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#comic Entrevista a Alfonso Font.

Alfonso Font es uno de los grandes nombres de la historieta, un autor que ha navegado con éxito en los géneros y mercados más variopintos. Font ha sido testigo del mundo de las agencias, del crecimiento del movimiento autoral, ha vivido el boom de los 80 y su posterior exlosión y aún hoy mantiene la frescura en su trabajo que le han convertido en el clásico más moderno. Con Alfonso Font repasamos su trayectoria.

Pregunta: ¿Cuáles son las lecturas que hicieron que deseases ser dibujante?

R.: Respuesta: Desde muy niño ya tenía la idea metida en mi cabeza: yo quería ser dibujante y no otra cosa. ¿Lecturas? Lo poco que había en aquellos momentos, el TBO, con el genial Coll que, de haber nacido en Francia o los USA, habría llegado a ser mundialmente famoso y millonario, y aquí terminó trabajando de paleta. Algunas otras revistas como La Risa, Pulgarcito, y alguna otra cosa, hasta que llegaron, con la editorial Dólar, los personajes norteamericanos como Rip Kirby, Juliet Jones, Flash Gordon, el Hombre Enmascarado etc

P.: Comienzas a publicar en los años 60 en agencias como Bruguera, Toray, Selecciones Ilustradas o Bardon Art. ¿Cómo recuerdas aquella época?
R.: Llena de ilusiones y de frustraciones también. Aquí no existían academias donde estudiar dibujo de ilustración, o de tebeos, así que fuimos todos autodidactas en cuanto a esta profesión. Yo estudié varios años dibujo y pintura, pero en su sentido clásico, aplicado a lo que entendemos por "Arte".

P.: Para muchos la imagen que tenemos de las agencias es la que transmiten "Los profesionales" de Carlos Giménez ¿Era realmente así?
R.: No todas, Carlos se refiere exclusivamente a Selecciones Ilustradas, que esa sí, era el demonio con rabo. Las demás, como Bardon Art, eran muy correctas y normales. Lugares de trabajo.

P.: ¿Cómo eran las condiciones de trabajo?
R.: Malas, había trabajo, tanto como quisieras, pero muy mal pagado. Los originales se perdían sin remedio en un limbo desconocido.

P.: Trabajas (a través de las agencias) para Fleetway y Warren ¿Cómo era el trabajo para estas editoriales?.
R.: Inmediatamente el precio por página subía, era bastante mejor, pero la agencia española se quedaba con la parte del león. Los originales seguían perdiéndose en la nada. En la Fleetway de Londres, todos los originales, fueran páginas de historieta, o grandes ilustraciones a todo color, al final del año pasaban todas por una máquina trituradora y terminaban en las calderas de calefacción. Bonito, ¿eh?
En la parte de atrás de Bruguera, donde había los contenedores de basura que recogían los camiones para llevarla a los estercoleros, podías encontrar páginas originales de cualquiera de sus personajes. No podíamos ser menos que los ingleses.

P.: En tus comienzos mezclas los temas más diversos, del western al terror ¿Con que tipo de historias te sientes más cómodo?
R.: Con cualquiera que me apetezca dibujar. No tengo temas favoritos, sino historias favoritas. Si el guión me interesa, el tema me da igual.

P.: Black Max será la primera serie con un personaje fijo que realices ¿Supuso un gran cambio frente a las historias cortas?
R.: Cierto, fue la primera vez que tuve que enfrentarme a un personaje de largo recorrido. Eso requería mayor responsabilidad, más autocontrol.

P.: En 1973 realizas "Géminis" con guiones de Carlos Echevarría, uno de tus primeros trabajos que se puede localizar actualmente ¿Cómo nace la serie?
R.: Con una propuesta de Selecciones Ilustradas. Josep Toutain me dijo "te presento a Echevarría, guionista, ¿te interesa dibujar una serie sobre la primera guerra mundial?

P.: Posteriormente decides vivir a Francia. ¿Qué encontraste allí?
R.: Un trato profesional y un respeto por mi trabajo, que me dejó boquiabierto. Pero no solamente entre editores y profesionales, sino en cualquier estamento oficial.

P.:¿Cómo era el clima artístico que se vivía?
R.: Hasta que no conseguimos encontrar un apartamento, vivimos en casa de Cothias. Alquilamos uno a menos de dos minutos a pie de su casa, a cinco minutos de la de Loisel, y a siete de la de Max Cabanes. París es mucho París, y el barrio –el 20eme arrondisement – estaba lleno de rincones artísticos y bohemios maravillosos. Fue una época que no olvidaré, por muchas razones.

P.: Vuelves a Barcelona en el 77 ¿Cómo ha cambiado el mundo editorial en España en esos años?
R.: Después de la muerte del dictador, empezó una fiebre creativa encomiable, los tebeos se hacían adultos, sin corsés de ningún tipo. La historieta empezó a ser considerada como algo más que una memez para niños o limitados mentales.

P.: Dibujas "Tequila Bang" con guiones de Victor Mora. ¿Cómo nace la serie?
R.: Con la idea de crear un personaje abiertamente de izquierdas que aparecía en la revista "La Calle" (la primera a la izquierda, decían)

P.: ¿Cómo es Mora como guionista?.
R.: Víctor es un buen guionista. Ya sabes que también ha escrito algunas buenas novelas en su larga trayectoria.

P.: Publicas una serie de historias cortas que darán lugar al álbum "Mano a mano" junto a Carlos Giménez. En estas historias comienzas a firmar tus propios guiones ¿Cómo fue tu experiencia como autor completo?
R.: Llegó un día en que me plantee ser un "autor completo", eso implicaba responsabilizarme tanto del dibujo como del guión. La idea venía naciendo en mí desde mi época parisina, y finalmente me lancé al vacío, confiando en mi paracaídas...

P.: En diversos momentos de tu trayectoria surge la figura de Carlos Giménez ¿Cómo nace vuestra relación?
R.: Nos conocimos en el Club DIHN, de ilustradores e historietistas, creo que nos caímos bien desde un principio y empezó una relación de buena amistad

P.: Da la sensación que en aquellos años se dan las condiciones para los autores que os habíais fogueado en el trabajo de agencia pudieseis, al fin, reclamar la conciencia de autor que merecíais.
R.: Sí, salíamos de un mundo muy gris, muy bajo control, con censura; un inciso, para que veas cuando digo "censura" a qué extremos llegaba: Dibujé una historieta del Oeste, había una persecución a caballo por un desierto en el que todo era tierra seca, polvo y piedras, ni siquiera un cactus. En un momento dado uno de los caballistas cae con su caballo herido, el caballo caía despatarrado y, oh, señor! La cola revolaba dejando al descubierto el ano del animal, una pequeña mancha negra imprecisa. Pues bien, fue devuelta con la orden del censor que exigía que una rama con hojas, saliera de un lado de la imagen y cubriera púdicamente la parte íntima del animal. ¿Cuesta creerlo? Pues te podría contar más.
Lo que te decía, salíamos de estar bajo el dominio de unas personas que me permito calificar de enfermas.

P.: También parece haber una conciencia social y política en vuestro trabajo, que denuncia muchas situaciones que aún se daban al término del franquismo.
R.: La respuesta queda implícita en la anterior. De repente nos sentimos libres y queríamos respirar, ver el sol, ser críticos y denunciar muchas cosas.

P.: Junto a Giménez y Usero formas parte del Taller Premiá ¿Cómo nace y cuál era su motivación?.
R.: Compartíamos estudio. La editorial Vaillant, que aún publicaba la revista Pif, quiso que dibujara unas adaptaciones de Julio Verne, y yo no tenía tiempo. Vino en persona un redactor de la editorial para convencernos de hacerlo juntos, de modo a ser más rápidos y, así nació. Continuamos con la misma colaboración para el que fue el segundo álbum de Tequila Bang que se publicó en la revista "La Calle".

P.: Para el mercado francés realizas "los robinsones de la tierra", con guiones de Roger Lecourex, de los que se llegan a publicar dos álbumes en España.
R.: Sí, fueron en total cuatro o cinco álbumes, de los que sólo se publicaron dos aquí.

P.: En esta serie el guionista acapara todos los derechos de autoria de la obra ¿Era algo frecuente?
R.: No. Roger Lecureux salía de una experiencia negativa para él y, siendo uno de los antiguos colaboradores de la editorial, obtuvo el beneplácito de que el contrato estuviera redactado en modo que Lecureux era el creador de la serie (no del guión, sino de la serie) y yo el autor de los dibujos. Se encontraron con la primera huelga de un dibujante en la historia de los tebeos.

P.: En el 79 das un salto importante como autor creando "Historias negras". ¿Qué supuso la serie para ti?
R.: La definitiva decisión de ser yo el responsable único de mis historias. Ser un autor completo.

P.: ¿Cómo nace la relación con Norma? Durante los años 80 tendrá una gran importancia en tu trayectoria.
R.: Rafael Martínez, el dueño de "Norma" había trabajado en Selecciones Ilustradas. Decidió crear su propia agencia valiéndose de la experiencia adquirida. Contactó con todos los dibujantes que él consideraba adecuados y yo terminé trabajando con él, con mi serie "el Prisionero de las Estrellas"

P.: En la línea de "Historias negras" realizas "Cuentos de un futuro imperfecto", una serie de relatos de ciencia ficción ¿Qué tiene el género que te atrae tanto en la época?
R.: La ciencia ficción es un tema que puede incluir en sí mismo a todos los demás. Puedes encontrar una historia de crímenes y misterios, otra de amor, de guerra, de relaciones humanas, hasta westerns. Es un tema muy goloso para muchos autores.

P.: Los guiños al género se hacen patentes en personajes como Clarke y Kubrik, claros homenajes al famosos escritor y director. ¿Eran tus autores favoritos? ¿Qué otros autores te influyeron?
R.: Un montón, sería una lista extensa y mi memoria ya no es lo que fue, me dejaría alguno a mi pesar.

P.: El éxito de los personajes hace que les dediques una serie propia. ¿Cómo nace la serie?
R.: Aparecieron en "Cuentos de un Futuro Imperfecto". Debían ser una sola historia y acabar allí, pero los dos personajes me gustaron y los retomé una segunda vez dentro de la misma serie. Más tarde cobraron protagonismo total con su propia serie "Clarke & Kubrick, Espacialistas Ltd."

P.: Las aventuras de Clarke y Kubrik tienen su espacio en Rambla, una revista gestionada por autores ¿Cómo viviste la experiencia de Rambla?
R.: Al principio con mucha ilusión. Después la realidad fue penosa para mí. Me juré a mí mismo que nunca jamás volvería a pasar por una experiencia semejante.

P.: ¿Crees que se recuperarán estas aventuras para el público moderno?
R.: En EEUU. Todo mi trabajo lo maneja Ervin Rustemagic, como mi agente, él es quien lo mueve y creo que ya está vendido a un editor norteamericano.

P.: En tus historias de la época se puede ver un gran escepticismo en la humanidad y la tecnología.
R.: Los humanos somos seres complejos, la humanidad entera es pues muy compleja. Ahora no es cuestión de disertar sobre semejante tema porque no acabaríamos. Simplificando al máximo diré que somos duales, buenos y malos a un tiempo.
Con la tecnología sucede poco más o menos lo mismo: Puede utilizarse para cosas positivas y encomiables, y también para lo más negativo y despreciable.

P.: Para la revista "A Tope" realizas "Carmen Bond", historias cortas de contenido erótico con una gran carga de humor. Da la sensación que son historias de encargo que realizas con más profesionalidad que interés.
R.: Fue un encargo de Rafa Martínez.

P.: Creas también "Prisioneros de las estrellas", una vez más una serie de ciencia ficción aunque más en la línea de las aventuras de la guerra de las galaxias que la reflexión crítica de tus historias cortas.
R.: Con "el Prisionero de las Estrellas" quise darme el gusto de hacer una aventura por el placer de la aventura. Apareció a los pocos capítulos un personaje femenino "la Exterior" que se comió todo el protagonismo de la serie y que ya no desapareció. El personaje cobró vida por encima de la voluntad del autor, que no se lo esperaba.

P.: El primer álbum de la serie será realizado en blanco y negro, mientras que el segundo será en color.
R.: Sí, esto fue un error provocado por Rafa Martínez, que tras el éxito del primer álbum quiso continuar en color, con lo que dejó de ser la misma serie, cambió su personalidad. Yo hubiera podido negarme, pero no lo hice, así que también soy culpable.

P.: En la serie vemos cómo los personajes femeninos tienen tanta o más relevancia que los masculinos, algo que pasará en casi todas tus series.
R.: Cuanto más conozco a los hombres, mejor me caen las mujeres. Esto, dicho así puede parecer una tontería dicha por un graciosillo, pero la verdad es que ya tengo edad más que suficiente como para que, a estas alturas, me resbalen muchas opiniones críticas. Quiero puntualizar que no todas las mujeres me caen bien, ni me parecen admirables, del mismo modo en que no todos los hombres me caen mal. ¿Se entiende lo que quiero decir?

P.: Para Cimoc creas la serie humorística Federico Mendelssohn Bartholdy, ¿Cómo nace la serie?
En realidad yo empecé el personaje de un aviador que volaba en una zapatilla para la revista Rambla, al que llamé Wolfgang Amadeus Pebody. Cuando abandoné la revista, quise retomar el personaje, pero no usando el mismo nombre para no tener más problemas con su equipo directivo. Así nació Federico.

P.: En esta serie vemos tu registro humorístico más desbocado ¿Te divertiste con el personaje?
Me lo pasé espléndidamente. Hice lo que quise, sin cortapisas de ningún tipo. Aparecía una sola tira al mes en Cimoc, figúrate la cantidad de años que invertí en el personaje, así que en conjunto puede haber altibajos, pero creo que hay momentos muy logrados, aunque esté mal que lo diga yo.

P.: Para el recuerdo quedan esas infinitas explicaciones de los resúmenes de lo publicado.
Era una manera de comunicarme con el público que leía esas tiras, como los chistes al pie de página, un pequeño "regalo" para ellos, agradeciéndoles su fidelidad.

P.: Otro de tus personajes memorables será "Taxi" ¿Cómo surge la serie?
R.: Quise tratar temas de actualidad valiéndome de un personaje que no fuera un héroe musculoso, ni un detective, ni nada parecido, pensé en un free lance pero femenino porque así me alejaba de los estereotipos que decía. Y ¿qué mejor que una Agencia de Prensa para temas de actualidad?

P.: En "Taxi" acercas la acción a un entorno que te es muy familiar: Barcelona, demostrando que puede ser el lugar ideal para thrillers de acción.
R.: Barcelona tiene una serie de barrios extraordinarios, con callejones y lugares impensables, es puerto de mar, etc. Era un buen decorado para mí, saqué cientos de fotografías sin tener que trasladarme a New York para documentarme.

P.: En la serie llevas al papel historias que parecen sacadas de los periódicos, mostrando con muy buen pulso las preocupaciones de la calle: el narcotráfico, el conflicto de Palestina... ¿En que te inspirabas para crear las tramas?
R.: Pues en la realidad. Es que no tenías más que leer la prensa o escuchar las noticias para encontrarte con temas diversos.

P.: Se llegan a publicar tres álbums de la serie previamente serializados en la revista Cimoc. ¿Por qué se acaba la serie?
R.: Porque si Rafa no acababa de vender una serie internacionalmente, perdía el interés por continuarla.

P.: Otro de tus grandes personajes es Jon Rohner, que nació como "Jann Polynesia". ¿A que se debió el cambio de nombre?
R.: Jann Polynesia me sirvió para adaptar dos cuentos deliciosos de dos autores muy distintos, "La Isla de las voces" de Robert Louis Stevenson, y "Las terribles Solomon" de Jack London. Para enlazarlas pensé en un personaje cinematográfico que me caía muy bien "El Temible burlón" interpretado por Burt Lancaster (no en Corto Maltés, como todo el mundo cree, pero si necesitan creerlo así, a mí me da igual).
Tiempo después un editor italiano encargó a Rafa Martínez que yo dibujara una serie nueva. Por aquel tiempo yo había tropezado, en un librero de viejo en el barrio gótico de Barcelona, un libro que recogía todos los artículos que R.L.Stevenson había publicado en un periódico de New York, "The New York Soon", enviándolos semanalmente desde Samoa, donde residía; se trataba de anécdotas y relatos sobre las islas del Pacífico. Ese libro, ese pequeño tesoro me condujo a la reaparición de un nuevo Jann Polynesia, pero no podía ser un pirata burlón, sino alguien más "adulto", más serio, así nació Jon Rohner (no John, sino Jon, nombre nórdico europeo, pronunciado Yon).

P.: En la serie se puede ver tu amor por los clásicos de la aventura como Stevenson o Jack London, de hecho Stevenson se convertirá en un personaje recurrente de la serie.
R.: Cierto; él y su esposa, en su casa de Vailima, en Samoa.

P.: ¿Hasta qué punto le perjudicó al protagonista la comparación con Corto Maltés?
R.: Corto Maltés, era y es, el marino más famoso en la historieta mundial. A Jon Rohner lo conocemos cuatro y el cabo. Las historias no tienen nada que ver, pero los críticos vieron un marino con gorra y le saltaron a la yugular. Jon Rohner murió apenas nacer. En aquellos momentos, creo, si hubiera dibujado un personaje western, habrían dicho que era una copia de Blueberry. Pero me sigue dando igual.

P.: Si en tus trabajos anteriores se ve el cuidado con que investigas los entornos, en "John Rohner la documentación es fundamental ¿Fue muy complicado este aspecto de la obra?
R.: Lo fue como lo ha sido en todas mis historias.
No existía un idioma polinesio escrito, así que las palabras que aparecen en esa lengua son auténticas aunque sólo fonéticamente, los paisajes son reales, incluso la casa de Stevenson que aparece es la auténtica, al igual que su tumba en lo alto del monte Vaea.

P.: El color es también uno de los más delicados que se pueden ver en tu obra ¿Cómo realizas el color de las historias?
R.: Mezclo distintas técnicas, desde acuarela, gouache, lápiz de color...

P.: ¿Cuáles son los materiales que usas habitualmente?
R.: Un lápiz de mina muy gruesa para abocetar la viñeta, un lápiz de mina 0.5 para definir el dibujo, goma blanda FaberR.: Castell para rectificaciones, goma Staedler Mars Plastic para limpiar finalmente la página de restos de lápiz. Plumillas duras y blandas, pinceles del nº 1 al nº4, rotuladores Pilot, y papel Schoeller.

P.: En "Bri d´Alban te acercas al cómic histórico ambientado en la edad media ¿Era un intento de acercarte a las series de éxito que se realizaban en Francia en la época?
R.: No. Los cátaros y su expansión por tierras de Occitania y el sur de los Pirineos me interesaban mucho. Era el intento de explicar en una trilogía, la derrota militar de la corona de Aragón frente a los cruzados de Simón de Montfort

P.: La serie queda inconclusa por el cierre de la revista Cimoc, en la que se prepublicaba antes de la edición en álbum ¿Buscasteis alternativas para completar la trilogía?
R.: La alternativa es que Rafa dejaba de pagar por la publicación en Cimoc, y de continuar la historia tenía que hacerlo como quien dice sin cobrar.

P.: Otra historia en la que la documentación resulta fundamental es "Barcelona al alba" que escribe el historiador Juan Antonio de Blas. ¿Cómo nace el álbum?
R.: Porque Juan Antonio de Blas y yo somos amiguetes de hace muchos años, porque ambos coincidimos en muchas cosas, políticamente hablando, y cuando él me propuso el tema, no lo dudé.

P.: Lo publicáis primero en blanco y negro en la revista "Viñetas", coloreándolo en el álbum que se publicaría 10 años después por la propia editorial Glenat. ¿A qué se debe este cambio?
R.: No, el álbum fue pensado y realizado en color desde el principio, pero fue publicado en "Viñetas" en blanco y negro en contra de mi opinión, porque perdía muchísimo, pero supongo que les resultaba más barato así y no hubo manera.

P.: En "Barcelona al alba" recreáis los convulsos tiempos previos a la dictadura de Primo de Ribera. ¿Cómo fue recrear la época?
R.: Una gozada. Me dediqué a visitar todos los rincones de las librerías de viejo en busca de libros con gráficos de la época. Incluso pasé una tarde en la Hemeroteca revisando periódicos de aquellos años; así fue cómo descubrí sorprendido que las necrológicas aparecían publicadas en la primera plana de "La Vanguardia".

P.: Viviste muy de cerca el auge y caída de las revistas en los años 80 ¿cómo lo viviste y qué supuso para ti el cierre de las revistas?
R.: Pues con resignación, y espabilando para continuar trabajando.

P.: ¿Qué ocasionó el boom de las revistas realmente?
R.: Puf! No sé... Con el fin de la dictadura franquista y la censura inquisitorial hubo una cierta revolución en las revistas de cómics y su contenido. Por eso, y vete a saber por qué otras razones. Es agua pasada.

P.: Realizas las portadas para la edición en castellano de "Dylan dog" ¿Es tu primer acercamiento al material de Bonelli?
R.: Más o menos. Yo había empezado a dibujar Tex. "Dylan Dog" se vendió en España y requería nuevas portadas, y Bonelli quiso que las hiciera yo.

P.: Tras la caída de las revistas, continúas publicando en el mercado italiano. Allí realizas varios números de Tex ¿Cómo nace la relación con el personaje?
R.: Sergio Bonelli me propuso dibujar un Texone, y con una historia tan larga hubo tiempo para que surgiera la posibilidad de una relación más duradera.

P.: ¿Cómo es el mercado italiano?
R.: Muchísimo mejor que el español, al menos para mí.

P.: Autores con trayectorias similares a la tuya como Jordi Bernet se han acercado al mercado americano ¿alguna vez te has planteado esta opción?.
R.: Hace algunos años me ofrecieron dibujar un súper héroe, pero es algo superior a mis fuerzas. No consigo identificarme con ese tipo de personajes, y dije que no, gracias.

P.: Has trabajado con grandes guionistas (incluido tu mismo). ¿Con cuál te has sentido más cómodo? ¿existe mucha diferencia entre trabajar con unos u otros?
R.: Naturalmente que hay diferencias entre guionistas. Pero trabajar más cómodo, obviamente, lo es cuando tú mismo eres el guionista, porque a veces te permites ir cambiando cosas a medida que avanzas en la historia. Eso es imposible si el guionista es otro.

P.: En el mercado español de los últimos años está marcado por la presencia de las novelas gráficas. ¿Cómo ves la situación?
R.: Lo sé, pero estoy bastante desconectado del mercado español en estos últimos años.

P.: ¿Alguna vez te has planteado realizar algún trabajo específico de estas características?
R.: De momento no.

P.: ¿Cómo crees que afectará la crisis a los autores actuales?
R.: Del mismo modo que afecta y afectará a obreros, empleados, y autónomos de todo tipo.

P.: Muchos autores de tu generación se han desencantado con el medio ¿merece la pena?
R.: Merece la pena ¿qué? ¿El medio o desencantarse? Cada uno puede encantarse o desencantarse según le va en la vida, pero el medio, la historieta, sigue siendo tan válida como siempre. La calidad y cualidades de la historieta dependerán de quien escriba los guiones y de quien los dibuje.

P.: Llevas viviendo del cómic toda la vida, adaptándote a las situaciones siempre ¿qué consejo le darías a los autores que empiezan y quieren dedicarse a ello?
R.: Dar consejos difícilmente sirve para nada. ¿Sientes que lo único que deseas en la vida es dibujar? ¿Qué no puedes vivir sin eso?... Pues adelante, al menos pruébalo y no te quedes con las ganas, para que no tengas que reprochártelo más tarde. Si te va bien, pues fantástico, si no, mala suerte y piensa en otra cosa.

P.: ¿Proyectos?
R.: "El Refugio de los Sueños Perdidos", que espero terminar a finales de año o primeros del que viene. Al mismo tiempo sigo trabajando con Mauro Boselli en Tex.

Y esto es todo, amigos.

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