Fast & Furious 8: Lo que Paul Walker se llevo

Taquillera octava entrega (solo las sagas de Star Wars, James Bond, Harry Potter, X-Men y Batman han logrado tal proeza… de llegar a una octava parte sin restar un solo dolar de recaudación como producto de blockbuster) de la saga de “A todo gas”; una saga maestra y exitosa como ninguna otra (e imitaciones le han salido varias: la adaptación del videojuego “Need for Speed”, ) a la hora de mezclar espectaculares vehículos tuneados de alta gama y carreras vertiginosas con tramas policíacas más o menos interesantes y misteriosas (dependiendo de la entrega).

En esta ocasión, la pandilla amante de los coches liderada por Dominic “Dom” Toretto (Vin Diesel) se vuelve a reunir (por desgracia sin el fallecido Paul Walker): regresan Leticia “Letty” Ortiz (Michelle Rodriguez), Roman “Rome” Pearce (Tyrese Gibson), Luke Hobbs (Dawyne Johnson), Deckard Shaw (Jason Statham) y Tej Parker (Chris “Ludacris” Birdges), solo que en esta ocasión deberán luchar (siempre en colaboración con las fuerzas policiales como viene siendo habitual en la mayoría de las entregas de la saga) no solo contra una villana escurridiza con el nick Cypher (Charlize Theron) sino contra el propio Toretto que parece haber cambiado su lealtad al unirse a Cypher.

No voy a negar que “F8 – Fast & Furious 8” es de lo más distraída… en sus dos primeros tercios. La presentación de personajes en esta saga siempre se ejecuta en pantalla a lo grande (da igual de que parte de las 8 estemos hablando), con espectaculares carreras de bólidos que, en esta ocasión, Gary Gray ejecuta con una gran habilidad. Estas escenas poseen nervio propio y resultan adictivas en sus minutos. Además durante esos dos primeros tercios es cuando las lealtades de los personajes comienzan a cuajarse con cierta intriga y enigma, y cuando los equipos imposibles (ya sean de un bando u otro) comienzan a formarse.

Y todo esto se sucede en pantalla con dinamismo, con fructificación en el libreto y entre carreras, huidas y persecuciones realizadas con maestría y un agradecido gusto estético.

Y sin embargo esto no es suficiente para hacer de “F8 – Fast & Furious 8” un exponente en su género de acción… cosa que sí se puede decir mismamente de su entrega anteriores o de “Fast & Furious 5” (2011). Y que justo en lo que aciertan aquellas es en lo que erra esta octava parte: la armonía, proporción y equilibrio entre el efectivo desarrollo argumental y la acción fastuosa. Porque “F8 – Fast & Furious 8” no es que tenga una trama limitada (que hubiera bastado para servir de sostén a la asombrosa acción), es que es brutalmente diminuta, perezosa y absurda… lo que hace perder el interés del espectador con más facilidad que con las anteriores partes de la saga (que tampoco tenían tramas complejas y profundas, pero al menos presumían de cierta elaboración, coherencia y eficacia. Voy a poner un simple ejemplo: la villana de la entrega.

En “Fast & Furious 7” teníamos a un villano (Jason Statahm) que ponía en jaque a la pandilla porque buscaba venganza contra Toretto al haber dejado a su hermano paralítico y a otro villano (Djimon Hounsou) que codiciaba los datos de internet para ponerlos al servicio del gobierno de su país. Pero aquí la villana Cypher es “mala” porque sí, no tiene motivaciones (quizás los guionistas pensaron que por el hecho de estar encarnada por la gran actriz Charlize Theron bastaba) y su objetivo es hacer el mal porque sí, por capricho, es la quintaesencia del cliché “soy malota, muy malota porque sí, soy muy mala y punto”. Y así podría dejar varios ejemplos de dejadez en el libreto (como esos chascarrillos) que no ayudan en absoluto para la hechizante evasión que debió ser el largo en casi todo momento.

Esta desidia argumental se empieza a denotar más a partir de la hora y pico de metraje, y el espectador puede perder el interés fácilmente (y ponerse a hacer otra cosa mientras escucha los minutos de peleas y carreras pasar) ante una trama que evoluciona lenta y torpemente. Las escenas de acción por su parte son lo mejor de la cinta… a pesar de que se nos regalan menos y más alongadas sin necesidad que en entregas anteriores (en anteriores partes “A todo gas” nos dejaba secuencias de carreras imposibles y formidables… de justa duración y que por ello suponían un avance en la trama, pero en “F8 – Fast & Furious 8” hay pocas de estas secuencias y están estiradas como un chicle sin que la trama avance. Me cuesta decirlo pero hay escenas de coches a todo gas que pueden haber bostezar al personal). Eso sí, que nadie espere escenas estandarte de la saga como la carreras iniciales de las partes 1, 2 y 6, al asalto en carretera al camión en la 4, los coches en los rascacielos de la 7 o el asalto al autobús de la 5.

Los actores por su parte cumplen con oficio (y mucho beneficio en taquilla). Desde Diesel hasta Statham, todos ya se han hecho a sus personajes y, como tampoco demandan mucho no hace falta que nos den la quintaesencia de la interpretación. La puesta en escena es notable como viene siendo habitual en la franquicia; pulcra, con un diseño de escenarios adecuado, una fotografía ponderada y certera y un montaje oportuno.

Todo esto, la sólida presencia de sus intérpretes (a los habituados de la saga hay que añadir a una Theron que salva los platos como buenamente puede ante un personaje tan superficial y monocromático como el suyo, y un cameo muy especial), la plasticidad de la realización y la lucidez de algunas escenas en las secuencias de acción logran compensar un guión excesivamente dejado para ser un film de acción (y eso que no hacía falta demasiados mimbres en su desarrollo argumental, ¡pero hombre! algo más sí). En fin, solo recomendable para los fans de la saga que la disfrutarán… al menos la mitad de su metraje.

Lo peor: Su guión.
Lo mejor:… El cameo de Helen Mirren y su personaje (que con menos minutos resulta más interesante que el de la propia Theron)
En fin…

… Vistas las 8, así quedaría mi ranking personal:

1. “Fast & Furious 5” (2011): la obra cúlmen de la franquicia, todavía no ha habido entrega que la supere.
2. “Fast & Furious 7” (2015): dentro de sus limitaciones; muy deslumbrante y sagaz.
3. “2 Fast, 2 Furious – A todo gas 2” (2003): mi placer culpable. Objetivamente no es un buen film, pero personalmente me gusta mucho el tuneo de
esta entrega (no puedo obviar las corrocerías que se lucen en la cinta) y nos ofrece el tono más desenfadado y divertido de la saga (con la
aparición y el protagonimo del personaje de Rome).
4. “A todo gas – Tokyo Race (2006)
5. “Fast & Furious 6” (2013)
6. “The Fast and the Furious – A todo gas” (2001)
7. “F8 – Fast & Furious 8” (2017)
8. “Fast & Furious – Aún más rápido” (2009): con una trama difusa, atropellada y enmarañada.

Patxi Álvarez