Juego de tronos: Nuestra guardia termino….

Hace unos días termine de ver el sexto y último episodio de la octava y última temporada de una de las series más populares de la Historia de la TV, he querido digerirla para criticarla con perspectiva, y estar menos contaminado por la decepción de esta última sesión, pues mi indignación era enorme.

Con el paso del tiempo mi opinión se ha aposentado y dado valor al recorrido más que a su meta, y eso me hace darle un sobresaliente, incluso con la bajada de nivel de la conclusión, pues todo el camino de 73 capítulos no pueden verse empañados por los cuatro del final (no cuento los dos primeros de la temporada, que si me gustaron).

Monumental relato que radiografía con bisturí ácido la compleja Condición Humana, analiza como el carácter puede evolucionar, escudriñando en la maldad, en los vínculos familiares, en la manipulación, en las ansias desmedidas de poder, en el egocentrismo, el narcisismo, el honor, la redención, el orgullo, la pérdida, la venganza, el destino, el liderazgo natural, en la opresión, en el amor, el sexo, la violencia atávica, y más.

En una historia épica de intrigas políticas, de guerras, de amores, de amistades, de incestos, sacrificios humanos, de infanticidios, de devastaciones, que resonará por siempre en el universo catódico, creando D&D (los creadores Davids) una telaraña de subtramas que se entrelazan de modo sibarita, ello gracias a personajes tridimensionales, con defectos y virtudes, frágiles, valientes, nobles, egoístas, todos matizados en su humanidad, apoyándose en diálogos brillantes, y en situaciones que hacen fluir la narración de modo pétreo, calando al espectador de forma sublime, haciéndolo sentir en este sub-mundo, donde la muerte no tiene tabus, hace que empatiza con un personaje pueda ser dolorosamente letal en su imprevisibilidad.

Una serie exuberante en su producción, en su gótica ambientación memorable, todo sumado hace que te emocione, y te remueva lo que les pasa a los personajes. La serie está marcada por su última temporada, un patinazo hecho a toda prisa, revoltijo de ideas que rompe con la coherencia de los personajes, con diálogos que parecen escritos por un mono con dos pistolas, acabando en un final penoso (siendo benévolo), y es que se nota los showrunners se quedaron cojos al no tener material literario, y desbarran sin este referente, ya en la séptima baja la calidad de los guiones, echándose en brazos de la acción, aún así una gran séptima temporada, pero todo esto malo no puede emborronar 6 grandiosas temporadas, y una séptima espectacular, la travesía ha sido fascinante, tanto que este cierre intento verlo como un borrón a pie de página.

Drama de fantasía creado por David Benioff y D. B. Weiss (showrunners que escriben la mayoría de los episodios cada temporada), para la HBO, adaptación de A Song of Ice and Fire, serie de novelas de fantasía de George R. R. Martin (escribió un episodio en cada una de las primeras cuatro temporadas, no escribió un episodio para las últimas temporadas, quería centrarse en completar la sexta novela, The Winds of Winter), primera de las cuales es A Game of Thrones (título que ha quedado para toda la serie cercenando la “A” del inicio).

Su primera temporada marca a fuego el tono general de la serie, con una presentación sólida de personajes y de ramificación de historias, con muchos personajes y que se multiplican en las siguientes temporadas y que en un estilo impresionante de maestría narrativa se sigue sin dificultad, otorgándole espacio a cada una, ello sustentado por lo bien definidos que están los protagonistas, conociendo sus caracteres, con coherencia y vigor, con arcos de desarrollo prodigiosos, con muertes inesperadas, con soluciones inteligentes a situaciones catárquicas, sin ser yo fan de la fantasía esta es introdcucida con goteo y resultando efectiva para dar mejores cimientos alegóricos al metraje.

A todo este panorama de mosaico de sub historias que se abren y convergen de vez en cuando, que hacen te atrape y magnetice, ayuda sobre manera el parte-aguas que supuso el clímax de la primera temporada una decapitación que cual aura invisible flotará alo largo de toda la serie, y señalando un camino de curvas y vaivenes memorables.

Con destellos de violencia realista, con mucho sexo, con batallas épicas, con seres que con el paso de los episodios serán leyenda de la TV, con Héroes homéricos, antihéroes (El Perro, Jaime, Bron, Jorah, Theon, Melisande, Varys, La Víbora/ Oberyn, Beric Dondarrion…) y Villanos magnos (Cersei, La Montaña, Joffrey, Twyn, Lord Frey, Ramsey, El Señor de la Noche, Euron, El Gorrión Supremo,…), añádase frases que se te quedaran por siempre, (Melisandre: “Los hombres nunca ansían lo que ya tienen”; Petyr Baelish: “El caos no es un pozo… es una escalera”; Tyrion Lannister: «Nunca olvides lo que eres, el resto del mundo no lo hará. Llévalo como una armadura y nunca lo usarán para herirte», “La muerte es tan terriblemente definitiva, mientras que la vida está llena de posibilidades”; Three-Eyed Raven: “El pasado ya está escrito. La tinta ya está seca”; Cersei Lannister: “Cuando juegas al juego de tronos, o ganas o mueres”; Tywin Lannister: “Cualquier hombre que deba decir ‘soy el rey’, no es un verdadero rey”, “El león no se molesta con las opiniones de las ovejas”; Varys: “No hay criatura en la tierra que sea tan terrorífica como un hombre verdaderamente justo”;…y muchas más). Con relaciones en las que la química hace crepitante cada entente (Eddar-Robert; Arya-El Perro; Jaime-Brienne; Jon-Sam; Tyrinon-Varys; Daenerys-Jorah.

Taras: La serie con tantas subtramas hace complicado todas tengan peso emocional, por ejemplo la que se establece entre Brienne y Podrick resulta un parche; pero la que más deja que desear por lo mucho que se infla y apunta, es la de Bran y su odisea mística, donde lo único salvable es la revelación de porque su “transporte humano” Hodor se llama así, resta,…

… un McGuffin pomposo que cuando entra en la trama paraliza el ritmo con su pretenciosidad pomposa; También un poco estridente el modo en que estiran y comprimen el tiempo, para unos viajes tardan temporadas y para otros la misma distancia parece ser cual máquina tele-transportadora; También se abusa del clímax del último segundo, es decir, que alguien (bien persona o ejército) en el último segundo salve a otro en el último segundo; Aunque el fuerte de “GOT” eran sus rocosos guiones apoyados en los libros, y a partir de que los libros se terminan y las temporadas siguen en la séptima y última octava, se nota bastante, en la séptima esto se parecía en que las intrigas políticas y los diálogos ingeniosos son escasos (siendo benévolo), en pos de la acción y mucho efecto didgital CGI (episodios como “Botín de Guerra” o “Beyond the Wall”), pero aun así los personaje¡s mantenían su coherencia construida hasta entonces. Pero llegada la octava y conclusiva temporada, todo hace implosión, hay unos dos primeros episodios de temporada tensos ante la espera de la llegada de los caminantes blancos, pero llega el tercero, la batalla nocturna y todo hace añicos (primero por la falta de respeto al espectador con una batalla a oscuras, luego la risible estrategia de batalla de los vivos mandando sin artillería primero a los Doth Rakis, luego lo del mencionado abuso del clímax del último segundo es atomizado hasta límites groseros, siendo la conclusión un mal chiste, por cierto, toda la importancia que se le da a las minas de vidriagon por ser el metal que mata a los caminantes blancos y esto se difumina sin saberse el porqué) , los guiones son hechos con prisas, como el borracho que se termina la última botella en el bar antes que cierre. Los personajes actúan de forma demencial, con bipolaridad inverosímil, con resolución de situaciones grotescas, groseras, penosas. Donde la solidez de personajes queda reducida a clichés que se mueven a empujones por imperativo del guión, hasta desembocar todo en un final que parece escrito por el enemigo (puaj!).

La temporada pareció empezar bien, o más o menos bien, reencuentros y encuentros entre personajes, preparación para la batalla con los caminantes…

Pero de repente, nos cierran abruptamente el arco argumental de los caminantes, uno de los arcos esenciales de la serie. No niego que fue sorprendente que Arya matase al rey de la noche, pero dejaron demasiados agujeros en medio.

Después de todo este tiempo anunciando la larga noche, la inmensa batalla que habría que librar, todo quedaba reducido a unos pocos minutos interesantes y muchas preguntas sin resolver.

Siguiendo adelante, a Daenerys nos la vuelven loca en un capítulo, así sin más. Podría haber resultado creíble que Dany se volviese loca (al fin y al cabo tenía el gen Targaryen) poco a poco, desarrollando el personaje y abocándola a la locura. Pero en apenas dos capítulos, la coherencia brilla por su ausencia.

Todo el arco argumental del personaje a lo largo de todas las temporadas al traste en pocos minutos. La forma de matarla ya… Daenerys, como gran personaje que ha sido merecía una muerte épica, si es que debía morir, no una puñalada a traición por parte de su sobrino-novio.

Me cuesta ser objetivo con Dany pues era mi personaje favorito de la serie junto a John Nieve, pero si tenía que morir, al menos que fuera de una forma grandiosa como fue su personaje toda la serie.

Jon Snow, otro personaje reducido a la nada en su arco. No hace nada en toda la temporada, nada. Solo aparecer de vez en cuando en pantalla y al final matar a Dany. Y para concluir ni siquiera cumplir la pena que se le ha impuesto, si no irse al norte del muro a vivir como quiera.

Sansa consiguiendo lo que siempre quiso, ser reina, en este caso reina del norte. Un personaje que apenas hizo nada interesante en toda la serie.

La muerte de Cersei, un grandísimo personaje como villana, insulsa. Merecía más, no morir como una ratita asustada en ese sótano, si no con su soberbia intacta.

Tyrion, que siempre había sido un personaje bastante interesante, se convierte de repente en traidor de la reina, manipulando a Jon para que la mate, queda tan tranquilo como mano del rey.

Esa es otra, Bran, que ya no era Bran según él mismo, el que decía que no podía ser Lord de Invernalia porque era el cuervo de tres ojos, acepta tan tranquilo ser rey. ¿Lord de Invernalia no, pero rey sí? Hum.
Y aquí, como nada queda explicado, me pregunto si no fue siempre ese su objetivo, si no manipuló a todos y todo para llegar al trono.

Para no extenderme más en una crítica que podría ser interminable: montones y montones de tramas no resultas, tramas que estaban introducidas en la serie desde hacía mucho tiempo. Arcos argumentales mal cerrados y a las prisas. Un despropósito incoherente. Va a resultar que el único coherente es el dragón fundiendo el trono de hierro.

Para la iconografía de la Historia catódica quedan momentos como Jaime tirando a Bran por la ventana; La Montaña rajando la cabeza a su yegua de un golpe con la espada; El duelo por la vida de Tyrion, con su paladín Bron que acaba tirando a su adversario por la Puerta de la Luna; La muerte de Ned Stark con su decapitación; La Batalla de AguasNegras; La muerte en el trono de Twyn Lannister; La Boda Roja; La Boda Púrpura; El último vuelo de Lysa Arryn; La confesión en el baño de Jaime Lannister; El nacimiento de los dragones ; El juicio a Tiryon donde este suelta un discurso incendiario; El juicio por combate por Tyrion entre La Víbora y La Montaña; La Batalla de Blackcastle; La Batalla de Casa Austera (la primera aparición de el Señor de la Noche); La pelea entre Brienne y Sandor Clegane; La revelación del porque Hodor; El apuñalamiento cual Julio Cesar a Jon Nieve en el Castillo Negro; LA BATALLA DE LOS BASTARDOS; En el episodio “The Winds of Winter”, Cersei acabando con el fuego valiryo con el Gorrión Supremo (y a muchos más y parte de la ciudad) mientras observa por la ventana cual Nerón viendo arder Roma; El grupo de valientes con la misión de traer un caminante blanco y siendo rodeados en una roca de un lago, con la aparición salvadora de Daenerys (Hay que darle algunas licencias); La Batalla de los Doth Rakis contra Jaime Lannister frente al lago, con la aparición del Escorpión de Qyburth; Imagen fascinante de Daenerys caminando para dar un discurso a sus tropas con el dragón Drogo a su espalda abriendo las alas creando una estampa gloriosa;

Pero con todo lo malo de la octava temporada, no me hará renegar de una serie que de hecho me encuentro reviosionándola desde el principio y me resulta aun más electrizante y epidérmica que la anterior vez que la vi.

Paxtxi Álvarez