John Lee Hooker, primero en trío escueto y sin bajo, y al final con el bajo de P H  Mitchel convirtiendo el momento en rocanrolero).

El guitarrista Steve Walwyn durante el bis rock-a-roller (foto: Carlos García Azpiazu).

Y en el epílogo Dr. Feelgood abundaron en el rock and roll: ‘She does it right’, ‘Down at the doctors’ con el hacha bajando entre el público que le hacía fotos y bailaba a su vera, en la despedida con el ‘One more shot’ de JB Lenoir mutado en rock and roll con efecto muelle que puso en danza a todo el personal… Y el bis fue totalmente rocanrolero, estuvo abierto con un ‘Route 66’ saltarín pero inferior a la mentada y previa revisión retitulada ‘AP-8’ de los Daltonics, y estuvo cerrado con el doble popurrí alargado que aleó el ‘Tequila’ de los Champs, con Robert Kane bailando aflamencado y gustándose, y el ‘Bony Moronie’ de Larry Williams, o sea el ‘Popotitos’, para que no decayera la fiesta. Eso, que no decaiga.

ÓSCAR CUBILLO

Al acabar el show: los doctores, los daltónicos y algunos fans en el camerino (imagen de móvil: Luis Castellanos).

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Author: bilbaoenvivo

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