Gari & Maldanbera: Lo bueno actual y la nostalgia de Hertzainak

Gari & Maldanbera: Oier Aldekoa (bajo), Nacho Beltrán (batería), Gari (guitarra y voz) y Miguel Moyano (guitarra)
(foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

CAL: ** / – = *

Miércoles 27 de febrero de 2019, Bilbao, Teatro Arriaga, 18 € (entradas agotadas).

‘Beste denbora batean’ (Autoedición, 2018).

 

Pleno de inspiración, el roquero euskaldun presentó en el Arriaga su décimo disco, ‘Beste denbora batean’, pero luego se atoró en un inesperado ataque nostálgico al versionar con endeblez a su mítico grupo Hertzainak con motivo del 35º aniversario de su debut homónimo

 

Mirándolo por el lado más positivo, podríamos contar que el veterano y errático roquero oficial euskaldun Gari dio dos conciertos seguidos el miércoles en el Arriaga. Los ofreció con el aforo agotado pero reducido: ante 200 personas con las que compartió el escenario y que se dispusieron en círculo, rodeando a los oficiantes. El que suscribe veía de frente a Gari, pero de espaldas a su baterista Nacho Beltrán. Gari actuó en cuarteto levemente cambiante (a veces dos guitarras, otras dos teclados…), con el refuerzo esporádico a los coros de Aitziber Omagogeaskoa, la lideresa de The Great Barrier. Estaban presentando el segundo disco con su grupo Maldanbera, ‘Beste denbora batean’ (En otro tiempo), el décimo lanzamiento en solitario de Gari.

La primera parte, o el primer concierto, fue magnífica, actual, global, exportable, inspirada y sólida. La segunda parte, tras cinco minutos de parón en duelo bertsolari (Igor Elortza y Unai Elorriaga), fue inesperada, endeble, autoindulgente, caprichosa, larga y sin apenas ensayar. En ésta repasó canciones de su primer grupo, Hertzainak, con el también ex miembro Josu Zabala al acordeón (la mente musical del legendario proyecto vitoriano). Y miren que me gusta el debut de Hertzainak, pero no le vi la gracia por ningún lado a tal chapuzón nostálgico. En la rueda de prensa del disco nuevo, en el Museo Bellas Artes, declaró Gari: «La nostalgia ni me motiva ni me carga las pilas. Lo único que me interesa es el día a día. Lo único que me motivan son las cosas pequeñas, como cantar ante poco público y sentirme nervioso, desnudo. Así además de músico me siento artista». ¡Y nos salió con eso! A ver si se aplica el cuento.

En la primera parte, con la corista Aitziber, de The Great Barrier (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Pero seamos positivos y subrayemos la primera parte, la seria, la que habíamos ido a ver, la mejor de un encuentro de 21 piezas en 112 minutos. Sobre el tabladito ubicado en el centro del gran escenario del Arriaga, bajo la tramoya, un hábitat sónico coronado por un círculo de tablones suspendidos del aire y rodeado por los doscientos fans, Gari & Maldanbera abrieron la velada derramando sensibilidad e inspiración, sonando modernos, vascos y globales en esta primera parte de 12 canciones en 58 minutos. Con una acústica estupenda, una ejecución medida y conjuntada, y una atmósfera hipnótica y transportadora, Iñaki Igon Garitaonandia (Legazpi, Gipuzkoa, 1963) y los suyos destilaron indie rock americano (‘Denbora’), dream pop (‘Esan’) y asimilaciones de Bowie con silbidos y coros vocales a lo Band Of Horses como podría elevar Eñaut Elorrieta en solitario (‘Yase’; a Gari se le notaba a gusto, relajado, ingrávido…).

Dos hitos consecutivos fueron el post-rock ‘Amapola’ (con Gari cantando como en sus pinitos) y el power-pop a lo Matthew Sweet ‘Kondenatua’. Y después otro par de hitos encadenados aterrizó con el cool y dejándose llevar a lo Lou Reed ‘Obsesioak’ más el rock creciente vía The National ‘Egunonmundo’, muy ovacionado. Y ahí siguió el combo, flotante, quizá no tan oscuro («oso positivo», comentaron unos espectadores al acabar ‘Estutu’), dejándose llevar por la buena onda…

Gari y su viejo compadre Josu Zabala en la segunda parte, con las sillas colgantes (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

‘Hertzainak’ (Soinuak, 1984).

Los músicos hicieron mutis repentino, irrumpieron los dos bertsolaris Igor Elortza y Unai Iturriaga, y se alargaron hasta los cinco minutos rimando sobre la trayectoria de Gari. Esperábamos un bis que prolongara un rato la primera parte, pero lo que me esperaba fue la segunda parte, muy de andar por casa, un capricho que se podría haber concedido en una reunión privada. Con sillas colgando del cielo en vez de los tablones, en esta segunda parte de 9 títulos en 50 minutos Gari repasó canciones de Hertzainak en el 35º aniversario de su debut homónimo, al principio a dúo con Josu Zabala (‘Hertzainak’, ‘Ta zer ez da berdin’), y luego dilatándose con más invitados (el navarro Marino Goñi en la aún más frágil ‘564’). Tal involución nostálgica se agravó con la reaparición de la banda Maldanbera, que entonces tocó suavito porque no tenía muy preparadas las viejas canciones (qué diferencia en la pegada del baterista Nacho en ‘Larru Beltzak’).

Por supuesto, la gente tímidamente fue cantando algún corito (aaahh, ‘Sigarrillos amariyos’ y ‘Si vis pacen’… parabellum, ésta en plan reggae endeble), y pareció brotar todo entre cansino y épico en una cómplice ‘Aitormena’. El bis fue doble; primero con más invitados como Uoho ex Platero y Tú y el ex WAS Jon Aguirrezabalaga (productor del CD) en el superficial ‘Rokanrol batzokian’ (ya los roqueros no cantan sobre los batzokis –las sedes sociales del PNV-, no sea que no les contraten para las fiestas y los festivales y todo lo demás), y segundo con el adiós definitivo y las palmas hippies en ‘Eutsiko diogu’ (que es una adaptación a cargo de Gari del ‘We Shall Overcome’ popularizado por Pete Seeger).

Pues ya ven qué contraste. El anverso y el reverso de Gari. Un ejemplo palmario de la irregularidad que siempre le ha lastrado, del que sigo siendo fan. Es muy duro y difícil ser fan de Gari, ya.

ÓSCAR CUBILLO

Los músicos aplaudiéndose tras el momento hippie final con ‘Eutsiko diogu’ (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

 

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Gari se define como ‘hombre triste’ y apuesta por las cosas sencillas y cotidianas en su décimo disco

(texto escrito en noviembre de 2018)

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Con el respaldo de la Diputación Foral y del Bellas Artes, el cantautor pop euskaldun Gari presentó ayer (jueves 22 de noviembre) en el propio museo su décimo disco en solitario, ‘Beste denbora batean’, el segundo con su banda actual: Maldanbera. Alto, flaco y con cierta aura de intelectual no sólo sugerida por sus gafas, Gari (Iñaki Igon Garitaonandia, Legazpi, Gipuzkoa, 1963) lo descubrió en la sala del Bellas Artes que exhibe ahora mismo una selección de portadas de LPs y CDs de la industria vasca publicados entre 1968-2018. En el año 1984 está consignada la portada del primer LP del grupo Hertzainak, el debut que introdujo a Gari en una escena regional que nunca le ha olvidado a pesar de sus idas y venidas físicas, espirituales y musicales.

‘Beste denbora batean’ (Autoedición, 2018).

Gari aseguró que le complacía comparecer en el museo «porque es un espacio público nuestro que debemos reivindicar como tal». No en vano, hace dos años ya presentó en otra sala del Bellas Artes su anterior CD con Maldanbera, ‘Estutu’ (Elkar, 16) y tocó alguna canción con el grupo. Ayer Gari cantó dos canciones de la novedad, una autoedición titulada ‘Beste denbora batean’ (En otro tiempo). Lo hizo en solitario, acompañado solo por su guitarra acústica, con la pierna derecha apoyada en una silla, «como Brassens y Laboa», colocándose muy próximo a los numerosos presentes, no solo periodistas. Y afirmó: «La nostalgia ni me motiva ni me carga las pilas. Lo único que me interesa es el día a día. Lo único que me motivan son las cosas pequeñas, como cantar ante poco público y sentirme nervioso, desnudo. Así además de músico me siento artista».

Irónicamente, Gari durante la rueda de prensa se definió como ‘gizon triste’. Y fuera de micrófono fue aún más cáustico: «Claro que soy un hombre triste. Y más ahora que ni bebo, ni me drogo y sólo hago deporte». A modo de contraste con la pesadumbre, su encargado de prensa llevó la voz cantante en la disertación sobre este nuevo disco grabado en los estudios Tío Pete y El Tigre por el miembro de WAS Jon Aguirrezabalaga. El portavoz sostuvo que la influencia del ‘pop alegre’ de WAS ha alegrado el repertorio de Gari, lo cual parece dudoso al oír un CD esquemático, espartano casi, sostenido sobre su voz ora dolida, ora susurrante, ora rota, una voz que se impone sobre arreglos subrepticios. El encargado de prensa lo describió como un álbum «con más groove, más sensualidad, más pop alegre y más elementos rompedores respecto a sus discos anteriores». Parece que ha oído otro disco y no este listado de pena a veces agónica y otras melancólica (‘Jaioterria’), vinculable al country alternativo, indie y desamparado americano actual.

En el turno de preguntas afirmó el songwriter euskaldun: «Las canciones, las letras y el vídeo que hemos lanzado giran en torno a esas pequeñas cosas como ir a trabajar y volver de trabajar. Esas cosas que parece que no tienen glamour y que en realidad son lo importante. Sobre eso versa el disco». No en vano versiona la canción ‘Simples cosas’ de Mercedes Sosa. Y aseguró que él procura disfrutar del día a día: «Tocar ante poco público y sentirme nervioso, desnudo y artista. Ensayar con los músicos en el día a día. Presentar el disco en un espacio público que es nuestro…».

ÓSCAR CUBILLO

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Author: bilbaoenvivo

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