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Back **Está aquí: **Home De interés Cine y solo cine por Patxi Álvarez Sicario: Lobos con piel de cordero

Sicario: Lobos con piel de cordero

Espléndido thriller del canadiense Denis Villeneuve, acercamiento crudo y realista a la Guerra contra el narcotráfico, en este caso el que se da en la frontera USA-México, donde la línea entre el bien y el mal resulta difusa, los buenos y malos no existen, solo niveles de grises. El realizador te atrapa desde su implacable inicio, marca a fuego el tono descarnado nos espera, creando la sensación de que cualquier cosa puede pasar, lo hace Villeneuve imprimiendo una tremenda tensión latente, provoca inquietud en el espectador, no es propiamente un film de acción pero nos deja unas cuantas escenas con un pulso vibrante, deja sello de maestría. Además en una brillante puesta en escena se apoya en un trío de protagonistas en estado de gracia.

 

Brillante guión de Taylor Sheridan (primero), escarba en los entresijos de esta compleja lucha, de modo cuasi-documental, mostrando con detalle las tácticas y estrategias bordeando la confusa frontera de lo legal. El director imprime un ritmo sereno, con mesuradas e neurálgicas muestras de acción, genera tensión, zozobra, intriga, desazón, enmarcado en una atmósfera de opresión, asfixia anímica, en un universo brutal, lleno de violencia, corrupción, torturas, vendettas, muertes, mentiras, y mucha ambigüedad moral, trasladándonoslo con temple y vigoroso pulso narrativo, turbadora reflexión sobre los límites morales para combatir el mal, la maquiavélica máxima de si . Perversa radiografía de los tejemanejes de esta eterna batalla, fresco de una triste realidad geosocial de cómo marca a los personajes que viven este inframundo dominado por la ley del más fuerte y despiadado, parece ser que solo puedes combatir a los monstruos si te conviertes en ellos, manadas de lobos devorándose unos a otros. El relato recuerda en muchos aspectos al film de Steven Soderbergh "Traffic" (2000), en su lucha contra los narcos, así como a la gran novela de Don Winslow "El Poder del Perro" (2005).

Lleva el sello de su director, ambientación lúgubre-pesimista, en su mundo no hay blanco y negro, predomina lo gris, gusta de colocar a sus personajes en un entorno en que se respire violencia, está expuesta de modo veraz, pone a sus protagonistas frente a dilemas morales con los que el espectador se puede ver reflejado, como su reflexión sobre tomarnos la justicia por nuestras manos, de cómo la ley puede ser retorcida a antojo, esto ya se vio en su primer film estadounidense, "Prisioneros" (2013), al igual que en esta aborda la dualidad de la justicia, en aquella el idealismo era el agente policía Loki (Jake Gyllenhaal), aquí es la agente Kate, y el traspaso de esta lo reflejaba Keller (Hugh Jackman), el torturador por un bien mayor, aquí es Alejandro, en las dos se habla de venganza, del bien y del mal, de la debilidad de nuestros principios morales cuando estamos en situaciones extremas.

Nuestro punto de vista es el de Kate, como ella nos sentiremos desorientados por lo que sucede, sin entender bien lo que ocurre, su utópica mirada, idealista, de fuertes principios éticos, y a medida que avanza se convierte en un viaje iniciático donde nos daremos cuenta que el bien absoluto (la justicia) es un ente que ni está ni se le espera, y deberá tomar partido, este enfoque varía en su tramo final, cuando las cartas han sido ya destapadas, entonces nuestra visión es la ambigua de Alejandro, encarnación de la complejidad, un lobo sediento de sangre.

Villeneuve incluye una subtrama que nos gotea secuencias de un policía (Maximiliano Hernández) de Sonora en México, aparentemente inconexa con la principal, está en su casa jugando con su hijo al futbol, come con su esposa. Esto pretende ser una visión del otro lado de la frontera en el país azteca, humanizar al otro lado, pero esta parte bien por el montaje o por estar mal estructurada queda orgánicamente forzada y débil derivando en superficial, resultando un lastre en la fluidez del film.

Emily Blunt da una actuación muy sentida, emitiendo desconcierto, desazón, ira, buena persona en medio de pirañas, demuestra excelente lenguaje físico y gestual, transmite la difícil mezcla entre la fragilidad y fuerza, ella es nuestra brújula moral. Benicio del Toro deja marca del tremendo actor racial que está hecho, encarna con laconismo, pero con escalofriante carisma al Sicario, lo imbuye de frialdad, hieratismo, misterio, lo dota de tranquilidad, mesura y de pavoroso e intenso realismo, magnífico. Josh Brolin exhibe un dominio de la escena extraordinario, refleja la ambigüedad del estado, lo hace con naturalidad y cinismo, pose despreocupada, serena, detenta autosuficiencia, seguridad en sí mismo, fenomenal.

Puesta en escena de tremenda brillantez, magnífico diseño de producción de Patrice Vermette ("Prisioneros"), rodándose en Alburquerque (Nuevo México-USA), El Paso (Texas-USA), y México City (México), mención especial a la infernal recreación de Juárez, espantoso y muy naturalista, crudos y veraces escenarios atomizados por la extraordinaria fotografía de Roger Deakins ("Cadena perpetua"), con fascinantes tomas aéreas del turbador desierto de Nuevo México, aportando la épica del western, jugando con los claroscuros, las penumbras, las siluetas recortadas por amaneceres, con estupendos planos generales, con excelsos subjetivos, con vibrantes cámara en mano, con muy expresivos primeros planos, con prodigiosos travelling, imbuido todo de un patinado terroso ocre, seco, apagado, paseándonos por lugares lúgubres, mugrientos, esto en contraste con los azulados y limpios cielos infinitos, magna escena del túnel donde la fotografía es la protagonista, Deakins 12 nominaciones a los Oscars y cero premios. Esto potenciado por la formidable música del islandés Jóhan Jóhannsson ("Prisioneros"), con disonantes y penetrantes sonidos, que inquietan, de enorme intensidad en los momentos justos, con enervadores increscendos, estimulan, provocan ansiedad, sublime.

Momentos recordables: Impactante inicio con la toma de un equipo SWAT de una casa, con el increscendo de discordante música de tambores; Una de las más tensas escenas de acción vista en años, un equipo de agentes estatales USA en un convoy de todoterrenos realizan una travesía de El Paso (USA) a Juárez (México), a recoger a un preso a una cárcel mexicana para interrogarlo en zona USA, rodado con un pulso documental fascinante, nos sentimos uno más en el convoy, la tensión se palpa, tras un tiroteo con varios muertos mexicanos en la frontera se oye por radio decir , en el coche de Kate un agente dice . Y nos alejamos viendo el reguero de cuerpos muertos; Cuando Alejandro va a interrogar a un preso llevando una garrafa de agua, se acerca a la puerta donde está el reo, y oímos que Matt silba el himno USA, entra Alejandro, deja el agua en el suelo y el rostro del preso se desencaja, Alejandro se pega a él, y le dice , el preso le dice un enigmático <medellín>, escuchamos <no, no...=""> en fuera de campo, la cámara sobre un sumidero (símbolo de las cloacas del estado), no veremos lo que le hizo, de elegancia suprema; La toma del túnel narco por el equipo de Matt, lección de buen hacer, la penumbra del anochecer, sus siluetas recortadas por el horizonte, su profesional coreografía, su despliegue militar hacia el objetivo, acompañándolos la disonante música, veremos en visión nocturna, escala de grises alternándose con los verdes, oímos el protocolo en la operación , y entran en el túnel, Alejandro en vanguardia, vemos su silueta sobre la gruta, saca un cuchillo y desaparece, se empieza a oír cuerpos caer por cuchillazos, tras lo que vemos en escala de grises en subjetivo cuerpos inertes por el suelo, escuchamos y vemos los destellos de un tiroteo fuera de campo cual si fuéramos Kate que va en retaguardia, electrizante tramo; La cena de Alejandro con el capo del Cartel mexicano, turbadora, con el asesinato fuera de campo de de la familia, sin ensañarse el director; Lo que le dice Alejandro a Kate al final <deberías irte="" a="" un="" pueblo="" pequeño,="" en="" algún="" lugar="" donde="" las="" leyes="" aún="" existan.="" no="" vas="" sobrevivir="" aquí.="" eres="" lobo,="" y="" esta="" es="" una="" tierra="" de="" lobos="" ahora="">; La última secuencia con unos niños jugando al futbol en Juárez, de pronto se paran al a escuchar un tiroteo a lo lejos, pero al momento vuelven al juego, metáfora de que nada ha cambiado tras la batalla, lo visto solo ha sido un punto y seguido en esta guerra.

Curioso y sintomático de la perturbadora visión de USA del director es el manejo que tiene de sus iconos, lo hizo en la mencionada "Prisioneros", dos matrimonios amigos almuerzan en Acción de Gracias, las hijas de ambas parejas salen a la calle, y mientras uno de los padres toca un tema a la trompeta las niñas son secuestradas, se oye el "Barras y Estrellas", himno USA. En "Sicario" está muy presente en varios momentos la bandera USA ondeando en el fondo de varias escenas, mientras en primer plano se habla de la degeneración de la justicia, o el trémulo momento en que vemos a Alejandro caminar por un pasillo silbando el himno USA, esto antes de entrar a torturar a un sospechoso, esos recursos para acentuar la ambigüedad moral del modo de sentir la justicia en los USA.

La conclusión nos deja la historia es que los defensores del orden no temen tanto a los Carteles de la droga, como al caos de sus luchas internas, prefieren el orden, se saben perdedores en intentar acabar con ellos y prefieren al menos que estos hagan sus "negocios" en paz.

Muy recomendable a los que gusten de thrillers potentes, excelentemente presentados, y con carga de profundidad.

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