Venom: Y Marvel encontro a Tom Hardy

Viendo las hostias como panes que le ha pegado mayoritariamente la crítica especializada, una se pregunta si ya no sé diferenciar un huevo de una castaña, si me tiene ciego ese hermoso especimen que es Tom Hardy o si directamente no tengo ni puta idea de cine. O las tres cosas a la vez. Da que pensar, la verdad, porque no entiendo nada. He leído bodrio, desastre… ¿Tengo que ponerme gafas? Yo he visto diversión, entretenimiento. Una cinta de antihéroes (me encantan) con pocas ínfulas, muy amena y divertida, sencilla en su argumento y dirigida a un público que busca distracción por encima de todo.

De lo que no tenía ni pajorela idea era quién era ese Venom. Bueno, sabía que era uno de los enemigos de Spiderman. Y vi Spiderman3 de Sam Raimi, donde salía el tal Venom metido con calzador. Así que, soy casi neófito en este sentido. Ni cómics ni nada. Lo que sé de la Marvel se reduce a lo que he visto en el cine. Tal vez, eso ayuda a que no esté muy condicionado al ver la peli. No tengo un Venom en la cabeza y, por tanto, no voy predispuesta a ver algo que haya leído en los cómics.

El “Venom” de Ruben Fleischer, el de Tom Hardy, arranca en un claroscuro tenebroso como mandan los cánones de los apreciados antihéroes (o los pringados, como dicen en la peli), para acabar metiéndose hasta las trancas en la comedia de acción, con escenas de persecuciones muy trepidantes (muy realistas), con chistes facilones que te arrancan una sonrisa o una carcajada, con una relación de compadreo entre dos compinches pringados y una sensación muy sana de no tomarse las cosas muy serio, es decir, un entretenimiento sin demasiadas pretenciones. Al fin y al cabo, ¿qué es el cine sino entretenimiento? Y esta película, ¿no está hecha para disfrute del público en general? Pues sí. El que busque algo oscuro y adulto, a lo “Logan”, no lo encontrará aquí. Está más cerca del encanto del “Spiderman” de Sam Raimi y un poco por debajo de las diabluras de “Deadpool”.

Sin un ápice de pérdida de tiempo, desde la presentación de los personajes al meollo del asunto, se pasa un rato acojonantemente distraído. De la mano de Eddie Brock (extraordinario Tom Hardy), un periodista comprometido con la denuncia social, nos introducidos en la intrincada trama de un científico loco, Carlton Drake (Riz Ahmed), al que le gusta jugar a ser Dios.

El resto es como una montaña rusa, puro entretenimiento muy disfrutable y con un ritmo bien llevado, y con un humor de regusto adolescente que choca un poco, muchas veces hasta la risa, por tratarse de hombres y mujeres de más o de casi cuarenta tacos, comportándose como chavales. Pero, ¡Qué carajo! ¿Acaso todo tiene que ser tan sesudo y transcendente? Pues no. Te ries y mucho. Repartiendo ostias como panes por aquí y allá (el primer encuentro entre Brock y los secuaces de Drake, cuando el periodista se percata de sus nuevas “habilidades” es para partirse las costillas), Eddie con cara de estar flipando y Venom dando por saco cada vez que le sale del níspero.

Venom encuentra en Tom Hardy, o en Eddie Brock, un compañero genial, una extraña pareja desternillante, y no se me ocurre mejor tratamiento, rayando lo esquizofrénico, que el que recibe en esta cinta. Y acaba siendo lo mejor de la película, por supuesto. Sus continuas discusiones, para sorpresa de los transeúntes y de los amigos y conocidos, es surrealista. El sentido del humor, un poco zafio, es clave, como ocurría en “Deadpool”.

Los actores están muy bien, sobre todo, Tom Hardy, que es el que mejor se lo pasa, dando rienda suelta a un histrionismo muy ajustado, aunque suene contradictorio (nada que ver con el Jim Carrey de “Mentiroso compulsivo”, como se ha dicho, que te entraban ganas de pegarle una patada en los…); la interpretación de Hardy es verdaderamente precisa y divertida, muy arriesgada pero sin que se le escape de las manos en ningún momento, pues el tono mismo de la peli le permite que se le vaya la olla de vez en cuando. Puede andar en la cuerda floja, pero sin caer al vacío. Me gusta mucho este actor, creo que es uno de los mejores de su generación porque puede con lo que le echen. Y aquí está, sobresaliente. Le acompañan dos grandísimos talentos: Michelle Williams y Riz Ahmed, que cumplen en sus roles bastante definidos, la chica y el malo.

Mi consejo es ir a verla sin tener mucho en cuenta lo que se dice por ahí (ni siquiera esta humilde crítica), porque sus casi hora y cuarenta minutos(un poco corta para mi gusto siendo peli Marvel…) de puro entretenimiento son muy disfrutales, si se le perdona su levedad e intranscendencia. Por supuesto, cada uno es libre de pensar de ella lo que le dé la gana, faltaría más, pero me da la sensación de que algunos que la han críticado con tanto enseñamiento iban con una versión en su cabeza que no se ha correspondido con la realidad… Eso no quiere decir que sea mala, ni mucho menos que se merezca esos palos por cosas que no he visto. Simplemente es diferente a como uno la imaginaba. Eso no es necesariamente malo.

Id al cine y disfrutadla, de veras.

Patxi Álvarez