¿Por qué escoger una caldera de biomasa?

¿Por qué escoger una caldera de biomasa? Frente al cambio climático y el fuerte impacto que han tenido diversas prácticas humanas por su forma de actuar sobre el medio ambiente y el planeta, es necesario buscar alternativas a estas prácticas que contribuyan con la preservación y el cuidado del mismo.

La biomasa es el resultado del balance neutro de emisiones de dióxido de carbono, también conocido como CO2, una fuente de energía renovable que no sólo entra en concordancia con la necesidad de preservar el planeta, sino que también representa una alternativa para reducir significativamente el precio de la calefacción y reduce el consumo de energía eléctrica.

¿Pero, qué es una caldera de biomasa?

Las calderas de biomasa son sistemas generadores de calor que aparte de producir una calefacción muy eficiente, también cuentan con la capacidad de producir agua caliente sanitaria (ACS). Por esta razón es que se les denomina calderas de biomasa, y las que sólo se dedican a calefacción se les denomina estufas de biomasa.

Estas calderas funcionan utilizando combustibles compuestos por desechos naturales que pueden incluir madera, basura orgánica y otros desechos. Los combustibles más famosos del mercado son el pellet, la leña y, dependiendo de la zona geográfica, el hueso de aceituna.

Todos estos materiales unidos producen energía eléctrica y térmica cuando son sometidos a un proceso de combustión, ofreciendo la posibilidad de cubrir los requerimientos domésticos e industriales. Hay sistemas de calefacción con biomasa diseñados para suministrar energía térmica a un edificio completo, así como termoestufas de biomasa que proporcionan calor a todas las estancias de la casa.

Este sistema de calefacción y producción de ACS utiliza tecnología punta, y cuenta con dispositivos especialmente diseñados para la tarea que desempeñan, ofreciendo altas garantías.

Puntos fuertes de las calderas de biomasa

El sistema de biomasa ofrece muchas ventajas por su eficiencia, como:

  • Los niveles de contaminación que produce son muy bajos y poco potentes.
  • Reduce la dependencia de los combustibles fósiles, causantes, en gran parte, de la contaminación.
  • Es una fuente de energía renovable, por tanto, inagotable.
  • Al estar compuesto por basura orgánica y madera, contribuye con la limpieza de montes y reduce el riesgo de incendios forestales.
  • Permite la reutilización de residuos industriales.
  • Tiene una mayor eficiencia energética en comparación con las calderas tradicionales (las que utilizan gas y gasoil), ya que reducen el gasto de calefacción hasta un 50%.
  • La fabricación de estas calderas comporta un incremento en la creación de empleos, ya que pueden realizarse plantaciones de diversas especies que se usan como biomasa en terrenos abandonados.

Los puntos menos ventajosos

  • Ofrecen rendimientos menores que las calderas que utilizan combustibles fósiles.
  • Necesitan mayor espacio de almacenamiento.
  • Representan un precio mayor de instalación en un primer momento.
  • Debido a que los distintos tipos de combustibles de biomasa tienen diferentes grados de humedad, es necesario realizar procesos de secado con algunos de ellos.

Calderas de pellets

Uno de los tipos de calderas de biomasa más buscados es la caldera de pellets, que son generadores de calor diseñados para procesar la madera en conjunto con otros desechos orgánicos, como recurso energético en forma de pellets. Así, los pellets son pequeñas porciones de material comprimido o aglomerado de diferentes tipos.

Asimismo, este tipo de calderas fueron diseñadas para utilizar este tipo de combustible. En el mercado existen modelos de distintos tipos, algunos de ellos son más automáticos en el modo de encendido, así como otros tienen procesos distintos en cuanto al proceso de calefacción, tales como las calderas de pellets de condensación, que trabajan recuperando el calor de los gases que escapan, lo que hace que la temperatura baje gradualmente hasta que el vapor de agua se condensa en el intercambiador, se aumenta así significativamente el rendimiento de la caldera, alcanzando incluso un aumento del 105%.

Asimismo, los pellets suelen ser la solución más frecuente, ya que no requieren de un espacio de gran tamaño, aparte de aportar mayor facilidad a la hora de utilizarlo, y con precios mucho menores. Por lo general se utiliza leña o astilla, ya que son recursos desechados en el sector rural.

La cantidad de energía contenida en los pellets es bastante alta al compararlo con su bajo precio, así, las calderas de biomasa, específicamente las de pellets, generan igual calidad y confort que las calderas de gasoil, ahorrando hasta un 40% y contribuyendo con el cuidado del planeta.