Trucos infalibles para limpiar tu coche y que parezca siempre nuevo

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Túnel de lavado o a mano: ¿cómo es mejor limpiar el coche?

Empecemos por el interior del coche. Limpiar la tapicería es una tarea costosa y que no se luce mucho. Es mucho más aparecen tener brillante la carrocería exterior. Sin embargo, supone el punto de diferencia de una buena limpieza, ya que es el detalle definitivo para sentir que tu coche está ‘como nuevo’.

Para enfrentarse con éxito a la tapicería es necesario tener sentido común y no utilizar materiales ni productos que dañen de forma irreversible el interior de nuestro coche. Los trucos para conseguir éxito al limpiar la tapicería son: la constancia (dar un repaso de vez en cuando con un aspirador potente para eliminar todos los restos que se escondan en el habitáculo), aplicar espuma seca para las manchas más incrustadas o, incluso, agua templada con jabón y, una vez superado el primer asalto, emplear el método que más se adapte a los que quede sin limpiar. Por ejemplo, cepillo de cerdas, para el barro; aceite, para los chicles; limpiacristales, para las manchas de café; o detergente, para el maquillaje.

Dentro de nuestro vehículo merece mención especial el techo. Es una de las zonas que más desapercibidas pasa cuando hacemos la limpieza general, pero una de las que más suciedad acumula. En este caso, el producto es clave porque no todos sirven. Para hacer pruebas sin estropear el coche podemos comprobar los efectos secundarios en aplicando el producto debajo de los parasoles. De esta forma, en caso de catástrofe, no será visible.

 Una vez que tenemos el interior impecable, salimos al exterior y nos enfrentamos a los faros, uno de los componentes del coche que más se deteriora con el paso del tiempo, lo que implica que pierdan transparencia y, por tanto, eficacia, comprometiendo la seguridad del conductor. Para conseguir un buen acabado y que los fatos de tu coche parezcan como nuevos, el truco es muy sencillo y económico: usar pasta de dientes, agua templada y un paño abrillantador.

Limpiar la carrocería externa del coche, en general, no supone ningún reto que con agua a presión y jabón no podamos superar. En el caso de los cristales, sobre todo si se ha aparcado debajo de un árbol, muchas veces es necesario esforzarse un poco más. Las heces de pájaro, es recomendable limpiarlas en dos fases: primero, humedeciéndolas con agua o con una toallita húmeda; después, retirando las manchas con un paño, a la vez que te aseguras de no insistir sobre la misma zona varias veces, puesto que los restos sólidos del excremento podrían rayar la chapa. 

Por último, un detalle que supone la clave para conseguir la impresión de que el coche es siempre nuevo: el olor. Como en muchas ocasiones de la vida, en este caso, es mejor prevenir que curar. Por eso, para mantener limpio el ambiente del coche es recomendable no fumar, comer, beber ni echarse desodorante o colonia dentro del vehículo. Pero si aún así, el olor ha ido deteriorándose será necesario recurrir a algún truco casero como usar bicarbonato mezclado a partes iguales con agua tibia en un pulverizador y rociar las alfombrillas, el techo y todas las cubiertas plásticas. 

 

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Author: 20MINUTOS

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