El último caballero: Un montón de mierda envuelto en reluciente y cromado papel de regalo…

El último caballero. La ¿quinta? entrega de una saga quemadísima, que empezó con la entretenida y simpática Transformers, y ha ido bajando de calidad hasta esta infumable entrega. Y todo por una sencilla razón: pasta, que los robots aún son rentables y Michael Bay tendrá que seguir pagándose sus putas de lujo y sus mansiones, el buen hombre.
Después de haber sido testigo de esta atrocidad fílmica, ruidosa, espectacular y absolutamente vacía, paso a desfogarme y echar toda la bilis que su visionado te mete a la fuerza por la garganta:

-La historia: absurda, ya todo esto es un sinsentido mayúsculo, que si El rey Arturo, que si los Transformes peleaban con los nazis, que no sabes porque los persiguen ahora….que ni te enteras de nada, porque directamente la película es un batiburrillo de ideas sueltas ridículas, todas mezcladas y con calzador.

-Los personajes: estereotipo de personajes «Bay-Edition», esto es, el afectado protagonista bondadoso, heróico y sobrehumano, y la chica ultra-buenorra modelo de lencería (como el 99% de mujeres de las películas de Bay), que además es super buena e inteligente. Ahora con un 28% adicional de Anthony Hopkins, que se marca un papel de abuelete mentor cool que no se cree ni él.

-Los robots: caricaturas de personas (el graciosete, el loco, el malo-malo, el tonto, el líder) con los diálogos MENOS adecuados, que jamás pronunciaría un robot, y con un humor digno de niños de 13 años. Babean, se hacen daño (¿cómo se hace daño un robot? son de metal, hijos de mi vida, me-tal), sueltan tacos….todo lo que NO es un robot. La quintaesencia de la inmadurez argumental y lógica.

-La duración: una tortura china, un calvario de 2 horas y media que te parecerán cinco vidas. La mitad son diálogos «graciosos» (no hay bastantes comillas en el mundo para expresarlo), y la otra mitad explosiones. Todo explota. Un poco más, y explotan los asientos de mi sofá.

-Los efectos especiales: una absoluta maravilla, como siempre. En realidad, pienso que todo el dinero de recaudación deberían llevárselo los encargados del CGI y del diseño de producción, porque Bay no es NADA sin ellos, es más, son la única razón por la que esto puede ser considerado «película».

-La dirección: saturada, planos que no duran más de 3 segundos, ritmo atropellado y muy desigual, travellings repetidísimos e irreales, escenas forzadas hasta para soltar chistes ridículos…Michael Bay en su apogeo.

Una pérdida de tiempo, dinero y de neuronas. La peor de toda la saga (y eso que la segunda y la última….tela), con diferencia.

Patxi Álvarez