Sophie Auster: Solemne y sensual

La neoyorquina Sophie Auster, 31 años, cantante, modelo y actriz, o sea ‘mocatriz’ según Ojete Calor (foto: Danel).

CAL: *

Domingo 12 de mayo de 2019, Bilbao, Auditorio del Museo Marítimo, 13 h, 12-15 €.

 

La hija de los literatos Paul Auster y Siri Hustvedt sedujo y convenció en su papel de cantautora al público sentado del Auditorio del Museo Marítimo

 

Mucho mejor de lo esperado por la mayoría de la audiencia estuvo el concierto que Sophie Auster, la hija de 31 años del escritor Paul Auster, ofreció el domingo al mediodía en el Auditorio del Museo Marítimo, en la primera de las cinco fechas de su gira española (Bilbao, Madrid, Barcelona, Málaga, Orense). Sophie ofició en dúo, sin afectación ni pose ni autojustificación, sonriendo sincera, cantando con seguridad y facultades y hasta tocando la guitarra ocasionalmente (no obstante, el lunes por la noche salió en la tele, en el programa de Buenafuente, actuando en quinteto y siendo entrevistada, y parecía otra persona, más exagerada en todo). Por cierto, qué diferencia con la otra hija de famoso que actuó el fin de semana en Bilbao, Soleá Morente, la mediana del difunto cantaor Enrique Morente, la cual el viernes, al frente de un quinteto de filiación indie, en el Kafe Antzokia se reveló insegura desde la nula presencia escénica hasta el cantar sin facultades, eso que lo disimuló con mantos de coros y efectos microfónicos a lo largo de un pastiche comercial desde las poses de baile hasta el autotune a lo Rosalía (aguanté 20 minutos).

En contraste, la neoyorquina Sophie Auster supo transmitir y actuar con naturalidad en el Museo Marítimo. No en vano es una ‘mocatriz’, una modelo, cantante y actriz según la terminología de Ojete Calor, el dúo sintético compuesto por el actor Carlos Areces y Aníbal Gómez de Muchachada Nui que el sábado noche agotó el taquillaje del Kafe Antzokia. Ahí, sobre un escenario desnudo y con fondo musical pregrabado, entre travestismo a lo Las Fellini y la plaga de los monólogos, Areces y Aníbal desplegaron sinvergonzonería y karaoke, versionaron el ‘Agapimú’ de Ana Belén y navegaron con colchonetas sobre el público, como Rammstein, pero su propuesta musical resultó menos que nula, quizá infame (yo me piré al de 25 minutos).

Sophie esporádicamente tocó la guitarra acústica (foto: Danel).

A lo que íbamos: Sophie cantó 17 canciones en 70 minutos respaldada por una teclista encargada de un Yamaha Motif XF8 alquilado en Bilbao. Estilizada y elegante con traje de pantalón y chaqueta blanca, con los párpados maquillados con brillantina, Sophie entonó teatral, sostenida y a menudo ululante, revelando una voz educada, solemne y sensual que lo mismo generó ambientes de balada jazz, de blues sinuoso o de gótico de cámara que de soul atemporal, de cabaret onírico o de recitado sorpresivo. Cantautora que cuida las letras que canta y cuenta, la hija de los escritores Paul Auster y Siri Hustvedt resonó a Basia, a Jeff Buckley, a los Righteous Brothers (ya ven qué capacidad de expansión), a Leonard Cohen, a banda sonora de David Lynch entonada por una crooner femenina, a una Lana del Rey orgánica y hasta a Annie Lennox, a cuyo tono de voz remitió recurrentemente, tanto que hasta llegó a versionarla (‘Walking on broken glass’).

Sophie Auster ofició concentrada, etérea, solvente, verosímil (foto: Danel).

Con el centenario respetable del Auditorio del Museo Marítimo en su mayor parte sentado en sillas y en su totalidad entregado a su propuesta sentimental y etérea, adscrita a una fórmula degustable pero a la larga reiterativa, Sophie, concentrada en su papel empero cercana al público (dijo que era su primera visita a Bilbao, habló de tapas, vino y niños contentos por la calle…), en el único momento en que cambió de registro fue para tocar fondo con la canción ‘Mexico’, la única artificiosa del repertorio, que entrará en la banda sonora de la próxima película de John Turturro (un spinoff de ‘El Gran Lebowski’), y se despidió definitivamente cerrando el bis con «una dulce y sencilla canción de amor de Tom Waits», refiriéndose a ‘Take me home’. Mucho mejor en directo que en disco Sophie Auster, lo cual siempre es un plus.

ÓSCAR CUBILLO

Nuestro fotógrafo favorito, de 8 años, se deslizó hasta el borde de la escena (imagen de móvil: Ray Baraiazarra).

Ir a la fuente
Author: bilbaoenvivo

Powered by WPeMatico