El placer sexual femenino, de tema tabú a generar impacto mediático

Cuando Cristobal Colón llegó a América creyó haber descubierto un continente. El mal llamado descubrimiento de América es uno de los más claros ejemplos históricos de eurocentrismo. Claro que había humanos habitando América, aunque sí es cierto que no se puede afirmar que esos indígenas supieran de su propia existencia.

Otro Colón, Mateo Renaldo, fue el «descubridor» del clítoris, algo también sorprendente ya que es inusual creer que las mujeres no supieran que lo que tenían en su zona pélvica era un órgano de placer. En los miles de años del ser humano habitando el planeta Tierra, ¿ninguna mujer había experimentado un orgasmo antes de 1959, aunque solo fuera por el roce inocente de una mano?

El placer sexual femenino ha estado ninguneado, oculto, siempre ha sido tema tabú, y el clítoris y la revolución que han supuesto los succionadores de este órgano en los últimos meses es otro buen ejemplo de ello.

Hasta Freud menospreció el placer sexual femenino

Cuando hablamos de que el placer sexual femenino siempre ha estado oculto y silenciado hay que hacer referencia no solo a la población en general, sino también a grandes pensadores de la historia.

El caso de Sigmund Freud es especialmente significativo. El padre del psicoanálisis, quien describe entre otros, el Complejo de Edipo (positivo y negativo), sostenía que las mujeres que obtenían placer a través del clítoris eran inmaduras y exóticas.

Una vez más en la historia, el placer sexual femenino estaba supeditado al del hombre, porque Freud pensaba que solo las mujeres que alcanzaban el clímax mediante la penetración vaginal habían evolucionado hasta convertirse en mujeres maduras y desarrolladas.

El machismo de estas ideas, transmitidas durante generaciones, ha tenido como consecuencia a lo largo de la historia un continuo silenciamiento del placer femenino, lo que ha derivado en no pocas frustraciones femeninas en el ámbito sexual. En la actualidad sabemos que más del 80% de las mujeres necesitan la estimulación directa del clítoris para llegar al orgasmo.

El clítoris, la gran fuente de placer femenino

Según la literatura científica, el clítoris es el único órgano que posee la mujer dedicado exclusivamente a proporcionarle placer. Uno es más que cero, que son los que presenta la anatomía masculina.

Para conseguir ese placer, este órgano está formado por miles de terminaciones nerviosas que ejecutan una función similar a la del pene, pero sin participar en las funciones reproductivas ni en la secreción de orina.

Los succionadores de clítoris están haciendo descubrir a muchas chicas cuánto de intenso puede ser un orgasmo clitoriano. Lelo despertará una por una las 8.000 terminaciones nerviosas que tiene el clítoris. Cada mujer debería tener uno de estos succionadores y comprobar que el futuro (y el placer) eran esto.

Hasta la gran revolución que han supuesto los succionadores de clítoris en el mercado, este órgano siempre fue el gran olvidado del aparato reproductivo de la mujer, precisamente por eso mismo, porque no tiene función reproductiva. La gran protagonista en estos estudios siempre fue la vagina.

Los succionadores de clítoris para normalizar la sexualidad femenina

El gran boom de los succionadores de clítoris puede que ayude a normalizar la sexualidad femenina, pero también resulta curiosa una idea, solo cuando se ha generado cierto impacto comercial con el placer femenino, ha pasado a ser relevante y ganar interés.

La revolución sexual, aunque lo diga una conocida canción, no ha llegado del todo. Todavía hoy en día los chicos pueden hacer bromas sobre masturbación desde que son casi pequeños, y en las mujeres sigue siendo cierto tema tabú.

La aparición de los succionadores ha permitido que estos temas se cuelen en nuestras vidas, en los medios de comunicación, en las conversaciones de whatsapp y hasta en los memes en redes sociales.

Cada vez son más mujeres las que dan el paso y se animan a adquirir un producto de este tipo. El mercado ofrece un sinfín de posibilidades, lo que obliga a las consumidoras a acertar en su elección. Si han pasado siglos hasta que se normalice el placer sexual femenino, ¿qué supone esperar unas semanas más para adquirir el modelo que más se ajuste a cada clítoris?

58 años han pasado desde que se rodara Desayuno con diamantes. Hoy, Audrey Hepburn, en lugar de comerse un croissant frente a la tienda de Tiffany, lo haría frente a Lelo. La compañía sueca de productos eróticos de lujo vende mucho más que succionadores.

Sus modelos Lelo Sona, desde el 1 hasta el Sona Cruise 2, son gusto y sofisticación. Elegantes, bonitos y muy discretos, rodean tu clítoris y lo estimulan mediante ondas sónicas, sin rozarlo. Con estos dispositivos, comienza suave, sin pensar que es un rasca y gana, y verás como tu cuerpo se estremece al sentirse estimuladas las más de 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris.

Si las mujeres han estado durante siglos silenciando su placer sexual, una vez que consiguen liberarse, ¿por qué no hacerlo a través de productos que suman a esas sensaciones únicas un toque de distinción?