LA ILUSTRACIÓN EN BIZKAIA: Conversatorio con Eider Eibar, Raquel Alzate, Ane Pikaza e Iraia Okina.

La ilustración en nuestro entorno está plagado de nombres de un gran talento que se han sabido desenvolver en los distintos sectores que agrupa la ilustración. Preparando la documentación para el libro Irudigileak, el pasado 17 de junio de 2019 nos reunimos con cuatro ilustradoras de diferentes generaciones: Eider Eibar, Raquel Alzate, Ane Pikaza e Iraia Okina, que reflejan a la perfección la gran versatilidad de nuestras creadoras. Desde la animación a los videojuegos, desde el cartelismo al libro de texto, la conversación muestra el pasado, presente y futuro por el que camina el sector. Un valioso testimonio que merece la pena compartir.

¿Cuáles son vuestros primeros pasos?

Eider: Yo recibía clases de dibujo y pintura desde los ocho años. Cuando tuve diecinueve años empecé a ser profesora. Creo que estaba en primero de carrera. Además, el periódico Gara empezó a editar una colección de libros y les faltaba un ilustrador. Un profesor de Bellas Artes les comentó que me podía interesar aunque aún no hacía nada de eso. Fue mi primer trabajo aunque fue de casualidad. Después lo fui enseñando en editoriales, así me salió otro y otro. Así hasta hoy. La ilustración vino a mí.

Raquel: En mi caso una tía mía me dijo que el grupo de ikastolas de Santurce estaba haciendo cuentos y querían ilustrarlos. Hicieron una convocatoria y me cogieron. El hombre que organizó los cuentos tenía un proceso más ambicioso y lo presentó a una editorial, Bruño. Le cogieron el proyecto pero querían ponerle un dibujante que estuviese en plantilla pero él insistió en hacerlo conmigo, de modo que hicimos el libro juntos. Era un libro para niños de seis o siete años. Incorporaba un cómic pero no tuvo continuidad.

Ane: En mi caso los primeros pasos vienen a través del teatro. Yo hacía Bellas Artes y teatro a la vez. Hice el Erasmus en Florencia y allí la ilustración sí que tenía un gran peso. Las escenografías que se hacían tenían gran relación con la ilustración y se me encendió algo.

Cuando volví a Bilbao, empecé a colaborar con la compañía de teatro, Kabia. Necesitaban imágenes para los espectáculos y empecé a hacerlos. Pero los tiempos entre los espectáculos son muy largos y pasaban meses entre un trabajo y otro. En medio hacía colaboraciones o me iban pidiendo los clásicos “hazme un dibujillo” que al principio no eran pagados.

Raquel: reo que todos hemos empezado así, con “me haces un dibujillo”.

Iraia: En mi caso un profesor de Bellas Artes, Daniel Tamayo, me comentó que se me daría bien la ilustración. Cuando acabé la carrera hice unas imágenes pequeñas y fui por las editoriales. En Elkar le gustó mi trabajo a Joxan Ormazabal e hicimos un cuento, Zirkua Amets, y con él ganamos  la beca etxepare. Desde entonces me empezaron a llamar más.

Ilustración de Eider Eibar

Comentaba Josune Urrutia de Eskolastika que cada vez hay ilustradoras con una formación más amplia y que ha visto fuera de nuestras fronteras otra ilustración.

Ane: Durante muchos años me he sentido intrusa en la ilustración y muy al margen de lo que se estaba haciendo. Era lógico, porque no estaba en círculos activos de ilustración. Muchos de los trabajos que me llegaban era porque no conocían más ilustradores. Era la única persona que generaba imágenes a su alrededor. Me he metido en batallas que luego no sé cómo pude hacer. Después del cursos de diseño gráfico hice prácticas en Delirium, una empresa de videojuegos, y a partir de ahí me surge la oportunidad de hacer las imágenes para el videojuego de Vetusta Morla.

He tenido la suerte de tener la confianza de gente que me ha ido dando oportunidades de hacer cosas que no controlaba y no me hubiese imaginado.

Desde que empecé a hacer la cartelería de teatro siempre me he encontrado muchas dificultades por la falta de conocimiento específico (tipografías, preimpresión, formatos…) cosas que muchas veces me daba vergüenza socializar.

Eider: No estoy de acuerdo con Ane. No hay que tener vergüenza en aprender. Lo entiendo, pero hay que quitar ese miedo. Cuando trabajo con editoriales espero que ellas sepan hacer lo que yo no sé y no tengo por ello ningún problema. Nuestra maleta son las imágenes, no donde apareces.

Raquel: Yo me reconozco mucho en lo que dices. Lo que se llama el síndrome de impostor. Todas nos sentimos así. Siempre te preguntas que haces allí. Te pasa si te sientes desbordada o cuando comparas tu trabajo con el de otra gente. A veces tampoco tienes que saberlo todo.

En el diseño gráfico es más común que en el editorial las injerencias de los clientes.

Eider: Yo me acuerdo de un chico que trabajaba en una revista que me decía que eso pasa cuando el 20% del trabajo ocupa el 80% del tiempo. Cuando el cliente empieza a ver todo lo que has ido descartando. El cliente tiene que confiar en lo que has hecho.

Ane: Tienen que entender que tú no eres su Photoshop. No eres su herramienta, eres parte del proceso.

Eider: Está por un lado la madurez personal o profesional en el que puedas decir hasta aquí llegamos y si no te interesa cada uno por su lado. A veces te encuentras con clientes que enseguida ves que van a ser complicados. Allí también tienes que tener la madurez, antes de empezar, de saber decir hasta luego. En su caso pasa lo mismo. Ellos también hacen una criba para ver con quién trabajan y con quien no. Nosotras deberíamos hacer lo mismo.

En otro tipo de libros no es así pero en libro de texto prefiero ahorrarme dolores de cabeza enseñando antes bocetos.

Raquel: He trabajado en varios campos. En libro de texto es verdad que tienes que hacer correcciones. Cuando hice algún libro de ciencias la cagué por desconocimiento en muchas cosas. Cuando te dicen que el hígado no es así pues está claro que tienes que cambiarlo. Haciendo libros para niños me decían que no podía dibujar niños desnudos por ejemplo.

Eider: A mí me ha pasado. ¿A alguien no le ha pasado?.

Ane: En el cartel de Zinegoak me pasó lo contrario. A ver si podíamos enseñar más el pezón y acertaron. (Risas)

Raquel: Lo habitual es lo contrario.

Iraia: En mi caso he hecho libro de texto con Santillana y muy bien.

Ilustración de Ane Pikaza

El libro de texto es una fuente de ingresos importante para los y las ilustradoras pero está muy invisibilizado, de hecho no se os considera autoras sino parte de un trabajo colectivo.

Eider: Eso es. Lo que me toca últimamente es que los personajes ya están diseñados y tienes que copiarlos y usarlos en diferentes posiciones.

Raquel: Es un trabajo más anónimo.

Ane: Cuando hice el videojuego dibujé los personajes una vez. Después eran los animadores los que se ocupaban de moverlo. Es otra profesión.

Eider: Yo he hecho el diseño de títeres. Luego ves cómo se mueven y hablan y es muy divertido.

Cada vez tiene más importancia el videojuego para la ilustración.

Eider: En mi caso después de estudiar Bellas Artes me fui a Barcelona a estudiar un master de animación de 3D. En Barcelona no solo te enseñaban a usar un programa, que luego no he vuelto a usar porque tardabas demasiado, sino que aprendías la historia de animación. En las primeras clases vino un señor a darnos una charla en la que nos dijo que no hacíamos nada allí. Que mejor nos íbamos a La India a hacer videojuegos.

En la tele veo mucha animación también. No sé si el videojuego es mejor opción.

Ilustración de Iraia Okina

Volvemos a vuestras trayectorias Iraia. ¿Cómo vas desarrollando tu trabajo?.

Iraia: Nuestra decisión más importante fue ir al campo a vivir. Compramos una casa en ruinas en Burgos y la hemos ido haciendo poco a poco. La idea es que seamos autosuficientes y no necesitemos mucho para vivir. Yo quería seguir trabajando en ilustración y con tener encargos de vez en cuando me vale.

Cuando nace tu hija te replanteas tu relación con la ilustración. Es entonces cuando ganas la beca del Gobierno Vasco para álbum ilustrado con Emakume burugabea.

Iraia: Sí. Con ello me animé a seguir. Cuando me motivo de verdad es cuando hago lo que me gusta. Ultimamente estoy yendo a ferias. Comparto lo que hago, que es lo que me apetece, sin depender de nadie. Me invitaron a una feria en Oña y fui con reproducciones sin ninguna expectativa, para compartir la experiencia con otra gente. Creía que no iban a gustar a nadie porque tengo un estilo un poco raro y le encantaron a la gente. Lo compartí, lo vendí y fue un contacto muy directo. Me convenció de que tengo que hacer lo que me gusta.

¿Son los premios una forma de hacer sostenible tu trabajo?.

Iraia: Total. En mi caso solo me he movido en esas dos o tres editoriales que te decía al principio y ya no me he movido más.

Ilustración de Raquel Alzate

En tu caso, Raquel, empiezas haciendo ilustración con Mitologika y te centras en el mundo del cómic.

Raquel: Eso es. Primero tuve un lapso de tiempo en la que iba haciendo cositas de ilustración. Me encargaban un cartel o alguna cosilla pero eran cosas muy puntuales. Tenía ganas de demostrarme a mi misma que podía tener unos ingresos más estables. En los libros de texto te llaman por temporadas. En Bellas Artes hice un ejercicio de tallar en barro la cara del compañero de al lado y la mía gustó mucho. Pensé que lo de modelar se me podía dar bien y llamé a una empresa de modelado de soldaditos de plomo y estuve haciendo unas prácticas.

En una boda conocí a una persona que se dedicaba a decorar bares. Hacían esculturas muy grandes para bares temáticos y me propusieron acabar una escultura que estaban haciendo. Me puse a hacerla en barro y gustó mucho. Una de las esculturas que hice fue para un puticlub (risas).

Era una especie de sirena. Estuve trabajando allí hasta que me agobié. Quería volver al cómic. Antes hice Mitologika. La idea fue de uno de los chicos que trabajaba allí, Ricardo del Río. Yo hacía las esculturas y él hacía los murales con aerógrafo.

A Ricardo se le ocurrió hacer un bestiario tipo Tolkien pero con la mitología vasca y me propuso repartirnos el trabajo. Sobre todo, prefería que yo hiciera a las chicas, que a él le salían poco agraciadas (risas).

Nos repartimos los personajes. Un amigo suyo, que conocía muy bien la mitología, nos escribió los textos y fue un pelotazo. Nos fue muy bien. A partir de eso me lié en el cómic. Hasta la fecha había muy pocas imágenes de la mitología vasca. En las ikastolas se han usado mucho y se han hecho muñecos muy bonitos después. Fue muy bonito ver cómo crecía.

En tu caso, Eider, has hecho de todo.

Eider: He hecho de todo porque me gusta dibujar y me gusta pintar. Y me gusta hacerlo en grande. Me gusta hacer murales. Si me ofrecían hacer libros, decía que sí, si me ofrecían hacer murales decía que sí. Todo lo que hay en medio también (risas). Para camisetas desde siempre. Si una amiga tenía una furgoneta, lo mismo. Si a alguien le gusta mi dibujo adelante.

Raquel: Nunca he hecho murales pero me da la sensación de que tienes que tener otro modo de hacerlo para trabajar en esas dimensiones.

Ane: Yo hice un mural de siete metros para teatro y lo hice con proyector. Primero lo dibujé, lo proyecté y lo hice.

Eider: A mi me encanta dibujarlo sin proyector y que lo rellenen otros (risas). Me gusta la pared en blanco. Tener un boceto en blanco y ver qué sale.

Raquel: ¿No usas cuadrículas?

Eider: Tampoco son unas dimensiones tan grandes las que he trabajado para necesitar usarlas. Me voy alejando y voy viendo pero trabajar con edificios me parece muy difícil.

También te conviertes en empresaria en un momento dado.

Eider: Sí. Me dedicaba a hacer vinilos. Durante un tiempo la gente me encargaba hacer murales en sus casas. Decías precios y tiempos o te planteabas ir de casa en casa pendiente de sus horarios de trabajo y no me apetecía mucho. Con una amiga decidimos hacer una empresa de vinilos. Estuvimos cinco años haciendo murales, vinilos, diseños y demás. Unas chicas de Iurreta nos hacían en vinilo nuestros diseños. Ahora estoy sola con Banilo con la que llevo siete años.

Tengo además Kokoak, que es un proyecto personal que he creado con mi compañero. Me cansé de esperar que te pidan encargos y así puedo hacer lo que quiero, probar con que quiero jugar. Enseñamos lo que hacemos porque nunca sabes que puede salir de allí. Es nuestro campo de investigación. Hacemos videos, animación, editamos, trabajamos con barro, usamos unos personajes como hilo conductor, hacemos cursos para formarnos…

Ilustración de Eider Eibar

¿Es necesaria una formación continua?

Ane: No está solo el hecho de formarte. Es salir de ti mismo. Te sirve para encontrar ese espacio de juego. Salir de los encargos y buscar nuevos caminos. A veces hacer lo que te da la gana te lleva a otros trabajos distintos. La formación está muy bien para hacer lo que quieres. No tienes que dar respuesta a un trabajo por el que te pagan.

Entiendo que la ilustración es responder a un encargo pero también expresar algo propio. Da la sensación de que por tener ese componente práctico no se ha valorado tanto la ilustración pero cada vez se valora más tener una voz propia fuera de lo comercial en el álbum ilustrado para infantil y también para adultos.

Ane: La ilustración ha cogido un espacio. Creo que hay una sensación de que puedes coleccionar arte a un precio asumible. Como el hermano menor del arte. Tenemos la necesidad de conectar con la gente pero cada vez hay más gente dispuesta a comprar una ilustración para ponerla en su casa. Eso pasa cuando juegas, cuando la ilustración no es un encargo. Yo siento que me modifico si es algo que hago para mí.

¿Cómo asumís el encargo frente al trabajo personal?. En tu caso, Ane, uno de tus trabajos más emblemáticos es el de la violencia contra las mujeres.

Ane: Lo brutal es que escuchando a Pablo Amargo en Irudika, él decía que siempre dibuja y que esos dibujos al final encontrarán su sitio pero que es un trabajo que hace para él. En el caso de mi cartel, el dibujo ya estaba hecho. Cuando me pidieron un dibujo y me propusieron los slogans me dí cuenta de que ya lo tenía. No lo había usado con ningún fin y todo tenía sentido.

Ilustración de Ane Pikaza

Eider: En tu trabajo previo están muy presentes esas reivindicaciones. En mi caso, cambia mucho el modo en el que afronto el dibujo en función de para qué lo hago. Hay que cumplir con muchos registros. Tiene que llegar a un público de cierta edad, tiene que tener unos colores o cumplir con ciertos valores. Es muy distinto que cuando hago las cosas para mí misma. Mi madre siempre dice que mis dibujos hay que mirarlos dos veces para entenderlos cuando hago carteles y siempre acabo quitando cosas intentando sintetizar.

La ilustración siempre ha estado muy ligada a lo pedagógico.

Eider: Sí, pero para mi también es pedagógico sacar el pezón fuera, hacer esculturas en un puticlub o dibujar como Iraia.

Lo que quiero decir es que en ciertos circuitos son los comerciales los que deciden que se vende a las ikastolas.

Eider: Sí, puede ser que te marquen el camino y de todo aprendes.

Ane: Esos trabajos afectan a la educación visual de los niños. Hay una abanico visual enorme que ofrecer a los niños. Se crítica a los libros de texto pero estás enseñando a los niños y les ofreces una cultura visual diferente muy importante.

Eider: Cuando vivía en Barcelona me ofrecieron en Elkar hacer cuentos totalmente distintos. Podía hacer lo que quería porque era todo muy diverso. Me divertí mucho jugando con los materiales.

Crecéis en un momento en el que el ordenador ya está presente.

Raquel: Cuando empecé yo no había aun ilustración digital y recuerdo las angustias de tener que mandar los originales a Barcelona. Me pilló la transición digital. Siempre recordaré que cuando trabajaba para la editorial Bruño un escritor reclamó que me subieran el sueldo. Ese sueldo que cobraba hace veinte años por página sigue siendo el se maneja hoy en la mayoría de las editoriales. Se desplomaron los precios de todo.

Ane: Me parece muy complicado marcar los precios.

Eider: Te vas autoreferenciando poco a poco. En álbumes los precios son siempre parecidos, entonces vas viendo en base a eso cuanto ir pidiendo por ilustración. Si trabajas con editoriales de aquí o de fuera vas viendo las diferencias. En Barcelona me ofrecieron 700 euros por hacer un libro de un montón de ilustraciones. Ese día me vine arriba y les dije que por menos de 1.500 no lo hacía y al momento me dijeron que vale. Seguido. Me di cuenta de que estaban jugando con el a ver si cuela.

Ane: A veces algo parece que está bien pagado pero luego ves los cambios que te piden y no lo está tanto.

Eider: Yo calculo el precio en función del tiempo que me va a llevar. Soy malísima para esto del dinero.

Raquel: Yo suelo preguntar a otra gente a ver cuanto suelen cobrar.

Eider: Yo pregunto cuanto dinero tienen para ello y en base a ello me planteo que dedicación darle.

Iraia: Hace poco me llamó una empresa para una etiqueta de vino. Me decían al principio que era para una empresa pequeñita. No voy mucho a bares pero estaba en todos ellos esa empresa tan pequeñita (risas).

Le dí el presupuesto y me redondearon al momento para arriba.

Raquel: Da mucha rabia cuando te dicen que sí enseguida. Vas con miedo a dar un precio y te das cuenta de que la has cagado (Risas).

Ane: Cuando estuve haciendo diseño vi en una agencia como hacen los presupuestos y me dí cuenta de lo pringados que somos. Del total global lo nuestro es insignificante.

Muchas veces el cliente pequeño es el que te va pagando y cumpliendo mejor aunque luego también te exigen mucho.

Iraia: Luego he tenido problemas para cobrar a veces. Me dicen que aún no les ha pagado el cliente. Todo es para ayer cuando te toca trabajar pero luego para cobrar no tienes respuesta.

Raquel: Si cobrásemos plus de urgencia… (Risas)

Eider: A mí si no me pagan en dos meses me empiezo a poner nerviosa. No eres socia de la empresa.

¿También has trabajado en otros campos Iraia?.

Iraia: He hecho carteles para bibliotecas, para ropa…

Eider: Yo hago ahora tampones. Con poco tiempo pero salen cosas chulas.

Ane: Yo he hecho cosas con tampones para las guardas del libro que estoy haciendo. Es muy divertido hacer cosas distintas. Cada proyecto te lleva a aprender nuevos recursos.

Eider: Luego está lo que pide la historia. Para uno de los últimos trabajos de Elkar, quería que todo fuese un poco sucio. Volví a lanzar tinta sobre papel. El color lo hice después en digital pero quedó muy fino.

Raquel: A mi me gusta experimentar. Trabajo todo en digital pero pruebo mucho nuevas texturas y manchas para que no quede muy frío.

Ane: Es que no somos nativos digitales. Yo me acuerdo que a la universidad tuvimos que llevar portátil. No sabía cómo llevarlo porque en casa era el ordenador de sobremesa y lo llevé en la bolsa de congelados (risas). Tenía buena temperatura, acolchadito… (Risas)

He ido aprendiendo a base de hacer. Alguna vez he ido a Digipen a ayudarles y es una pasada lo que hacen. Me suelen llamar para representar escenas que luego usan para hacer el movimiento de la animación. Son unos monstruos digitales.

Iraia: A mi me ha ayudado mucho un libro que he leído hace poco, Yo no fui a la escuela. Yo me disperso mucho. Veo a alguien haciendo alfombras y quiero hacer alfombras, y todo así. Nos han educado para ganar dinero y tengo la sensación de que a veces no hago lo que quiero hacer. En el libro, Stern explica como hace lo que le gusta en definitiva. Pensé que tenía que jugar y es entonces cuando las cosas funcionan. De allí salen nuevas cosas, diferentes. Es natural en mí hacer cosas diferentes para avanzar. Si pienso en producir trabajar durante tantas horas no funciono.

Eider: En mi caso siempre intento cambiar de estilo. Una profesora me dijo en Bellas Artes que si la gente te asocia a un estilo ya no vas a poder cambiar y me dio miedo. No me preocupa el tema del estilo. Un editor me dijo que no dibujaba ojos, solo rayitas y empecé a dibujarlos. Otro me decía que no hiciese desnudos pero no le hice caso. A la contra o a favor de lo que me dicen pero voy cambiando. Una vez me dijeron que hacía los personajes cabezones y con las orejas a los lados, así que desde entonces intento hacerlos más cabezones y con las orejas más a los lados.

La técnica también afecta a cómo lo hago. También voy variando para no aburrirme.

Ane: También es importante que quien te llame sepa lo que haces. Aunque varíes el modo de hacerlo, siempre hay algo tuyo en el dibujo y está bien que así sea. En mi caso con Gomutan, que es el libro que hice para el ayuntamiento, vi que era distinto a lo que había hecho hasta entonces pero no dejaba de ser mío. Es ese punto en el que haces algo distinto pero sigues siendo tu.

Raquel: Nunca consigues escapar de tu estilo.

Iraia: A mí me gustan las imágenes que hace mi hija. Muy libres y divertidas pero como luego me van a pagar me cortó y me pongo a hacer cosas más elaboradas (Risas).

Eider: Para eso está facebook. Pones esas imágenes en facebook y seguro que a un editor le encantan. Kokoak es eso. Subo las cosas que voy haciendo y luego a los editores les puede sugerir cosas nuevas.

Iraia: El problema es que a mí a veces me gustaría desaparecer. ¿Cómo enseñas tu trabajo sin estar enganchada a las redes?.

Eider: Yo me he dado cuenta de que es un escaparate. Las redes sociales te permiten ver distintos perfiles y mostrar una serie de trabajos. Yo lo veo como un curriculum visual. No tengo la necesidad de estar enganchada ni presente.

Ilustración de Raquel Alzate

Raquel: Mi hermano trabaja con agente. Como solemos ser muy solitarios y apocados es bueno encontrar quien te mueva tu trabajo. Puedes trabajar haciendo libros para América, Inglaterra… Con las redes estás muy limitado pero el agente tiene contactos que te pueden ubicar en distintos mercados.

Ane: Otro tema es el de los tiempos.

Raquel: Tienes que estar muy motivado para darlo todo.

Eider: Es muy motivador trabajar además para adultos. Ahora estoy haciendo cosas para Berria alternándome con Maite Mutuberria y lo cojo con muchas ganas.

Decía Lope que en este trabajo o no duermes o no comes.

Raquel: En cada momento vital tienes que priorizar. Por motivos familiares o por otras razones tienes que parar a veces.

Eider: A mí me pasó en 2014. Por eso cerré la empresa con la compañera. Me hice diabética de tipo uno y me tenía que pinchar y todo. Eso me hizo parar. Yo he pasado muchas noches en vela para cumplir entregas y mi cuerpo ya no puede hacerlo con la diabetes. Además, quiero dedicar mi tiempo a hacer mis propios dibujos más que las de los demás.

Hace tiempo me llamaron de una agencia para hacer trabajos en los que no me veía representada. No me apetecía hacer cosas que no tienen nada que ver conmigo. Hay gente mejor preparada para eso.

Ane: A veces notas que ese trabajo no es para ti. Cuando te metes a hacer un trabajo que no ves claro es un horror. Luego te arrepientes.

Raquel: Eso me ha pasado también. Te preguntas porqué no habré dicho que no.

Eider: A mi no me cuesta nada decir que no.

Raquel: Hay gente que no sabe. Paco Roca, por ejemplo, nos contaba que le cuesta muchísimo decir que no. Tuvo que buscarse un manager que le gestionase los trabajos porque luego no podía cumplir con sus encargos por meterse en mil fregados.

Eider: Te engañas además y engañas a todo el mundo. No llegas a todo. Hay que coger lo que debes  y hacerlo en condiciones.

Ane: Yo quiero un horario normal. Poder estar con mi familia, con mis amigas. A largo plazo no quiero esa inestabilidad de pasar noches en vela como en la universidad. Yo tengo que saber tiempos. Hace poco me llamaron para un cartel y les dije que no podía hacerlo hasta después de verano. Me dijeron que sin problemas. Estamos acostumbrados a tener miedo de decir que no para no perder trabajos.

Eider: Yo llevo más de veinte años viviendo de la ilustración. Tienes que perder el miedo y buscar distintas vías para encontrar nuevos trabajos. Hace viente años mandaba curriculums a editoriales. No veo porque no va a volver a funcionarme hoy. Tenemos internet. Podemos enviar mails a todo el mundo. Sé que es difícil. Hay momentos en los que no tienes nada asegurado. Ahora me sorprende ver que llevo dos años enlazando trabajos. Siempre hay picos. Los ciclos se repiten todos los años. Hay trabajos que es mejor que no vengan. Somos muy luchadoras.

Ane: En mi caso, nunca he querido dejar de hacer nada de lo que me gusta. No solo tengo la ilustración. Me he pasado muchos años trabajando en producción en una oficina. Cada una tenemos una realidad. Si dejase el teatro no podría vivir solo de la ilustración.

Eider: No hace falta vivir de la ilustración. Hay situaciones que te cambian la vida, como mi diabetes o un embarazo. Yo no creo que el objetivo sea solo vivir de la ilustración porque igual te quemas.

Iraia: Yo vivo de la ilustración pero de esa manera. Aquí no podría por ejemplo. Trabajamos pero trabajamos también la huerta, con los animales…

Ane: Es una apuesta vital.

Eider: Eso se plasma en tus dibujos.

Iraia: No he enseñado esos dibujos. Lo último que he hecho es naturaleza, la figura de la mujer…

No sé hasta que punto la ilustración se ha convertido en tendencia.

Ane: Sí y además creo que hay que aprovecharlo. Creo que tiene que ver con internet. Cada vez somos más visuales.

Raquel: Parece que hay modas muy marcadas. Distintas escuelas.

Eider: Sí veo que hay modas y todo es muy igual. Ahora se busca el dibujo de mano, con dibujos gordotes.

Ane: Una moda no deja de ser algo que se consume y somos consumibles. Si echas la vista atrás ves que siempre ha habido tendencias. No creo que sea es malo ser consciente o impregnarte de ellas de ellas si eres honesta con tu trabajo.

Imagino que son hitos generacionales.

Raquel: Cuando se pudo de moda Jordi Labanda me contaban que a los dibujantes les pedían que dibujasen como él. Mejor págale a él directamente. Le pasa a Paula Bonet ahora también.

Ane: Con todos los seguidores que tiene decidió cambiar, aún sabiendo que iba a perder seguidores. Ella está haciendo su proceso vital. Que sea moda o no no depende de ti. Tu tienes que evolucionar en tu trabajo.

Eider: El problema también es que te copien.

Eider: Cuando empecé en ilustración me enamoré del trabajo de Elena y de Jokin Michelena y alucinas. Imitas y buscas las soluciones que usan pero tienes que hacerlas tuyas.

Ane: El problema es que te autofagocitas. Nos convertimos en nuestros propios referentes. Nunca vas a copiar conscientemente pero te planteas ver si puedes hacer lo mismo que la gente que admiras. En Florencia vi el tema de las plantillas y me preguntaba cómo podía hacerlo yo. Es un juego y no hacerlo es mutilarte.

Entiendo que no es lo mismo un aprendizaje que cubrir una necesidad de mercado.

Raquel: Eso es. No es lo mismo que te lo impongan que quieras aprender.

Eider: No es divertido que la editorial te pida que dibujes como uno o como otro.

Ane: Es que hay mucho de todo. Si miras en instagram ves las cosas en función de lo que consumes pero en cuanto sales de ello ves que en cómic, en tatuajes, en todas partes hay propuestas diferentes. Estamos en un boom de la imagen.

Eider: Yo intento quitarme de referentes. He mirado demasiado ya.

Raquel: A mi me pasa mucho. Me angustió con ello. Hay tal avalancha de cosas buenas que te hacen dudar de ti misma.

Ane: Las redes generan imágenes a una velocidad de vértigo.

Iraia: Una amiga me decía que tengo mucha suerte de no tener internet. Me comentaba que consumía tantas imágenes que no sabía ya quien era ella.

Raquel: Yo taparía toda la biblioteca porque es claustrofóbico.

Ilustración de Iraia Okina

¿Ha cambiado mucho desde que empezasteis en el mundo de la ilustración?.

Iraia: Yo creo que sí. Veo las imágenes que presenté cuando gané la beca de Etxepare y hoy no habría ganado. La gente tiene otra formación, otro nivel.

Raquel: Hay mucha competencia. Gente que hace maravillas. Todas somos de Bellas artes pero ahora hay escuelas en las que empiezan a formarse muy jóvenes. Según a que academia vayas te pueden formar de un modo muy igual pero con veinte años publican cosas maravillosas.

Eider: Yo creo que nuestro camino ha sido muy divertido. Yo me he dado cuenta de que soy ilustradora porque me lo habéis preguntado o me lo habéis dicho. Ahora voy con Kokoak a las ikastolas y sí que lo digo: Soy ilustradora.

Ahora los chavales tienen las cosas muy claras. Quieren ser ilustradores o ilustradoras y eso ha cambiado. También es cierto que hay editoriales que ya no están. Quizás la ilustración está en otros sitios que antes los llenaban los libros.

Raquel: Sí que se ha reivindicado la faceta artística. Se considera que la ilustración es un arte.

¿Proyectos?.

Iraia: Ahora estoy emocionada con el proyecto personal. Salir a la calle y vender lo que hago.

Ane: Me gustaría parar un poco para ver que quiero hacer. Llevo un ciclo muy bonito pero muy cañero y necesito parar.

Raquel: Yo también estoy en un momento de parón. Llevo mucho tiempo implicada con el cómic, de hecho tengo un proyecto pero es muy esclavo el mundo del cómic y no lo tengo claro. Soy muy obsesiva y no sé parar pero tengo que reflexionar sobre mi propio estilo. Quiero hacer algo de ilustración pero sin destino. Quiero probar nuevos caminos.

Eider: Quiero dedicarle más tiempo a Kokoak. He tenido propuestas para hacer ilustración relacionadas con otros ámbitos y me interesa aprender y probar cosas nuevas. He recibido la ayuda del Gobierno Vasco y quiero dedicarme a ello a tope. Me han dado tiempo para trabajar a mi aire.

CONVERSATORIOS:

La ilustración en Bizkaia: Del diseño gráfico a la edición independiente

CONVERSATORIO con Aitor Aretxabaleta del estudio de diseño Hooper Ink, con Diego Karramarro de Vudumedia, Ángela Alonso de Happy Ending y el editor Garikoitz Fraga de Belleza Infinita

La ilustración en Bizkaia: Animación

CONVERSATORIO con Iván Miñambres (Uniko) y Gorka Vázquez.

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