Respuesta a MOMA

“Los vecinos y vecinas de Rodríguez Arias y la «Asociación de Vecinos Príntzipe-Gran Manzana Elkartea» no somos amargados. Somos gente normal. Que no se come el coco, ni piensa que  la mediación, el Ayuntamiento y el ocio nocturno se han confabulado para amargarnos la vida. Somos bilbaínos y bilbaínas que solo queremos una cosa: que se respete nuestro derecho al descanso. Lo que, al parecer es difícil de entender”
“Hemos asistido, pacientes, a un falso proceso de mediación que probablemente se extenderá a otras zonas de la Villa. Hemos visto cómo se ha permitido que una Sala de Fiestas acumule hasta doce expedientes por contaminación acústica. Y cómo no se actúa contra el botellón y se consideran  conductas tolerables el gritar o vociferar ocasionando molestias a los vecinos. Todo con datos objetivos. Y aun así, creemos en la convivencia”
“Al parecer, el Ayuntamiento delega en la seguridad del MOMA la función de patrullar la calle para controlar portales, lo que puede contravenir la Ley 5/2014 de Seguridad Privada. Es importante que el Consistorio aclare si los vecinos de Bilbao podemos asumir con seguridad privada estas funciones en los barrios conflictivos, sustituyendo a la policía municipal, y así terminar con nuestros problemas”
EL ARTE DE AMARGARSE LA VIDA
Un hombre quiere colgar un cuadro. Tiene el clavo, pero le falta el martillo así que decide pedírselo a su vecino. Antes de llamar a su puerta le asalta una duda: ¿y si no quiere prestármelo? y comienza a darle vueltas a la cabeza con reflexiones como: ayer me saludó distraído, sin afecto. ¿Por qué?, no le hecho nada. Quizás tiene algo contra mí. ¿Por qué no me lo va a prestar?, yo se lo dejaría enseguida. ¿Cómo puede negarse a algo tan sencillo?. Vecinos así le amargan a uno la vida. Sólo porque tiene un martillo; Así que nuestro protagonista toca el timbre de su vecino y cuando le abren la puerta le espeta: ¡Quédese usted con su martillo!
Pues bien, los vecinos y vecinas de Rodriguez Arias y los integrantes de la  Asociación de Vecinos Printzipe-Gran Manzana Elkartea, no somos los protagonistas de este relato, recogido en el capítulo “Historia de un Martillo”, del libro “El arte de amargarse la vida” del psicólogo Paul Watzlawick. No somos amargados. Somos gente normal. Que no se come el coco, ni piensa que  la mediación, el ocio nocturno, sus gestores y clientes, las terrazas, el Ayuntamiento y todas las constelaciones planetarias se han confabulado para amargarnos la vida. Somos bilbaínos y bilbaínasque solo queremos una cosa: que se respete nuestro derecho al descanso. ¿Es tan difícil de entender?. A juzgar por cómo el Consistorio gestiona esta petición y por sus opiniones, todo parece indicar que sí. En Bilbao debe ser muy complicado que se entienda al ciudadano de a pie.
Hemos asistido, hasta el final y pacientes, a un proceso demediación que realmente no ha sido tal; pues primero no obliga a las partes y segundo no contemplaba la asistencia de una parte fundamental: el cliente juerguista que no respeta la convivencia social. Hemos visto, atónitos, cómo Medio Ambiente ha permitido que una Sala de Fiestas acumule hasta doce expedientes por contaminación acústica. Cómo el Ayuntamiento defiende en entrevistas el “barra libre, todo permitido”, como definición de “Derecho humano al Ocio”. Cómo, al inicio del problema,  se defendía  el escándalo nocturno con frases como: “Son los ruidos de la noche”, “Es el precio de vivir en el centro”. Y cómo no se actúa con contundencia contra las terrazas descontroladas, el botellón y se consideran  conductas tolerables, y por tanto no sancionables, el gritar o vociferar y permanecer en horario nocturno en la vía públicaocasionando molestias y perturbando el descanso y tranquilidad de los vecinos. Todo esto nos ha obligado a acudir al Ararteko y los tribunales en defensa de nuestros derechos.
Nuestras quejas se basan en hechos objetivos. La prueba está en las mediciones por contaminación acústica realizadas por técnicos del Ayuntamiento tanto en el interior del Hotel Ilunium, un vecino más, como en la calle. El sonómetro externo ha evidenciado ruidos nocturnos en niveles muy superiores a los legales. Las peleas, botellón y otros comportamientos incívicos han quedado registrados en videos y en las intervenciones de la policía y Cruz Roja.

Los vecinos y vecinas que firmamos esta carta no somos los malos de la película y hemos puesto mucho de nuestra parte. Creemos en la paz social y la convivencia. ¡Bienvenidas las nuevas medidas!. Al menos tenemos algo, pero todos sabemos que son ineficaces, algunas de dudosa legalidad y además insostenibles en el tiempo. ¿La presencia de educadores sociales nocturnos va a solucionar el problema? ¿no se ha empleado ya esta solución, en otros barrios, sin ningún resultado?. Con la Ley 5/2014 de Seguridad Privada, no está claro que la seguridad privada pueda patrullar la calle para controlar portales. Sorprende que el Ayuntamiento delegue estas funciones. En cualquier caso, elConsistorio debe aclarar si los vecinos de Bilbao podemos asumir con seguridad privada estasfunciones en las zonas con conflictos y sustituir a la policía municipal. Con esta medida se pueden terminar los problemas nocturnos que afectan a buen número de nuestros barrios.
El jugador de baloncesto Karl Malone dijo: “Si ves que el tiempo pasa y tú no avanzas, tal vez debas cambiar de hábitos”. Pues bien, el tiempo ha pasado y, hasta ahora, no hemos avanzado nada en la solución de este conflicto ni en Rodriguez Arias ni en las calles Principe, Ripa, etc. Todas con similares molestias. Bienvenidos sean los nuevos hábitos que quizás arreglen este problema gracias a que, al parecer,  los ciudadanos también podremos contratar seguridad privada para defender nuestros derechos.
Agrupación Vecinal Afectados Rodriguez Arias (MOMA)