Star Trek: Más allá: Al Enterprise no se le acaba la gasolina

Star Trek es una de mis sagas preferidas y sin duda la que más satisfacciones cinematográficas me ha dado a lo largo de la vida, desde sus comienzos en los sesenta hasta hoy. Gracias a este nuevo universo creado en 2009 por Alex Kurtzman, Roberto Orci y J.J Abrams, la saga se ha visto refrescada y renovada, adaptándose a estos nuevos tiempos donde más acción y movimiento de cámara es requerido, y a su vez guardando, respetando y actualizando los valores que tanto nos llenan a los Trekkies, como la amistad, el valor y el respeto a los demás, brillando en la más arriesgada aventura.

Confieso que tenía muchos prejuicios a la hora de ver esta película: después de que J. J. Abrams dejara la franquicia creada por Gene Roddenberry para relanzar Star Wars con dudosos resultados, me esperaba lo peor. Sobre todo porque le dieron las riendas de la película a Justin Lin, un realizador mediocre cuyos únicos créditos han sido haber dirigido tres sagas de “Fast and Furious” y cargarse la segunda temporada de “True Detective”. Pero después de haberla visto, me envaino todas mis (pésimas) expectativas para decir, sin ningún rubor, que es la mejor película de la saga jamás hecha: es heredera de toda la tradición de las series -ojo ¡De todas las series, desde la clásica -con guiño a los tribbles-, la nueva generación -con el guiño del disco de comando de la nave que se separa-, espacio profundo nueve -con una base estelar multiracial y multiplanetaria, enterprise -con un capitán que se pringa hasta las orejas con tal de salvar su tripulación y su nave…!!- respeta con mucha inteligencia y sensibilidad todos los argumentos, personajes… una maravilla que se disfruta desde el minuto uno hasta completar las dos horas de proyección, embargados en las más apasionantes aventuras. Y si encima eres como yo, “trekkie”, entonces es casi un éxtasis místico en el que terminas. Una maravilla, vamos.

Está claro que aunque Abrams no haya estado dirigiendo la película, si que ha estado dirigiendo todo el producto: al pertenecer a su productora, y al tener a buena parte de su equipo (como Roberto Orci, en la producción y el guión, o Michael Giacchino, aportando una esplendorosa banda sonora…) la figura del director casi ha sido testimonial y el director de origen taiwanés solo ha tenido que empujar levemente el balón para marcar un fantástico gol con una película objetivamente muy bien realizada, concebida, escrita y editada. Un prodigio, donde además tenemos oportunidad de disfrutar de brillantes momentos de humor -Simon Pegg también ha participado en el guión- con los personajes de Kirk, Spock, McCoy, Uhura, y por supuesto, Scotty. Todos ellos espectaculares, todos ellos perfectos.

En cuanto a actuaciones, Chris Pine y Zachary Quinto vuelven a encarnar a Kirk y Spock de manera aceptable. No obstante, quien sobresale es Karl Urban al retomar el papel de “Bones” McCoy, distinguiéndose por ser el personaje con mayor carisma de la cinta al formar una excelente mancuerna con Quinto para mostrar los pormenores en la relación entre dos personajes con personalidades bastante divergentes entre sí, incluyendo diálogos memorables. Por otra parte, Idris Elba (Beasts of no Nation, The Wire) brinda una excelente interpretación en el papel del villano Krall, demostrando porqué es uno de los actores más populares del momento. Además, destaca la actuación de Sofia Boutella (Kingsman: The Secret Service) como Jaylah, personaje cuya inclusión fue bastante acertada como un personaje femenino y fuerte dentro de la saga.

Argumentalmente, la película tiene una estructura similar a la de toda la saga: el Enterprise se embarca en una peligrosa misión que pone en jaque a toda la Federación de Planetas Unidos, hay un malvado que quiere destruirlo todo, y únicamente con el esfuerzo de toda la tripulación se podrá hacer frente a la amenaza. Apasionante hasta el último segundo, con muchas cuentas atrás, con muchas situaciones imposibles, con momentos críticos que se remozan con un inteligente sentido del humor -especialmente bien en este aspecto está Karl Urban como el Dr. McCoy, el contrapunto cómico que también está presente en la serie clásica…- y con un frenético desarrollo que te atrapa desde que te sientas a verla hasta que suena el maravilloso tema de Elmer Bernstein al final de la película. Un lujo asiático.

Y si hablamos de espectacularidad y efectos visuales, es para quedarse literalmente, con la boca abierta. O mejor aún, con la mandíbula desencajada al estilo de los dibujos animados: cada plano, cada momento del espacio, cada evolución de la Enterprise es de una grandiosidad sobrecogedora, inmensa, monumental. El guión, además le da una especial importancia a la nave insignia de la flota estelar en toda su extensión -y no digo más porque no quiero hacer ningún spoiler, aunque el tráiler sí que lo haga…-.

Como seguidor acérrimo de la saga, conocedor de todas las series, de todas las películas, de todos los videojuegos, cómics, juegos de mesa… creo que estamos ante el mejor homenaje que se le puede hacer a Gene Roddenberry, porque esta película ha sabido mantener, respetar y actualizar toda la mejor tradición de Star Trek y con toda justicia el “beyond” (es decir, “más allá”) le va al pelo, porque ha ido, en efecto, más allá de todo lo hecho hasta ahora. Y a mejor. Créeme, aplaudí al final y me emocioné sinceramente en varios momentos. Qué delicia.

Por Patxi Álvarez